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Imagen: César Mejías

¡No son niñeras! 6 mitos sobre la educación parvularia que deben desaparecer

Si crees que el jardín infantil es sólo para tener dónde dejar a los niños, que a las tías sólo les enseñan juegos y manualidades, o que la educación preescolar no es realmente necesaria, estás en un profundo error.

Por Jonathan Mardones | 2016-01-28 | 15:00
Tags | parvularias, educacion, mitos, enseñanza, docentes, carreras, prejuicios
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*Esta nota fue publicada originalmente en 2016.

En el año 2000 James Heckman, estadounidense, 71 años, ganó el premio Nobel de economía. Desde ese momento, como suele pasar con los ganadores, este profesor de la Universidad de Chicago se posicionó como uno de los economistas más relevantes del mundo. Sus opiniones tomaron otro estatus. Sus estudios y pensamientos captaron la atención del mundo. Y dentro de sus frases más célebres, hay una que al parecer en Chile no ha causado tanto impacto: "Las intervenciones iniciales dirigidas a niños desfavorecidos logran retornos mucho más altos que otras inversiones".En otras palabras, invertir en párvulos dará mayores frutos para un país que hacerlo en cualquier otro ámbito –más que la educación superior, por ejemplo–, sobre todo en los menores más vulnerables. Así de simple.

Sin embargo, la realidad de nuestro país va en sentido opuesto. La carrera de educación de párvulos está dentro de las más desprestigiadas de Chile, y en los rankings elaborados año a año por el Ministerio de Educación, aparece comúnmente entre las pedagogías peor pagadas.

¿Por qué? Los expertos concuerdan que el imaginario social que existe sobre la educación parvularia es la fuente de todos los males. Por eso, es absolutamente necesario identificar los principales mitos en torno a esta profesión para derribarlos lo antes posible. Créame que varios lo sorprenderán.

Examinemos los mitos que rodean esta noble profesión y por qué están completamente errados:

Mito 1: El jardín infantil es una simple guardería

“Los jardines infantiles facilitan la inserción de las mujeres en el campo laboral. Por eso la gente cree que la educación de párvulos existe para que una mujer vaya a trabajar tranquila y alguien cuide al niño. Eso implícitamente hace que se vaya perdiendo el enfoque más pedagógico, que es el fin último de la educación de párvulos.

El objetivo es entregar oportunidad de aprendizaje para que los niños puedan potenciar al máximo sus capacidades desde los primeros años de vida. Eso muchas veces se suele perder cuando hablamos de aumentar los cupos en función de la inserción laboral femenina y no desde la importancia que tiene la educación inicial para la educación de esos niños, y cómo va a influir en su futuro el haber pasado o no por una educación inicial”, dice María José Lincovil, Coordinadora de Intervenciones de Elige Educar, organización dedicada a estudiar todo lo relacionado con las políticas públicas en educación. Y habla desde la experiencia: María José estudió educación parvularia en la Universidad Católica.

“La educadora de párvulos se cree que tiene que ser una persona amorosa, que tiene que saber cantar, jugar; que tiene que saber, al fin y al cabo, actividades sumamente innecesarias”, asegura Mónica Manhey, Jefa de Carrera de Educación Parvularia de la Universidad de Chile.

María José Lincovil: “Hay múltiples investigaciones que demuestran que niños que pasaron por jardines presentan mayores resultados en, por ejemplo, las pruebas Simce. A mí no me gusta verlo así, porque la educación inicial tiene un valor absolutamente en sí mismo, pero si quieren medirlo por PSU o Simce, hay una evidencia absolutamente significativa”.

Ambas profesionales concuerdan y enfatizan que pasar por una educación inicial o parvularia de calidad, marcará a un niño o niña para siempre. Es, de hecho, una de las principales formas para combatir las desigualdades sociales.

Para explicar esta idea, María José cuenta una experiencia personal: “Mi práctica profesional la hice en el jardín comunitario de la toma de Peñalolén. Era una mediagua. Ahí me tocó mucho trabajar con los padres. Los papás me decían ‘yo quiero que mi hijo salga de la pobreza. No quiero que vuelva a vivir en un campamento’. Ese era su anhelo de vida. Ahí entendí que si un niño tiene un buen profesor y una familia comprometida, tiene absolutamente todas las posibilidades de salir adelante”.

De guardería, poco.

Mito 2: ¿Qué van a aprender? Si son guaguas. Estarán mejor con la abuela

La educación inicial o parvularia va desde los 0 a los 6 años. El mito urbano dice que a esa edad se aprende poco. Y si se aprende, son cosas insignificantes. La realidad dice todo lo contrario.

“Como dice Francesco Tonucci (psicopedagogo italiano), el jardín infantil ya es demasiado tarde”, comienza diciendo Mónica Manhey, y agrega que “la Unesco y otras instituciones relevantes aseguran que desde el embarazo ya hay algo tremendamente importante con el aprendizaje de los niños y niñas. El mito es que las guaguas no aprenden, que sólo se les habla, se les canta bonito. Pero es en esta etapa donde se dan las conexiones neuronales más importantes, que determinarán la vida de un ser humano”.

María José Lincovil, de Elige Educar, plantea su visión sobre las causas de este mito: “pasa que en todo Latinoamérica existe una desvalorización de la infancia. Se piensa que los niños son sujetos que se están preparando para ser adultos. Es una visión súper adulto-céntrica. Pero en verdad esa etapa tiene un valor en sí misma, es un periodo muy importante. El niño está viviendo la vida en esa etapa también. Creer que el juego no aporta para la vida es porque yo como adulto creo que el juego no aporta, pero en verdad, para un niño, tiene una enseñanza súper significativa. Lo más lógico es aprender jugando”.

David Martínez, 24 años, va en tercero de Educación Parvularia en la Universidad Católica. Pasó por dos carreras antes de llegar a la actual. Ahora encontró la carrera que buscaba. “Educación parvularia me gusta mucho porque en la edad de 0 a 6 años es más fácil provocar cambios en los niños. El impacto es muy fuerte. Nuestra carrera está desvalorizada, porque lo que se hace no es tan visible. Uno va al doctor, te da algo preciso y dices ‘ah, el doctor es bueno’. Vas a un abogado, te soluciona el problema y dices ‘ah, es bueno’. Pero ¿con una educadora de párvulos? No es lo mismo, porque es un aprendizaje a largo plazo. Es un proceso”.

“Los padres tienen que entender que ellos no le pueden enseñar lo mismo que una persona que estudió cinco años, que sabe cómo funciona y se desarrolla cada aspecto del niño. Cómo aprender a caminar, la forma correcta para que aprendan a hablar. Hay un valor agregado que la ciudadanía no conoce y por ende se cree que es mucho más recomendable estar con la mamá, por un tema de apego también. Pero está mal entendido el apego. No es estar todo el día con el niño, pegados, sino que también es aprender a manejar la separación por un par de horas. Se cree que el apego es dormir con el niños todos los días”, afirma María José.

Y para terminar de destruir el mito, la profesional de Elige Educar lanza un dato relevante: “Hay un estudio que comprueba que los niños que asisten a un jardín infantil de calidad, tienen menores probabilidades de ser arrestados en el futuro, menores probabilidades de consumir de drogas, mayor sueldo que el promedio de su generación”.

Mito 3: ¿Estudiarás educación de párvulos? Aaaah, no te alcanzó el puntaje

Ni tan mito ni tan real. Un poco de ambos. Objetivamente, es cierto que a esta carrera no ingresan, en promedio, los mejores puntajes de la PSU. En la Universidad de Chile y la Católica piden como mínimo 600 puntos para ingresar. El año pasado la última matriculada de la Chile –digo “la última” porque casi no hay hombres, pero eso lo veremos más adelante– ponderó 601 puntos y en la Católica fue exactamente lo mismo. En el resto de universidades el puntaje de corte es mucho más bajo.

“Si bien es cierto que los mejores alumnos no están ingresando a las pedagogías y mucho menos a la educación parvularia, tampoco podemos desconocer que también pasa lo contrario, es decir, hay muchas personas con muy buenos puntajes que están ingresando a la educación inicial”, asegura María José Lincovil, de Elige Educar.

Y claro, si pensamos que las últimas en ingresar el año 2015 obtuvieron 600 puntos, hay gran número de estudiantes –52 en la PUC, más de 20 en la Chile– con puntaje sobre 600 que eligieron esta carrera, pudiendo ingresar a otra. Aunque es evidente que, si se compara al resto de las carreras dentro de las mismas universidades, esta carrera efectivamente tiene en promedio los puntajes más bajos; aunque no está muy distante de las otras pedagogías. Educación parvularia está inserta en ese contexto.

María José: “En el fondo tiene que ver con la importancia que se le da a la carrera. Si yo no genero buenas condiciones laborales con sueldos dignos, no estoy generando como país una carrera atractiva con estudiantes que quieran ingresar. Si yo soy una buena alumna, tengo muchos desincentivos para entrar a educación de párvulos, porque voy a ser considerada como la que no le alcanzó el puntaje, porque voy a ser considerada como la niña que sólo va a aprender a hacer manualidades”.

Y con esto último damos paso a nuestro siguiente mito.

Mito 4: ¿Estudias párvulos? Qué tierno. Debes saber hacer hartas manualidades

Debo admitirlo: yo también le he tirado las típicas tallas a alguna futura educadora de párvulos. Que cuándo tienes Papel Lustre I, si ya pasaste Introducción a la Cartulina, o Cánticos II, o cómo te ha ido con Epistemología de la Ronda de San Miguel.

Pero si hay algo que los entrevistados me dejaron claro, fue que de fácil esta carrera tiene poco.

“Estudié antes Ciencias Naturales y Psicología. Sinceramente, pensé que educación parvularia era más fácil, pero es estresante. Se lee harto”, cuenta David Martínez, estudiante de la Universidad Católica.

“Es una profesión compleja. En la U. de Chile los estudiantes tienen cursos de construcciones sociales de la infancia, filosofía y epistemología de las ciencias sociales, historia y fundamentos de la educación. Saben de antropología, de sociología. Adquieren un conocimiento profundo”, enfatiza Mónica Manhey, Jefa de Carrera de educación parvularia en la Universidad de Chile.

María José Lincovil, quien estudió la carrera, recuerda su época de estudiante para graficar la situación: “Yo me acuerdo perfecto. Ramo de Psicología del Desarrollo. Primer año. Es habitual que alumnos de otras carreras tomen optativos de educación parvularia pensando que son más fáciles de pasar. Cinco personas de medicina, de quinto año, pasando con promedio 4, llorándole a los profes, porque en medicina esas notas no se conocen. En el fondo hay mucho de prejuicio. De verdad la gente cree que aprendemos a hacer móviles. Pero nada que ver. Yo tuve, por ejemplo, dos años de lingüística para entender bien el proceso de lenguaje de un niño”.

“Estar en sala con 30 alumnos es muy estresante. Nosotros tenemos práctica desde primero. Hay que tener muchas herramientas para saber manejar la situación”, asegura David Martínez. En esa misma línea, María José complementa que “la gente cree que con un poco de paciencia y simpatía se puede ser educadora. Pero estando con una sala llena de niños uno se da cuenta que se necesita preparación. Hay que saber identificar qué debe reforzar cada niño, porque todos están en niveles distintos. No por nada se estudia cinco años”.

Mito 5: La "tía" es como una segunda madre

Este mito tiene relación con el primero. Si se perciben los jardines como guarderías, se proyecta en las profesionales la idea de que deben suplir la imagen de madre. Pero no. Que quede claro que no son eso. Son algo totalmente distinto. Aunque complementario.

“Esta forma de ver la educación genera dos tipos de problemas: uno, es que se tiene una visión sexista de la carrera, porque si crees que debe tener un rol maternal, automáticamente marginas a los hombres de la educación inicial. Y segundo, si tú asumes que es una mamá, en el fondo esa persona no necesita educación universitaria, porque para qué se va a perfeccionar, para qué va a estudiar si con paciencia y con ternura se puede. ¡Tía, para qué gastó cinco años! Yo puedo cuidar que el niño no se caiga, o darle la comida correctamente, pero eso no es educación inicial”, asegura con firmeza María José Lincovil, de Elige Educar.

El apego que tiene una madre con su hijo tiene mucho que ver con este punto. Al final, las madres quieren que traten a sus hijos como ellas los tratarían. Pero la educación inicial busca desarrollar al máximo el potencial de los niños en los años clave de sus vidas. El amor maternal lo entrega sólo la madre.

“La autonomía que trabaja un niño en el jardín, en comparación a uno que lo hace en la casa, es muy distinto. Es distinto estar lejos de la mamá, con otros niños, que estar en la casa, con los primos. La capacidad de interacción con el otro que se desarrolla es importante”, afirma María José.

Mito 6: Sólo para mujeres

Las estadísticas dicen que la cantidad de hombres que estudian o han estudiado la carrera es estratosféricamente baja. Pero que pocos hombres la estudien, no quiere decir que esté hecha sólo para las mujeres.

David Martínez, 24 años, estudiante de tercer año de educación parvularia en la Universidad Católica, es el único hombre de todas las generaciones que estudia la carrera en la PUC. El año que ingresó, entraron más de 50 mujeres.

El último que estudió lo mismo data de hace cinco años. Y cuenta que sólo ha tenido dos profesores hombres. Sólo uno de profesión educador de párvulos.

“Lamentablemente, no existe un dato concreto de los hombres que estudian la carrera o han egresado desde el Ministerio de Educación”, afirma María José Lincovil.

Pero David aporta más información. Dice que en la Chile el número de hombres es mayor. Bueno, mayor, en este caso, es un par más. Lo sabe porque es tan extraño que ingresen, que se termina corriendo la voz.

Con su experiencia en Elige Educar, María José cuenta que en ciertos jardines “han habido casos donde los papás se enteran que el educador es hombre y se espantan. Entonces a los hombres generalmente se les trata de sacar de la sala, que trabajen en otro lado”.

Pero la presencia de un hombre no sólo es extraña en los jardines o colegios. David Martínez: “El primer día de clases fue heavy. La primera semana tuve pesadillas, en serio. Mis pesadillas eran que llegaba a una sala en la universidad. Ser tan visible, que comenten de ti, que esperen que uno diga algo en clases es incómodo, pero me he tenido que acostumbrar. Aunque nadie quiera, aunque pretendan que parezca todo normal y yo pase piola, existe un estigma adentro. Soy demasiado visible ante el resto, aunque no lo quiera”.

Él eligió la carrera por vocación. Trabajó años en voluntariados con personas en vulnerabilidad social. Ahí se dio cuenta que quería ser un factor de cambio. Y lo más cercano a ese cambio que quería provocar estaba acá, en esta carrera. Le costó tomar la decisión. “Por mucho tiempo el estigma social no me dejó ver que esta era mi carrera”.

“Entrar a estudiar educación inicial implica un cuestionamiento social que pocos se pueden imaginar. Los que entran se someten a un cuestionamiento social en torno a su sexualidad. ¿Será homosexual? ¿Será abusador?”, afirma María José.

Pero aquí el tema no es sólo igualdad de género, sino que hay un asunto de fondo, que implica una mejora en la educación de los niños. Que al final, es lo más importante. “Si la gente supiera el tremendo beneficio que podrían aportar los hombres a la educación inicial, de verdad todos los papás querrían tener un hombre en el jardín. Porque los niños necesitan tener una figura tanto femenina como masculina. Necesitan interactuar con ambos géneros. No es natural interactuar sólo con un género. En la vida eso no pasa”, cuenta la especialista de Elige Educar.

¿Se hace cargo la Carrera Docente?

Para qué especificar tanto. Ha estado en los principales medios de comunicación desde hace muchos meses y lo hemos cubierto en detalle. Lo que nos importa de la Carrera Docente para efectos de este artículo es: ¿qué está haciendo el gobierno para derribar estos mitos?

Bueno. Según todos los entrevistados, sumado a varios comentarios de especialistas, uno de los puntos más relevantes es la creación de la Subsecretaría de Educación Parvularia, contemplada en la reforma a la educación impulsada por el gobierno de Michelle Bachelet. Los que saben del tema están de acuerdo en que una de las principales formas para derribar los mitos que les planteamos, es desde las políticas públicas.

La Jefa de Carrera de Educación Parvularia de la U. de Chile, Mónica Manhey, dice que con la Subsecretaría “se avanza en tener a la educación parvularia presente, que sea tema como país. Existirá un aumento de cobertura, se revisarán las bases curriculares. Sin duda esta creación es un avance”.

“Con el hecho de que se haya incluido a las educadoras de párvulos en carrera docente, estás validando la profesión, estás diciendo que es importante. Lo mismo pasa con la subsecretaria. Uno crea una subsecretaría cuando cree que es una necesidad real y cuando valoras ciertos temas. Hemos avanzado… lento”, afirma María José.

Desde Elige Educar creen que este proyecto “ayudará a reestructurar la institucionalidad del sistema de educación inicial. Por ejemplo, hasta hace poco Junji entregaba educación, pero al mismo tiempo era fiscalizador del servicio. Con toda esta estructura nueva, esas cosas quedaron separadas. Habrá alguien más independiente que fiscalizará, un orden estructural mucho mejor y en teoría, se podrá priorizar algunos temas de educación de párvulos dentro del ministerio de manera mucho más fluida y fácil”.

Pero nos falta la inclusión. Hay una lamentable división entre los profesores y las educadoras. Los jardines Junji, Integra y VTF (Vía Transferencia de Fondos), por ejemplo, no se podrán sumar a la carrera docente hasta que tengan reconocimiento, lo que es una cosa muy extraña pensando en la gran cantidad de años que lleva la Junji”, afirma Mónica Manhey.

“Los jardines Junji, Integra y VTF se integrarán a la Carrera Docente de forma tardía. Empezarán recién el 2020 y se espera que para el 2025 todas las educadoras y educadores estén contemplados”, revela María José Lincovil. La explicación a esta medida es que en estos momentos, las profesionales que pertenecen a estas instituciones no cuentan con un método de evaluación. No se les evalúa como a los profesores de colegios. Por ende, el Ministerio de Educación deberá crear una propuesta de evaluación con los marcos legales correspondientes. Por eso, afirman desde el gobierno, es que necesitan todos estos años para crear los marcos normativos. Una vez evaluados los profesionales, podrán optar a la Carrera Docente.

“El problema más grave con las educadoras se da con las horas no lectivas (horas que usan los profesores fuera de la sala de clases, para corregir pruebas, preparar las clases, o tener reuniones de apoderados). El proyecto de ley no contempla a las educadoras de párvulos de jardines infantiles Junji, Integra o VTF.

En estos momentos, los colegios y las educadoras de párvulos que allí trabajan cuentan con horas no lectivas correspondientes al 25% del total. El proyecto modifica a 35%. Y los profesores de primero a cuarto básico de los colegios con más de 80% de alumnos en vulnerabilidad, podrán tener 40% de horas no lectivas. Pero las educadoras de jardines no están consideradas. Quedarán al criterio del director de sus establecimientos. "Este tema es complicado, porque se las está tratando de forma distinta”, afirma María José.

La integrante de Elige Educar termina diciendo: “Si no se mejoran las condiciones laborales de los profesionales, menos jóvenes entrarán a estudiar la carrera. La Presidenta promete ampliar la cobertura, pero con menos profesionales trabajando, habrá más niños en sala, lo que involucra un desmedro en la calidad de la educación. Y ahí está el mayor desafío: en el fondo hay que acelerar estos cambios, porque el hecho de no avanzar rápido hace más lenta la transformación del país y perjudica el desarrollo de los niños”.

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Comentarios
Nerdosauria | 2016-01-31 | 19:03
4
Es como lo que nos pasa a las educadoras diferenciales. Nosotras tenemos menos de una plana dentro de la ley de la carrera docente y luego se habla de "escuelas especiales" que obviamente son importantes. Las que quedamos afuera somos las que trabajamos en programa inclusion escolar dentro de los colegios con chicos con discapacidad intelectual, asperger, deficit de aprendizaje dentro de la misma aula con los colegas de asignatura... Tambien me han preguntado con que nota aprobé tijera I y tijera II en mi familia (incluso de familiares-colegas de enseñanza basica). E incluso, tristemente, aun me preguntan si trabajo con los "niños tontitos" y que les hago para "entretenerlos" en mi sala... mi saludo de respeto hacia mis colegas (tipo "los juegos del hambre")
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Víctor Badaracco | 2016-12-08 | 04:18
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Apoyo a la lectora anterior: mi mujer es Educadora Diferencial y pese a haber salido de la UMCE y tener dos postítulos, aún vive el día a día - como miembro del PIE de un colegio de una comuna de clase media baja de la capital - como una profesional de segunda categoría, poco comprendida e incluida por sus propios pares, los profesores básicos.
Pero volviendo al tema, la educación parvularia me parece infravalorada por el simple hecho de que la carrera docente es infravalorada per se, ¿entonces cómo no se va a valorar menos aún a quienes enseñan a un montón de enanitos que no pueden rendir simces, ni psus que puedan rankear de alguna manera a su institución? En una educación como la chilena mayoritaria actual, lo cuantitativo la lleva - notas, tareas, horas de estudio... - por lo que las bases cualitativas, funcionales, actitudinales de los niños, no se amigan con índices comparables, por lo cual acaban no siendo aprendizajes "trascendentes"... al parecer. Ayudé en lo posible a mi madre a criar a 5 hermanos menores, y ahora con mi hija de apenas año y 4 meses, tengo claro que estas edades son claves para la formación no sólo de los profesionales del futuro, sino - más importante - de las personas. Ojalá las autoridades también así lo entendieran.
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