Siglo IX, Alemania, Campus Galli, La planta de Sankt Gallen, Turismo, Edad Media
Imagen: César Mejías

En Alemania se está construyendo un pueblo medieval y su catedral con técnicas del siglo IX. ¡Tardará 100 años en estar listo!

Unos planos de hace 1.200 años fueron el punto de partida para que el empresario alemán Bert Geurten se propusiera dejar su huella en la historia y rendir honores a sus creencias religiosas.

Por Alejandro Fuenmayor | 2019-05-24 | 07:00
Tags | Siglo IX, Alemania, Campus Galli, La planta de Sankt Gallen, Turismo, Edad Media
"De 2013 a 2018, las visitas anuales aumentaron de 36.000 a 83.000, aunque Campus Galli necesitará alrededor de otros 70.000 visitantes al año antes de que sea autosuficiente" (Ken Ilgunas, escritor del Instituto Smithsoniano).
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Imagina que un día despiertas y no hay autos, computadoras o celulares, tu ropa ha desaparecido y tu outfit está compuesto, básicamente, de prendas bastante anticuadas. Tu casa también luce diferente y en el afán de saber qué ha ocurrido, te enteras que, por arte de magia, ¡has viajado en el tiempo hasta el siglo IX!

¿Heavy, no? Pues este particular cambio de época es una realidad que desde hace algunos años puede experimentarse en el suroeste de Alemania, específicamente en la ciudad de Messkirch, localidad en la que un grupo de artesanos y voluntarios se han puesto la particular misión construir unos 40 edificios, entre ellos una gran catedral de piedra, basándose en unos planos del siglo IX y valiéndose solo de materiales y herramientas utilizadas durante la Edad Media.

En El Definido te contamos de qué se trata el proyecto de Campus Galli, el "museo abierto" que anualmente recibe aproximadamente 80 mil visitantes y cuyas obras se espera estén listas en unos 100 años.

El dibujo arquitectónico más antiguo de Occidente

Cuando este grupo de artesanos y voluntarios decidieron darle vida a su aldea al estilo medieval, no partieron de la nada. El origen de este proyecto está basado en La planta de Sankt Gallen, un plano que data del siglo IX y que actualmente es una valiosa pieza que forma parte de la biblioteca de la Abadía de San Galo (Suiza).

"La planta de Sankt Gallen es única, es el dibujo arquitectónico más antiguo que se conserva de Occidente", afirma el sitio oficial de Campus Galli, destacando que dicho plano fue elaborado por monjes benedictinos antes del año de 830 d.c.

Además de contar con una imagen interactiva en la que se pueden saber mayores detalles de este proyecto, como la ubicación de ciertos edificios y sus funciones, Campus Galli destaca, de manera anecdótica, que 400 años después de su diseño, el reverso del plano sirvió para registrar la vida de San Martín y que "solo se había conservado debido a eso, como el 'lado trasero' insignificante de otro texto".

Fotografía del diseño de la planta de Sankt Gallen/Campus Galli

El particular plan para trascender de Bert Geurten

Hace un par de semanas, se publicó en la revista del Instituto Smithsoniano una crónica acerca de Campus Galli, en ella se explican varios detalles de cómo partió el proyecto y en qué anda actualmente.

La idea de materializar la planta de Sankt Gallen fue del empresario alemán Bert Geurten, algo que para él significaba "honrar su fe católica y dejar huella en el mundo".

"Geurten dedicó más de una década al proyecto antes de morir en 2018 a los 68 años de edad, tras sufrir un derrame cerebral", resalta el artículo, destacando que, a pesar de lo difícil que fue para el germano conseguir apoyo financiero para Campus Galli, logró obtener el respaldo de la ciudad de Messkirch, quienes lo vieron como una oportunidad para impulsar el turismo.

Messkirch, Sigmaringa (una localidad vecina) e, incluso, la Unión Europea, lo financiaron con 3 millones de dólares (unos dos mil millones de pesos chilenos, aproximadamente) y el arrendamiento de 62 acres, para que diera inicio a su ambicioso sueño.

¿Y el progreso de la obra? Estará impecable dentro de 100 años

La particularidad de Campus Galli pasa por cómo se han ejecutado las obras para materializar los planos originales, ya que la idea de Geurten no era solo que se edificaran las estructuras con un estilo medieval, sino que los materiales, las técnicas y hasta la ropa de quienes participaran en la construcción, se remontaran al siglo IX.

"Campus Galli se diferencia de casi todos los demás proyectos de historia viva (como Colonial Williamsburg en Estados Unidos) en su estricta adhesión a la autenticidad de la época", destaca el trabajo del Smithsoniano, añadiendo que entre los 25 artesanos y 15 voluntarios hay alfareros, mineros, leñadores y canteranos, haciendo labores que hoy día podrían tomar minutos.


Una de las personas que trabaja en las edificaciones de Campus Galli/Smithsonian

"El ritmo de progreso es francamente lento, no solo por la ausencia de maquinaria, sino también porque los artesanos deben volver a aprender las artes que se han perdido con el tiempo como la cerámica, la carpintería, la albañilería y otras habilidades manuales, un proceso conocido como 'arqueología experimental'", puntualiza Ken Ilgunas, autor de este artículo, quien vivió en primera persona una jornada en este lugar.

No hay una fecha concreta en la culminación de las obras de Campus Galli, pero todo apunta a que tardarán un siglo más en ver concretado el proyecto.

Un boom turístico

Obviamente, un proyecto como Campus Galli debe financiarse de alguna manera, ya que las personas que trabajan allí tienen que percibir algún tipo de sueldo para vivir y, además, generar recursos para seguir invirtiendo en materiales y herramientas.

Quienes encabezan esta hazaña arquitectónica, se dieron cuenta que el flujo de gente que anualmente iba a conocer el proyecto, y también a echar una mano en él, estaba generándoles algún tipo de ganancia, lo que daba para pensar en una autofinanciación a través de la actividad turística.


Parte de las estructuras que conforman Campus Galli/
Smithsonian

"De 2013 a 2018, las visitas anuales aumentaron de 36.000 a 83.000, aunque Campus Galli necesitará alrededor de otros 70.000 visitantes al año antes de que sea autosuficiente", asegura Ilgunas.

Aunque probablemente muchos de nosotros no lleguemos a ver la culminación de las obras (si es que algún día se terminan y no se convierte en otra Sagrada Familia), el solo hecho de poder conocer un proyecto de esta magnitud y vivir por unos momentos en una villa al estilo del siglo IX, puede ser algo único e inolvidable, la experiencia de casi viajar en el tiempo, pero permaneciendo en nuestra era.

¿Te gustaría ser parte de esta experiencia y vivir por un tiempo en la Edad Media?

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Comentarios
Mario Vial | 2019-05-24 | 09:35
1
Que maravilloso!
Yo conocía la iniciativa de Guédelon, que es lo mismo, materiales, ropa, tecnología, estilo de vida, alimentación medieval etc... pero no para construir un pueblo, sino para construir un Castillo!
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