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Todo lo que necesitas saber sobre el sistema electoral de EE.UU.

El lunes 1 de febrero, con las primarias en el estado de Iowa, se dio inicio al particular proceso electoral norteamericano, carrera que culminará con las elecciones generales este 8 de noviembre. ¿Cómo funciona uno de los sistemas electorales más complejos del mundo?

Por Tomás Croquevielle @kroque1989 | 2016-02-01 | 07:00
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A lo largo de la historia reciente de EE.UU. tanto Iowa como Nueva Hampshire han levantado figuras desconocidas y han resucitado campañas.
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* Este martes 8 de noviembre serán las elecciones presidenciales en EE.UU. con un sistema de votación bastante diferente al que estamos acostumbrados. ¿Cómo funciona y en qué influye esta diferencia? En El Definido les dejamos un artículo que hicimos hace algún tiempo con todos los detalles para que puedan entenderlo de la mejor manera.

El diputado del Partido Comunista Hugo Gutiérrez afirmó recientemente, en relación a un ítem de la nueva ley de partidos, que "así como EE.UU. también elige de manera indirecta a su presidente por medio de delegados que se eligen a nivel nacional, y por supuesto nadie le cuestiona su democracia, a nosotros tampoco nos gustaría que nos cuestionaran la forma en que nosotros hemos elegido históricamente, por más de cien años, nuestras autoridades", haciendo referencia a un ítem de la reforma que determinaría que las directivas de los partidos deban ser elegidas mediante la fórmula de "un militante, un voto".

¿Pero cómo funciona el sistema político norteamericano? ¿Cómo se decidirá el próximo presidente este 8 de noviembre de 2016?

En la tierra del Tío Sam, existe un sistema electoral único en las democracias del mundo, en donde los candidatos son elegidos de manera indirecta, mediante distintos mecanismos que permiten que el poder de decisión se descentralice hacia los estados más pequeños, generando que el voto de un ciudadano no necesariamente valga lo mismo en todo el país.

El Colegio Electoral

Desde 1787, con la entrada en vigencia de la constitución de los EE.UU., existe una institución denominada Colegio Electoral, en donde un cierto número de "electores", actualmente 538, eligen al presidente. El proceso de selección de los electores varía de estado a estado, pero en general suelen ser dirigentes partidistas, que las directivas estatales de los partidos nombran en sus respectivas convenciones estatales, o personas que tienen alguna afiliación con el candidato presidencial. Esta selección ocurre en un proceso que no suele tener mayor repercusión mediática o pública.

Estos "electores" son técnicamente libres de votar por cualquier persona elegible para ser Presidente, pero en la práctica, se comprometen a votar por los candidatos inscritos.

A la hora de las elecciones, el sistema funciona como "Winner take it all" o "ganador se lleva todo”, en donde el candidato que recibe la mayoría de los votos de los ciudadanos en un determinado estado, se lleva todos los "electores" de dicho estado a su favor. Se necesitan 270 "electores" para ser electo presidente.

La cantidad de "electores" que se le asigna a cada estado es igual a la suma de los diputados y senadores con que cuenta en el Congreso y es proporcional a la población que dicho estado tiene, sin embargo, no es una proporcionalidad perfecta, los estados grandes están subrepresentados y los pequeños son sobre representados.

Por ejemplo, el estado de California, el más poblado del país, actualmente (basado en el censo de 2010) tiene asignado 55 "electores", es decir, el 10% del total, siendo que el estado tiene el 12,5% de la población. En cambio, estados como Wyoming, el más despoblado, tiene asignado 3 "electores", un 0,5% del total, siendo que solo tiene un 0,1% de la población, es decir, su representación es 5 veces mayor que lo que le correspondería si no existiera el sistema actual.

Es por ello que puede suceder que el candidato que reciba más votos de los ciudadanos, no sea electo presidente, puesto que no ha recibido el mágico número de 270 votos "electorales" (la mitad más uno de los 538), mientras que el que sale segundo en el voto popular, puede que sí. Esto ha ocurrido en las elecciones de 1824,1876, 1888 y 2000. En esa última, Al Gore recibió cerca de 500 mil votos más que George W. Bush, pero este último obtuvo 271 votos del Colegio Electoral, por lo que ganó la Presidencia.

Este sistema electoral ha generado que los candidatos a la presidencia de EE.UU., en vez de enfocarse en conseguir la mayor cantidad de votos a lo largo del país, concentren sus esfuerzos en un cierto grupo de estados bisagra o "Swing state", es decir,  11 estados que son proclives de elegir un candidato de cualquiera de los dos grandes partidos, el Demócrata o el Republicano, tales como Carolina del Norte, Colorado, Florida, Michigan, Minnesota, Nevada, Nueva Hampshire, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin.

El resto de los estados están inclinados, ya sea por demografía, tradición política, cultura, composición social, economía u otro motivo, a votar siempre por uno de los dos partidos, por lo que las campañas no se enfocan en ellos. Perder, aunque sea por muy poca diferencia, en un estado en donde de todas maneras se tenían pocas posibilidades de ganar, significa que no se va a conseguir ninguno de sus electores, transformándose en un esfuerzo perdido. Igualmente, ganar de manera abrumadora en algún estado que históricamente ha votado por candidatos de tu partido, no tiene ninguna diferencia con ganar por poco, por lo que enfocarse en ese estado tampoco vale la pena. Bajo esta lógica, es mejor simplemente enfocarse en los lugares donde la victoria no es segura, pero sí es posible conseguir el triunfo.

Las primarias

Antes de poder ser candidatos presidenciales, los candidatos deben primero ganar las primarias de alguno de los dos grandes partidos del país, el Demócrata o el Republicano. 

Ambos tienen su proceso electoral basado en la elección de "delegados" que escogen al "nominado" en una "convención nacional". Este sistema de selección también es uno indirecto, puesto que lo que se eligen son los delegados que irán a las convenciones nacionales, que luego serán los que realmente escojan al candidato presidencial para las presidenciales.

Además, el proceso es uno muy federal, cada estado tiene su propia primaria en una determinada fecha y con sus propias reglamentaciones, pudiendo llegar a durar 5 meses entre el primer estado que tiene sus primarias y el último. En ese sentido, estas elecciones son un esfuerzo de largo plazo, en donde no hay una elección que sea completamente definitoria.

Primarias vs. Caucus

Dentro del sistema de primarias existen dos tipos de elección, las "primarias" propiamente tales y los "caucus" o asambleas partidarias vecinales. Cada estado elige cuál de estos dos sistemas utilizará como primaria.

Primarias

En el primer caso, al igual que con las elecciones generales, son los estados los que las dirigen y financian, y como en cualquier elección, se vota en urna secreta por un candidato determinado. En algunos estados puede participar cualquier persona, sea o no militante del partido.

Caucus

En el segundo caso, son los partidos los que organizan y financian. En este tipo de elección, los miembros del partido se juntan a discutir en persona a una cierta hora y lugar predeterminado sobre los candidatos y sus méritos. El voto se realiza mediante mano alzada o separándose en grupos. Este tipo de elección requiere de un mayor nivel de compromiso y conocimiento, por lo que suelen acudir los votantes más duros e informados, generando que la participación sea baja.

En los caucuses del partido Demócrata, cualquier candidato que tenga menos de un 15% de las preferencias es declarado como "no viable" y es eliminado (en ese estado). Sus simpatizantes tienen que elegir a otro candidato para apoyar. Este proceso se repite una y otra vez hasta que todos los candidatos tengan al menos ese 15% de apoyos.

Selección de Delegados

Es importante señalar que para la elección de los delegados,  la población no vota por los delegados mismos, sino por el pre-candidato presidencial de su elección. Luego a esos pre-candidatos se les asignan sus respectivos delegados de acuerdo a la votación obtenida. Al igual que con el "Colegio Electoral", la selección de los delegados corre por cuenta de los partidos.

A la hora de elegir a los "delegados", ambos partidos tienen sistemas ligeramente diferentes: 

Demócratas

En el caso de los Demócratas, en cada primaria de cada estado se elige una cantidad de delegados proporcionales a la población del estado que luego irán a la convención nacional. En total los demócratas llevan 4.764 delegados (no todos son elegidos en las primarias) y los republicanos 2.472.

Ese total de delegados que le corresponden a un estado están repartidos según su población entre sus distritos. Si un candidato gana el 60% de los votos en un distrito, este recibirá aproximadamente el 60% de los "delegados" que le corresponde a ese distrito. Una proporcionalidad que no es perfecta, por lo que puede suceder que ganar la mayoría de los votos populares en un estado, no signifique que se obtiene la mayoría de sus delegados. A su vez, un candidato tiene que sacar un mínimo de 15% de los votos en un distrito para poder recibir esos "delegados".

Republicanos

Para los Republicanos, en algunos estados es el mismo sistema que el de los demócratas y en otros estados el ganador recibe todos los delegados que le corresponden a un determinado distrito de un estado, o el candidato más votado recibe una cantidad de delegados "bonus". A la hora de imponer mínimos, los republicanos tienen un piso de un 20% de los votos en cada distrito para poder recibir delegados.

Con este tipo de sistema puede suceder, al igual que con Al Gore y Bush en 2000, que el más votado al final del proceso de las primarias no sea el nominado. Situación que sucedió en las primarias demócratas de 2008, en donde Barack Obama ganó en más estados y consiguió más delegados, pero Hillary Clinton ganó en los estados más grandes y recibió más votos populares.

También hay que tener en consideración que tanto el partido demócrata como el republicano tienen un 20% de delegados en la convención nacional que son "Súper delegados", es decir, no son electos por nadie, sino que son dirigentes del partido de los distintos estados. Estos suelen ser dirigentes partidarios, que pueden votar por el candidato que ellos quieran. Hasta la fecha su influencia no ha sido definitoria, pero tienen la capacidad, de ser necesario, de dar vuelta la decisión de los delegados en una convención nacional.

La importancia de Iowa y Nueva Hampshire

El proceso de las primarias suele comenzar en febrero con los caucus del estado Iowa y las primarias en el estado de Nueva Hampshire 9 de febrero, generando que estos pequeños estados tengan una fuerza descomunal en comparación con sus dimensiones y su perfil económico, étnico y social, poco representativo de todo el país. Salvo en 1992, desde 1976 todos los nominados han ganado al menos una de esas dos primaras iniciales.

Paradójicamente, ambos estados entregan muy pocos delegados, por lo que su principal efecto es lo que en Estados Unidos se denomina como ‘momentum’. Cuando un candidato tiene ‘momentum’, significa que tiene el viento a su favor y que disfruta de un impulso que puede ayudarle a sumar más apoyos, recaudar más dinero, obtener espacios en los medios de comunicación y así poder ganar en otros estados.

Esto se da porque la mayoría de las personas quiere apoyar a un candidato que crea que tiene posibilidades de ganar. Ganar las primeras primarias, demuestra, más allá de las encuestas, que un determinado candidato tiene reales posibilidades de ganar. En cambio, perder genera dudas sobre la viabilidad de la candidatura, produciendo que los votantes pierdan interés en ese candidato y disminuyan las contribuciones.

Tanto Iowa como New Hampshire son estados pequeños, manejables en términos de espacio, con poblaciones que no superan los 3 millones de habitantes, lo que genera un escenario en donde las candidaturas más pequeñas, desconocidas y con poco financiamiento, pueden hacer campaña pueblo por pueblo, voto por voto y así ganar la primaria del estado y ser catapultadas a la palestra nacional.

Algo que muy difícilmente sucedería si las primarias partieran en estados como Nueva York o Texas, en donde los candidatos más reconocidos y con mayor capacidad financiera tendrían una ventaja prácticamente irremontable.

Reviviendo campañas y sepultando otras

A lo largo de la historia reciente de EE.UU. tanto Iowa como Nueva Hampshire han levantado figuras desconocidas y han resucitado campañas.

En 1952 Nueva Hampshire realizó por primera vez una primaria, en esa oportunidad la elección fue catalogada como el "concurso de belleza", porque fue la primera oportunidad en donde que se podía votar por un candidato y no solo por un delegado. Ese cambio, sumado a la entrada de la era de la televisión, transformó el proceso, e hizo que aumentara exponencialmente el interés nacional en ella. En aquella votación, Harry Truman, el presidente demócrata de la época, no quiso hacer campaña en ese estado y perdió contra Estes Kefauver, lo que produjo que decidiera no buscar la reelección.

Otro caso paradigmático de la relevancia de Nueva Hampshire se dio en 2008, cuando la moribunda campaña de John McCain, que se encontraba en una muy mala situación en las encuestas y se estaba quedando dinero, revivió tras su victoria en ese estado y aumentó 20 puntos porcentuales en las encuestas. Finalmente sería nominado a la presidencia por el Partido Republicano.

El caucus de Iowa, solía ser irrelevante a mitad de año, en un estado pequeño del medio oeste, hasta que en 1968 se convirtió en el primer estado en partir el proceso electoral, convirtiéndolo en un codiciado premio. En 1976 se dio la sorpresa más notable en ese estado cuando Jimmy Carter, otrora desconocido gobernador de Georgia, que entonces se le concia como "Jimmy who?" (Jimmy ¿quién?) ganó el caucus, transformándose de la noche a la mañana en una figura a nivel nacional, y más tarde se convirtiera en el nominado y en presidente del país.

En 1980 George Bush padre derrotó al gran favorito, Ronald Reagan, por solo 2% de los votos en Iowa, lo que produjo que su apoyo en las encuestas se doblara, aunque luego Reagan ganó la elección, la nominación y la presidencia; Bush fue nominado como vicepresidente.

El último gran caso que confirmaría la importancia de Iowa es el de Barack Obama. En 2008 ganó en ese estado, el cual cuenta con un 91% de población blanca, lo que produjo que el electorado demócrata de otros estados abandonaran sus reticencias: entendieron que si Iowa respaldaba a un afroamericano, el país también estaba preparado para hacerlo.

Súper Martes

Aunque las primarias iniciales suelen tener mayor relevancia que las que se dan posteriormente, hay un evento en el proceso electoral que puede significar el fin de la competencia y la proclamación de uno de los candidatos como el nominado, es el denominado "Súper Martes". Ese día, casi la mitad de los estados tienen sus primarias o caucus. La primera de estas se realizó recién en 1988, después de que el Comité Nacional Demócrata acordara con los estados del sur darles una mayor relevancia a la hora de definir el nominado del partido.

Este 2016 será el 1 de marzo y los estados que participaran son: Alabama, Alaska (sólo el republicano), Arkansas, Colorado (caucus), Dakota del Norte (caucus republicano), Georgia, Massachusetts, Minnesota (caucus), Oklahoma, Tennesse, Tejas, Vermont, Virginia y Wyoming (caucus republicano).

El Súper Martes fue diseñado para nacionalizar la campaña y reducir la influencia de los estados pequeños, como Iowa o Nueva Hampshire. De esta manera se busca llevar la discusión a los temas nacionales, como la política exterior o la economía, y así poder evaluar si el candidato tiene o no un arrastre a nivel nacional lo suficientemente grande como para ganar la elección en la general de noviembre.

La Convención Nacional

Es el evento del partido demócrata o republicano que se realiza en el verano antes de la elección, en alguna ciudad importante de EE.UU., en donde los delegados de cada partido se reúnen y formalmente deciden al candidato presidencial y vicepresidencial que los representará en la elección general de noviembre. En la ocasión, cada grupo de delegados de todos los estados, anuncia para quien irán sus delegados, aunque en la mayoría de los casos van a un solo candidato, puesto que los perdedores llaman a sus delegados a apoyar al que ganador del proceso de primarias. 

Antiguamente, cuando la elección se hacía de manera indirecta y uno únicamente elegía a un "delegado" que iría a una convención nacional, estos eventos tenían una mayor relevancia, puesto que era en aquel evento donde realmente se decidía quien sería el nominado.  En la actualidad, estas son principalmente plataformas mediáticas, en donde se corona al candidato presidencial y vicepresidencial (ambos compiten juntos). Hoy en casi en todas las convenciones se sabe de antemano quién será el nominado, semanas o meses antes que se realice, por lo que en la práctica es más que nada un asunto protocolar.

Sin embargo, puede llegar a suceder que llegado el momento de las convenciones, aún no haya claridad de quién será el nominado, es allí cuando se da lo que se conoce como "convención quebrada", en ese caso, la convención se convierte en un evento con un real poder de decisión.

Fue lo que sucedió en 1976, en donde el entonces ex gobernador de California, Ronald Reagan, desafió al presidente Gerald Ford por la nominación del partido. Algo similar ocurrió durante la convención demócrata de 1980, cuando el fallecido senador Ted Kennedy trato de quitarle la nominación al entonces presidente Jimmy Carter. Desde entonces, estos eventos han sido principalmente ceremoniales.

Siendo un evento principalmente mediático, lo más interesante de estas convenciones son los discursos que se realizan. Los de la noche están reservados para las figuras de los partidos o para las figuras insurgentes. El día final, el momento más importante y de mayor rating televisivo, es cuando los nominados a la presidencia y la vicepresidencia se dirigen al país y aceptan la nominación de los partidos, siendo el primer acto oficial de la campaña para la elección general de noviembre

Este año las ciudades sedes serán Filadelfia, en el caso demócrata, y en Cleveland en el caso republicano.

¿Un sistema poco democrático?

La democracia en EE.UU. es un mix entre elecciones directas e indirectas, entre la soberanía del pueblo a la hora de tomar las decisiones y mecanismos que permiten que electores de ciertos estados pesen más que otros. Y en donde algunos estados tienen mecanismos de democracia participativa, como es el caso de los caucus, en el cual los votantes se reúnen por largas horas para discutir sobre las políticas de los candidatos. Algo que en las democracias contemporáneas es muy difícil de encontrar, en donde pareciera que la única forma en que los ciudadanos hacen ver su parecer, es cuando depositan el voto en alguna urna secreta.

La mezcla de pequeños estados generando "momentum" al inicio de las primarias, junto al sistema del colegio electoral, puede ser algo muy criticable, en la medida que le da demasiada importancia a ciertos estados, dejando de lado los estados más poblados y más representativos del país, como California, Nueva York o Texas.

Sin embargo, si es que EE.UU., un país de más de 300 millones de habitantes, tuviera un sistema tradicional de primarias y elecciones, en donde se jugara todo en un solo día mediante una persona un voto, las campañas presidenciales serían aún más costosas de lo que actualmente son. 

En 2012, por ejemplo, se gastaron más de 2 mil millones de dólares en las candidaturas de Obama y Romney, esto a pesar de que el sistema electoral norteamericano hace innecesario que se gaste el dinero alrededor de todo el país. Por lo que este tipo de sistemas tiene la paradoja de que, al mismo tiempo que subrrepresenta la voluntad popular total del país, le da más voz los lugares más recónditos y mantiene una cortapisa (aún insuficiente) al gasto de las campañas.

Por otro lado, el sobre representar estados chicos en las primarias, da la posibilidad de que los candidatos con campañas pequeñas, desconocidas y con poco financiamiento, puedan surgir durante el proceso, y enfrentarse a los candidatos más conocidos y mejor financiados, generando escenarios más competitivos e impredecibles.

Podremos cuestionar el sistema electoral norteamericanos como poco democrático e incluso arcaico (las democracias del mundo solían tener colegios electorales, pero la mayoría de estos fueron eliminados a principios del siglo XX), pero vale la pena también rescatar los elementos positivos del modelo de representatividad indirecta de la mayor potencia del mundo.

¿Quién crees que será el próximo presidente de Estados Unidos?

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Comentarios
Javiera Morales | 2016-02-01 | 10:09
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Ojalá que gane Bernie Sanders y no el payaso de Donald Trump,aunque las esperanzas de que gane Sanders igual son bastante altas,considerando que es el favorito de la mayoría de la gente no-blanca y de los jóvenes adultos.
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Nicolás Ignacio Arancibia Godoy | 2016-02-01 | 10:21
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¿Bernie Sanders? Es el socialismo encarnado que destruirá toda la prosperidad de allá, restringirá todas las libertades económicas, por lo menos en lo social creo que va por buen camino.
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Javiera Morales | 2016-02-01 | 10:44
0
Tengo que ser sincera,las propuestas sociales que ha hecho Sanders me parecieron tan geniales (¿que candidato abiertamenta se alinearia con el movimiento #BlackLivesMatter?) que ni he mirado las propuestas económicas,asi que realmente no puedo ver como destruiria toda la prosperidad de Estados Unidos.
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Nicolás Ignacio Arancibia Godoy | 2016-02-01 | 10:52
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Estados Unidos se basaba, hace como 100 años hasta que intervino en la primera guerra mundial y se creo la FED en la libertad, ahora sólo se basa en el saqueo de los más ricos y de todos los que tengan dinero para lograr la ''Igualdad''
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Nicolás Ignacio Arancibia Godoy | 2016-02-01 | 10:53
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Recuerden que todos esos programas ''sociales'' los pagan otros, forzosamente.
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Marco Canepa | Director Creativo | 2016-02-01 | 11:34
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¿Y es malo que una sociedad se haga cargo de sus ciudadanos? O tu le vas al "sálvese quien pueda" y la "ley de la selva"?

A veces olvidamos que todo lo que tenemos (educación, riqueza, oportunidades, etc.) no son algo que uno consiguió por si mismo sin ayuda de nadie, sino que es fruto de una sociedad completa que te provee de seguridad, infraestructura, servicios, oportunidades, etc. y de una historia familiar que te ha dado privilegios que otros tienen.

Nada hay de malo en que un país imponga ciertos niveles básicos razonables de igualdad de oportunidades para todos y sí, obvio que eso lo deberían pagar proporcionalmente quienes más tienen. De ahí al "saqueo" hay harta distancia.
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Nicolás Ignacio Arancibia Godoy | 2016-02-01 | 11:37
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Hola Marcos, Yo no soy el de la idea de un sàlvese quien pueda ni mucho menos, yo creo en la solidaridad, caridad y todo eso, pero eso no se va a lograr a costa de la ley, el estado nos tiene malacostumbrados a que el debe cuidarnos y cuidar a los demàs cuando nosotros mismos podemos encargarnos de eso, y moralmente es bastante dudable gravar a los otros para financiar a otras personas, ¿Eso es solidaridad? Quitarle a otro por ley para darle a otro? No lo creo.
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Nicolás Ignacio Arancibia Godoy | 2016-02-01 | 10:21
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Estados Unidos desde hace tiempo está pasando por una crisis de sus valores con Hillary, Bernie y Donald están yendo cada vez peor restringiendo sus libertades, ojalá sean lo suficientemente inteligentes para votar por Rand Paul (Aunque mejor sería su padre)
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Tomás Croquevielle | Colaborador | 2016-02-01 | 11:56
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Lo interesante del sistema de EE.UU. es que candidatos como Sanders o Rand Paul, que no tienen el reconocimiento público y el financiamiento, de otros como Trump o Hillary Clinton, pueden causar una sorpresa en un estado pequeño y donde los que votan son esencialmente los militantes de base o los màs interesados y comprometidos. Esperemos que hoy como en tantas otras oportunidades se de algo inesperado. Muchas veces los candidatos ganan si quedar primero, sino que superando las expectativas y otros pierden por que les va peor de lo que les esperaba.
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Jorge Alvarado | 2016-02-01 | 12:29
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¿Crisis en sus libertades con los candidatos actuales? Pues la verdadera crisis en la restricción de las libertades individuales la vivió desde el año 2001 con Bush, cosa que Obama no ha logrado recomponer.

En cuanto a las políticas sociales, como la que inició Obama con su compleja reforma de salud, están muy lejos del asistencialismo que ha destruido las economías menos fuertes de Europa, por lonque la conclusión necesaria sería que no es tan terrible y realmente no es para tanto.

Quizá el efecto más importante, hacia afuera, es que parece que EEUU está llegando a un momento histórico donde la política exterior ha perdido relevancia e interés entre la ciudadanía, cuestión de por si compleja, tratándose de una potencia que pasó medio siglo creando un sistema de dependencia sobre el resto del mundo, que de abandonarse puede generar muchos problemas.
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Claudio Lorca | 2016-02-01 | 12:49
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Muy bien explicado el tema, felicitaciones por demostrar nuevamente excelente capacidad de síntesis de un tema que puede ser complejo de explicar.
En cuanto a si se trata de más o menos democrático, es cuestión simplemente de apreciaciones personales, pero en la medida que la gente se sienta representada y partícipe del proceso, éste se valida a si mismo. Más debiera preocuparnos que nuestros sistemas electorales en Chile sean representativos.

En otro tema, hay un error en el tercer párrafo de sección “Reviviendo campañas y sepultando otras” falta: “…se estaba quedando "sin" dinero”
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Jorge Alvarado | 2016-02-01 | 15:07
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¿Crisis en sus libertades con los candidatos actuales? Pues la verdadera crisis en la restricción de las libertades individuales la vivió desde el año 2001 con Bush, cosa que Obama no ha logrado recomponer.

En cuanto a las políticas sociales, como la que inició Obama con su compleja reforma de salud, están muy lejos del asistencialismo que ha destruido las economías menos fuertes de Europa, por lonque la conclusión necesaria sería que no es tan terrible y realmente no es para tanto.

Quizá el efecto más importante, hacia afuera, es que parece que EEUU está llegando a un momento histórico donde la política exterior ha perdido relevancia e interés entre la ciudadanía, cuestión de por si compleja, tratándose de una potencia que pasó medio siglo creando un sistema de dependencia sobre el resto del mundo, que de abandonarse puede generar muchos problemas.
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Hernán González Canales | 2016-02-01 | 18:47
0
Genial y bien explicado reportaje, como siempre "El Definido" dando cátedra!

Dentro de los candidatos me inclino por los Demócratas en especial por Sanders con propuestas ligadas a la socialdemocracia atacando las principales necesidades o demandas de las sociedades,cosas que también están presente en Chile (educación pública , igualdad de oportunidades , salud , derechos de las minorías).
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