fiebre, síntoma, salud, cuerpo, termorregulación
Imagen: César Mejías

Tener fiebre no es completamente malo y esto es lo que dice la ciencia al respecto

No tengan "fiebrefobia". Este es solo un síntoma que se presenta ante otra enfermedad o, comúnmente, una infección que nuestro cuerpo está tratando de eliminar elevando su temperatura. ¿Sabio o no? En El Definido te contamos más de nuestra propia termorregulación.

Por Romina Diaz | 2019-02-11 | 17:00
Tags | fiebre, síntoma, salud, cuerpo, termorregulación
“Aunque las temperaturas corporales muy altas son peligrosas y deberían ser controladas, este estudio muestra que es posible que tengamos que reconsiderar cómo y cuándo tratamos la mayoría de las fiebres leves”, (doctor John Wherry, PhD y editor adjunto del Journal of Leukocyte Biology).
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¿Hay algo más incómodo que tener fiebre en el verano? Como si el mundo no nos estuviera exponiendo a 30 o, a veces, 35 grados y justo nuestro cuerpo también se queda en esas temperaturas. ¿A dónde escapamos del calor en ese caso? Bueno, quizás escapar suena como la solución fácil, pero nuestro cuerpo podría estar diciéndonos algo que necesitamos escuchar… En El Definido, les contamos sobre la incómoda fiebre, qué es, para qué viene a incomodar nuestra vida y por qué en algunos casos es necesario dejarla ser.

El sabio cuerpo

El rango de temperatura normal del cuerpo humano normalmente está entre los 36.5 y37.5°C. Sin embargo, en distintas personas con diferentes estilos de vida y contexturas, puede variar. La alimentación, el ejercicio, el sueño y la hora del día son algunos de los factores que pueden significar cambios en la temperatura, explicaron en Medical News Today. Por ejemplo, ¿sabían que nuestro cuerpo generalmente está a la temperatura más alta alrededor de las 18:00 horas y en su punto más bajo en la madrugada alrededor de las 3:00 horas?

Se mantiene en ese rango por nuestra termorregulación, o sea la capacidad de mantener la temperatura corporal dentro de ciertos límites, independiente del calor o frío del ambiente al que se está expuesto. Pero ¿cómo funciona esta habilidad que parece un poder de Superman?

Todo comienza por nuestro sistema nervioso central. Cuando nuestra temperatura interna cambia, los sensores de este complejo aparato envían mensajes al hipotálamo, que en respuesta envía señales a varios órganos para que encuentren la manera de volver a termoregularse.

Si nuestro cuerpo necesita enfriarse, las formas para bajar de temperatura incluyen: la transpiración y la vasodilatación. Este último es un mecanismo en que incrementa el diámetro interno de los vasos sanguíneos (arterias y venas), o sea si aumenta la temperatura interna, el hipotálamo envía señales que provocan vasodilatación cutánea, que ayuda a perder calor a través de la piel y así también puede aumentar la producción de sudor.

En el caso contrario, si nuestro cuerpo necesita aumentar la temperatura, aparece la vasoconstricción. Este es un método que usamos para que debajo de la piel, los vasos sanguíneos se vuelvan más estrechos, lo que disminuye el flujo de sangre en nuestra piel y así podemos retener el calor. También, temblar o tiritar es un mecanismo sorprendente que desarrollamos para generar calor.

Los incómodos grados extra

A nadie le gusta la fiebre, que se define como tener una temperatura corporal que está por sobre la normal (si tienes 38° o más, definitivamente tienes fiebre). Nos sentimos mal con síntomas como dolores musculares generalizados o localizados en la región lumbar, dolores articulares, dolor de cabeza, somnolencia. En general, la fiebre recibe un odio generalizado y significa ponerle un stop a nuestras vidas. Muchas veces implica sentarnos a reposar o estar en cama mientras nos sentimos mal, alejándonos de las actividades que nos exigen más energía, porque lamentablemente este estado nos impide mantener nuestras actividades diarias. A no ser que haya un Hulk por ahí, intolerante a esta … ¿enfermedad?

¡No! Es importante no ver la fiebre como una enfermedad en sí misma, sino que solo como un síntoma de algo contra lo que puede estar realmente combatiendo en nuestro interior o que indica la enfermedad que tenemos, según explicaron en Free Medical Education. Entonces, ¿cuáles son las causas?

La más común es por infecciones, ya sea bacteriana, viral o infecciones de parásitos. También puede aparecer fiebre por coágulos, cáncer, enfermedades autoinmunes, entre otras causas.

Aunque no nos guste, puede ayudar

Pausando el odio común que puede haber hacia la fiebre, es importante decir que no nos busca hacer un mal. Incluso, esta es la forma de nuestro cuerpo de combatir los gérmenes. "Desde tiempos antiguos, se sabe que un aumento en la temperatura corporal está asociado con la infección y la inflamación", dijo Elizabeth A. Repasky, PhD e investigadora del Departamento de Inmunología del Instituto de Cáncer Roswell Park en Nueva York. "Dado que una respuesta febril es altamente conservada en la naturaleza (incluso los llamados animales de sangre fría se trasladan a lugares más cálidos cuando se enferman), parece importante que los inmunólogos dediquemos más atención a esta interesante respuesta", agregó.

De hecho, es una respuesta a la infección que se ha conservado en los vertebrados de sangre caliente y de sangre fría desde hace más de 600 millones de años de evolución. Aunque puede ser incómodo, la fiebre indica una respuesta inmune efectiva por parte de nuestros cuerpos, explicó el doctor John Wherry, PhD y editor adjunto del Journal of Leukocyte Biology.

"[...] Tener fiebre es parte de una respuesta inmune efectiva. Antes pensábamos que los microbios que nos infectan no pueden replicarse cuando tenemos fiebre, pero este nuevo trabajo sugiere que el sistema inmunológico podría mejorarse temporalmente de manera funcional, cuando nuestras temperaturas aumentan. Aunque las temperaturas corporales muy altas son peligrosas y deberían ser controladas, este estudio muestra que es posible que tengamos que reconsiderar cómo y cuándo tratamos la mayoría de las fiebres leves", dijo Wherry.

Tampoco debemos soportar la fiebre por mucho tiempo. Si no la tratamos, normalmente dura dos o tres días, por lo que si se trata de una simple infección que tu cuerpo está tratando de combatir, es mejor no intentar reducirla con remedios, sino que simplemente let it be… Aunque esto es solo recomendado si la fiebre se mantiene en un rango, pero si pasamos de los 42°C, podría significar una complicación mayor y sería mejor ir al médico.

Pero si nuestro cuerpo funciona correctamente y solo estamos tratando de combatir una infección, probablemente don Hipotálamo se hará su trabajo: mandará señales para que transpiremos y así vayamos regulando nuestra propia temperatura. Por lo que es importantísimo mantenernos hidratados en estos casos, así podremos transpirar de la manera correcta para disipar el calor, pero sin deshidratarnos ni perder sales en exceso.

Niños con fiebre

Para ellos muchas veces no es algo tan malo… ¿Quienes nunca pusieron un termómetro un buen rato en el secador de pelo, cerca de una lámpara o junto al guatero? Uno de los clásicos intentos para quedarse acostado viendo monitos en vez de ir al colegio, pero cuando el termómetro indica 60 grados y tu hijo sigue vivo, hay algo sospechoso en esta situación…

Hace años, en 1980, un pediatra llamado Barton Schmitt habló sobre la "fobia a la fiebre" para describir el miedo de los padres a que sus hijos tengan fiebre y, por lo mismo, buscar formas de reducirla lo más rápido posible. Obvio que si llega a temperaturas muy altas puede ser peligrosísima, pero esto ocurre en muy pocas circunstancias. Pasarse de los 42 grados celsius solo ocurriría en circunstancias excepcionales, como trastornos del sistema nervioso central o una insolación, fenómenos en que nuestro poderoso hipotálamo ya no podría controlar nuestro propio sistema.

¿Y cuándo se recomienda visitar al doctor? En cualquiera de las siguientes circunstancias,según la Clínica Las Condes:

- El cuadro febril dura más de 48 horas.
- Se presenta en menores de 3 meses.
- En pacientes con patología oncológica.
- En pacientes que se hayan realizado una cirugía reciente.
- Fiebre sobre 30°C que se acompaña de escalofríos, reticulado de la piel y color violáceo de piel o mucosa.
- Fiebre acompañada de cefalea y/o vómitos importantes.
- Fiebre, sumado a un compromiso del estado general importante, como gran irritabilidad, rechazo alimentario (recibe menos de la mitad), somnolencia, etc.
- En pacientes con patología crónica.

Pero una pequeña o controlada fiebre no es motivo de alarmarse ni correr a urgencias. Nuestro cuerpo, hasta cierta temperatura, tiene todo bajo control.

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