Integrantes de una secta religiosa llamaron a mi puerta. Me explicaron que, tras su última reunión, acordaron nombrarme su líder, por lo que me condujeron a una casona custodiada por un viñedo a las afueras de la ciudad. Ahí me acomodaron bajo un árbol con decenas de fieles alrededor.
"Disculpen, solo les quise seguir el juego porque estoy ebrio y la idea me pareció chistosa. Pero ahora sé que va en serio... Miren, yo por esta noche voy a ser su líder, si a cambio dejan tomarme un último vaso de vino. ¡Pero desde mañana hagamos algo con nuestras vidas!".