lenguaje, pensamiento, razonamiento, conceptos, realidad, palabras
Imagen: César Mejías

El lenguaje, ¿determina nuestra percepción de la realidad? (o la hipótesis Sapir-Whorf)

Si no tuviéramos una palabra para decir "amor", ¿podríamos sentirlo? Esa es justamente la pregunta que buscaremos responder a continuación, haciendo un viaje por muchas culturas y lenguajes distintos.

Por Alvaro Lopez B. | 2016-03-24 | 11:30
Tags | lenguaje, pensamiento, razonamiento, conceptos, realidad, palabras

“¿Si no tuviéramos un nombre para el color verde, lo veríamos distinto?” Algo así, es lo que se preguntó Benjamin Whorf durante la década de 1930, mientras pasaba una temporada con los indios Hopi, en Arizona.

Benjamin Whorf fue un lingüista norteamericano nacido en 1897, al comienzo autodidacta y luego apadrinado por su maestro, el antropólogo y también lingüista Edward Sapir. Aparentemente, siempre sospechó que había algo curioso con el lenguaje. No le convencía que nuestras categorías para observar el mundo, fueran las únicas posibles.

Hasta que investigó a los hopi. Ahí, se dio cuenta que había una gran diferencia entre las lenguas europeas y los hopi. Los hopi no tienen tiempos verbales, sino que se fijan en los hechos. Si ocurrieron o no, y quien los vio. Por ejemplo, la palabra “wari”, quiere decir “corriendo”. Puede significar “corre”, “corrió”, “ha corrido”, etc. Eso es indiferente…. Lo que importa es que “wari” denota que tanto quien expresa la palabra, como quien escucha, vieron correr a alguien. En cambio, la expresión “era wari”, quiere decir que únicamente quién habla percibió la acción.

Entonces, los hopi viven en un mundo de hechos, vistos o no vistos, comprobados o no comprobados. En cambio, nosotros vivimos en un mundo de tiempos verbales, de calendarios, de relojes.

Esto impresionó bastante a Whorf, así que desarrolló las ideas de su maestro Sapir, y estableció lo que para él sería un principio y que en 1954, 13 años tras su muerte, fue popularizado como Hipótesis Sapir-Whorf. Dice así:

“Existe relación entre el lenguaje que una persona utiliza, y la forma en que percibe el mundo”.

Esta hipótesis, que siempre fue muy polémica, posee dos variantes.

Hipótesis fuerte: El lenguaje que uno habla, determinaría totalmente cómo entendemos, memorizamos y vemos la realidad que nos rodea, por lo que afectaría de manera profunda el pensamiento de cada persona.

Hipótesis débil: Existe una cierta influencia de la lengua que uno hable, en la forma en que se interpreta la realidad, y también en cómo se resuelven problemas o se le da prioridad a las cosas.

Con este planteamiento, además, comenzó la corriente llamada “relativismo lingüístico”, que dice que dos hablantes de lenguas distintas conceptualizan de manera distinta fenómenos idénticos. O sea, piensan y ven de manera distinta las cosas, dependiendo del lenguaje que hablen.

Todo esto suena muy interesante, pero como la lingüística es una ciencia… ¿se ha probado que todo esto es cierto? Veamos.

Una joven hopi llamada Kaylen Sue Lomayestewa, sostiene una muñeca ceremonial. Jeff Favre/Ventura County Star.

La Hipótesis Fuerte, ¿es cierta?

En 1939, Whorf plantea que: "Los conceptos de 'tiempo' y 'espacio' no se dan sustancialmente de la misma manera entre todos los hombres, sino dependen de la naturaleza del idioma o de los idiomas por medio de cuyo uso han sido desarrollados.".

Aún más, pensaba que si una palabra no existía en un idioma, los hablantes de ese idioma serían incapaces de concebir ese concepto. Por ejemplo, como los ya mencionados hopi no poseen expresiones sobre el futuro en su lengua, entonces los hopi mismos, no podrían entender la idea de futuro. Como ven, ¡es una postura muy radical!

Para ver si todo esto es cierto, se realizaron varios experimentos. En 1956, se estudió a los indios zuni, de Nuevo México, pues ellos no poseen una palabra que diferencie el amarillo del anaranjado (ambos son “amarillo”). Se les entregaron dos trozos de madera, uno amarillo y el otro anaranjado, y se les pidió que escogieran uno. Se quitaron las maderas de su vista y luego se las mostraron otra vez. Se les pidió que señalaran cuál habían escogido antes. Los zuni se demoraron mucho más en señalar qué madera escogieron, comparados con los angloparlantes y los bilingües inglés-zuni.

Inicialmente, se llegó a la conclusión de que debido a que no poseían las palabras necesarias, les costaba más distinguir ambos colores. Y que, en cambio, los angloparlantes y los bilingües zuni-inglés, sí eran capaces de distinguirlos con mucha mayor facilidad.

El problema es que no se consideró que, si no hay una necesidad de uso, los vocablos no se crean. Por lo tanto, los zuni, sencillamente no están acostumbrados a distinguir entre tonos de amarillo y anaranjado. De ser así, habrían creado palabras para distinguirlos. Y es por eso que tuvieron dificultades.

Este tipo de hallazgos seguidos de su correspondiente refutación, se fueron repitiendo de manera constante. Incluso, respecto a los hopi, la postura de Whorf fue refutada tras unas décadas, pues ya en los 1970s, se demostró que los hopi sí tenían abundantes términos para el pasado y el futuro, y que el problema había sido que en la época de Whorf, no se había analizado tan profundamente esta lengua.

Entonces, los experimentos y estudios que tendían a probar la hipótesis fuerte, hoy están totalmente desacreditados, pues invariablemente se encontró que trabajaron con un conocimiento insuficiente del lenguaje (incluyendo traducciones mal hechas de las palabras a evaluar) o bien omitían aspectos culturales de las personas estudiadas.

(Y respecto a palabras para distinguir las cosas, no puedo evitar comentar que no es tan cierto que los esquimales tengan tantos nombres para la nieve y además, no existe una “lengua esquimal”. Si quieres saber más al respecto, ¡revisa este otro artículo!)

Edward Sapir (izq.) y Benjamin Lee Whorf (der.)

Pero… ¿y la Hipótesis Débil?

Acá la cosa cambia un poco. A diferencia del planteamiento radical, donde la ausencia de una palabra implicaba la ausencia de un concepto, aquí se dice que la forma en que el lenguaje describe el mundo, afectaría la manera como ordenamos categorías y establecemos relaciones entre las cosas.

Y efectivamente se han encontrado muestras de que esto ocurre. Por ejemplo, se encontró que las personas de habla maya yucateca y las de habla inglesa, escogen los objetos de manera distinta. En un estudio, se les pidió a dos grupos, uno de habla inglesa y otra de habla maya, que eligieran objetos parecidos a una caja de cartón. Los de habla inglesa, escogían objetos con forma de caja, aunque fueran plásticos; en cambio, los de habla maya, escogían objetos de cartón, sin importar su forma. Esto, porque la lengua maya hace énfasis en los materiales que componen las cosas, más que en las formas.

En otro estudio, se entregó una historia en 24 láminas a cinco grupos de niños, cada uno hablando una lengua distinta (turco, hebreo, alemán, inglés y español). Luego, se les pidió que narraran lo que habían visto. Se encontró que cada grupo de niños, hacía énfasis en aspectos distintos, dependiendo del idioma que hablaran. Así, los hablantes de turco, español y hebreo, hacían énfasis en la acción, en cambio, los hablantes de inglés, en la dirección en que ocurría la acción. También había diferencias en los aspectos temporales y en el énfasis en los detalles que rodean a los protagonistas.

Este tipo de estudios, han llevado a que sea relativamente aceptado que hay una relación entre el énfasis que cada lengua hace sobre determinados aspectos de la realidad y la manera de categorizarla, de establecer las relaciones entre las cosas en una primera instancia. También parece ser aceptado que la manera en que las personas denominan o describen las situaciones, influye en cómo se comportan ante las mismas, lo que es una variación de la hipótesis débil, llamada también “hipótesis de Whorf-Korzybski”.

Críticas y objeciones

De todas maneras, el mero concepto de que el lenguaje determina nuestra mirada, ha recibido ácidas y profundas objeciones, por parte de los universalistas en general, y de Chomsky en particular (sí, ese Chomsky… cuando se dedicaba a la lingüística).

El universalismo lingüístico plantea algo fascinante: dice que antes del lenguaje, nosotros tenemos una forma de entender las cosas, una manera interna de funcionar, que es igual para todos los seres humanos. El gran linguista Steven Pinker le llama “mentalés” o lenguaje universal del pensamiento. Sólo en ese sentido, nuestro cerebro se parecería a un computador, cuyo funcionamiento interno no variaría, sin importar el lenguaje o el “sistema operativo” que esté utilizando. Chomsky llama a esto el “lenguaje-L” o sencillamente, la facultad lingüística de la especie humana.

Otras objeciones tienen que ver con que, si la hipótesis fuerte de Sapir-Whorf  fuera realmente cierta, entonces las traducciones serían imposibles. Y podemos ver que sí son posibles, hasta el punto de poder transmitir ideas y pensamientos muy específicos, como en el caso de los libros técnicos. (Aunque es cierto que una de las cosas más difíciles de hacer, es traducir poesía).

Asimismo, respecto al asunto de los colores, como mencionábamos más arriba, las palabras se forman según la necesidad que tengamos de nombrar objetos en nuestra vida cotidiana. Si nosotros no tenemos tantos nombres para los tonos de verde como los indios amazónicos… ¿significa que vemos menos colores? Claro que no, es sólo que no necesitamos tantos nombres para nuestra vida cotidiana, nada más.

Y finalmente, si la hipótesis fuera totalmente cierta (especialmente en su aspecto más fuerte), se prestaría muy fácilmente para el racismo y el nacionalismo, pues si las capacidades intelectuales estuvieran determinadas por el lenguaje, y como resulta que las lenguas son habladas por las comunidades, habría una fácil excusa para llevar al extremo los nacionalismos.

Aquí, Steven Pinker profundiza un poco más y nos habla sobre si los seres humanos venimos o no con una "tabla en blanco" en nuestro cerebro, al nacer:

Conclusiones

Si uno tiene la suerte de hablar una lengua distinta a la materna, sabrá que cambiar de idioma, es literalmente “cambiar de mundo”. Es cierto que los énfasis son distintos y las cosas se expresan de manera diferente. Hay matices que varían. Hay cosas que se pueden decir de forma muy hermosa, aprovechando ciertas propiedades del idioma. Por ejemplo, en español tenemos algo que es una bella herencia del latín, el sujeto implícito. Así, podemos hablar sin poner pronombres (“yo”, “tú”, “eso”, etc.), sin tener problemas. Uno dice “Quiero” y se entiende clarito quién habla. En cambio, en inglés están obligados a escribir “I”, “He”, “She”, etc. Claro que para los angloparlantes el tema del género no es un tema tan marcado en su lengua, justamente, porque la mayoría de sus adjetivos y sustantivos son neutros. “Good” significa “buena” sólo si especificamos que hablamos de una “ella”. Y significa “bueno”, si especificamos un “él”.

Entonces, son énfasis y estéticas distintas. Pero no es necesario cambiar de idioma, para darnos cuenta que las palabras sí moldean la forma en que relacionamos algunos conceptos. Y más que las palabras mismas, los discursos y las ideas asociadas a las palabras. Por ejemplo, hasta no hace tanto, decir “marihuana” e incluso “homosexual” era visto muy feo si lo decíamos en una cena. Y esto se debe a los discursos y las visiones de mundo que tienen asociados.

Hay algunas posturas que plantean justamente eso: que hay ciertos énfasis que desnudan la mirada de la sociedad sobre algunos aspectos de la vida, dependiendo de la cantidad de palabras “mal” o “bien” vistas que tengan asociadas. Porque, como decía una profesora mía: hablar es entregar una huella digital, un carnet de identidad: desnuda por completo quienes somos y de donde venimos.

¿Y ustedes, que creen? ¿El lenguaje es así de importante?

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Comentarios
Martín Poblete | Colaborador | 2016-03-24 | 12:29
8
Excelente artículo! Felicidades Álvaro por otro tremendo trabajo.

Siempre me ha parecido interesante el lenguaje como tema de estudio, en particular la forma en que, como dices, podemos sacar mucha información de las personas con solo escucharlas hablar.

Asimismo, siempre me ha resultado cuestionable la idea de que "el lenguaje construye realidad". Me recuerda a 1984, cuando un colega de Smith trabajaba reduciendo las palabras del diccionario para así eliminar conceptos y estrechar las posibilidades de pensamiento de la gente. Si bien reconozco que el lenguaje es reflejo de las características de una cultura, me cuesta asumir que nuestra construcción social de la realidad cambie significativamente solo por cambiar algunos significantes (hablar de "todos y todas" para no usar el masculino como genérico, por ejemplo). En ese sentido, siento que esta idea está sufriendo una prostitución desmedida, y es usada como premisa (y dogma) para fiscalizar cómo se comunica el resto, y sancionar a quien diga algo con lo que no se está de acuerdo.

En ese sentido me parece una buena referencia (nada científica, por cierto) el monólogo de George Carlin sobre cómo el soft language está quitándole eficiencia a nuestra comunicación por un innecesario énfasis en la creación de palabras y conceptos no ofensivos.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 01:02
1
Muchas gracias estimado Martín, por tus elogiosas palabras :) :)

Bueno, pienso que no es "sólo" el lenguaje, sino que es la carga ideológica MAS acciones concretas en la misma línea ideológica. Por ejemplo, decir que una idea social X es buena, con bombardeo publicitario asociado a las "buenas cualidades" de esta idea social, más un prestigio asociado a ella, pienso que por ahí iría la cosa. No es sólo el lenguaje, más bien considero que el lenguaje es un síntoma de estas situaciones.

Concuerdo, eso sí, en que el control del lenguaje se utiliza para atenuar y modular las respuestas, respecto a ideas determinadas. Muchos saludos!
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Jorge Alvarado | 2016-03-24 | 12:31
3
Al primer Wittgenstein le gusta esto.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 00:55
1
Síiii... y de hecho nos mira diciendo "se los dije, eh! se los dije!". y el segundo Wittgenstein lo mira diciendo: "tsc, tsc, tsc... pobrecito, le falta calle", con cara de penita.
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Álvaro Venegas | 2016-03-24 | 21:06
2
Excelente artículo! Es un tema ajeno a mi ámbito profesional pero que llama mucho mi atención. Y también recordé lo que sucedía en 1984 de Orwell, donde se simplificaba el lenguaje para controlar a la población.
Y en realidad el lenguaje moldea variados aspectos de nuestra realidad. Por ejemplo, al hablar en inglés soy más directo al comunicarme que lo que sería en español ya que ese idioma no me permite dar tantos rodeos para expresarme.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 00:53
0
Es un tema muy interesante, y lo que mencionas respecto a modificar el lenguaje para controlar la población, se relaciona también con un área de la lingüística llamada "análisis del discurso", que nos dice que toda expresión tiene un trasfondo que la provoca. Y desde ahí uno se puede largar a navegar por profundas y a veces traicioneras aguas...

Y sobre lo que mencionas de ser directo, es interesante como uno adapta su pensamiento al estilo del lenguaje, en especial cuando es una lengua que no es la materna...
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Diego Contreras | 2016-03-25 | 12:32
3
Hola Alvaro!

Muy interesante artículo. Quisiera complementarlo con este (en inglés).

http://www.nytimes.com/2010/08/29/magazine/29language-t.html?smid=tw-share&_r=2

Este artículo plantea una versión revisada de la hipótesis de Sapir-Whorf, donde muestra lengua no determina que nos es posible pensar, pero si que nos obliga a pensar.
Por ejemplo, en inglés puedo decir "I spent yesterday evening with a neighbor", lo que en español se traduce en "pasé la tarde de ayer con ..." wait? un vecino o una vecina? el español nos obliga a pensar en el sexo de las personas, o incluso, el sexo de objetos inanimados.

Aunque, sería difícil conjeturar como eso afecta nuestra visión del mundo.
Sin embargo,un ejemplo de como esto si podría afectar nuestra forma de ver el mundo, es un idioma que carece de coordenadas egocéntricas (izquierda, derecha, direcciones referidas a uno mismo), solo posee geocéntricas (Norte, sur, este oeste), al punto que las usan incluso para dar una dirección dentro de una casa ("mueve eso más al norte" podrían decir). El estar constantemente obligados a pensar en donde queda el norte, los hace tener un sentido de orientación envidiable.

Pero claro, lo encontraran mejor explicado leyendo el artículo original que envio :)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 00:49
0
Claro que si!! Muy bueno el artículo! Te iba a mencionar justamente a los aborígenes australianos, que tienen excelentísima orientación (los Guugu Yimithirr), pero bueno, ya estaba en el artículo... :D

Muchas gracias por el complemento, está excelente! :)
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Javier Æøå | 2016-03-28 | 04:52
1
El finés, por ejemplo, carece de pronombres de género obligados. En palabras simples, a menos que tú como hablante quieras especificar "ese amigo de ahí que es de género masculino", puedes pasar toda la narración sólo hablando de un "alguien". Mi amiga de Helsinki me comentaba que existe un autor que escribió una trilogía de libros con un "alguien" como actor principal, y nadie se hizo problema al leerlo porque culturalmente su mindset está acostumbrado.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 16:21
0
Oh! igualito que el inglés... de hecho este fin de semana, vi en el bus una peli que se basaba en eso para hacer un "gag" que duró casi toda la pelicula... un niño de 8 años, decía que "lo molestaban unos estudiantes de 4o grado"... o sea "4th grade students"... entonces lo prepararon, lo aleonaron, le dijeron que no podia ser, que se defendiera, que no le podían hacer bullying... y claro, al final, "the students", eran unas niñitas! jajajaja plop!

Oye que interesante lo que cuentas de la trilogía de libros... me pregunto cómo habrán hecho la traducción a nuestras lenguas romances, que obligan a determinar género... cómo se llama la trilogía?
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Daniel Mantilla | 2016-03-26 | 22:26
2
Muy interesante, hace rato tengo esta noticia en mi feed rss, y había estado buscando tiempo para leerla con calma... El punto de ello es porque hablo tres idiomas (español, inglés y francés) y leí hace un tiempo que la personalidad tiende a diferir por cada idioma que se habla. Quizás esta pueda ser una explicación de eso.
Por cierto, mi español es más formal, más pomposo; mi inglés, autodidacta, es mal hablado, coloquial y tosco; y mi francés, más cordial, más educado y amable. Tres facetas de mi jajaja. De nuevo muy buen artículo :)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 00:31
2
Muchas gracias estimado Daniel! Es cierto, uno muestra facetas distintas, porque en cierta forma el idioma a uno se lo facilita (en otras palabras, la hipótesis Sapir-Whorf débil entra en acción)... o sea, es claro que uno al comenzar a expresarse en un idioma distinto al materno, uno entra de lleno en "otro mundo"...

Muchos saludos y nuevamente muchas gracias!! :)
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Javier Æøå | 2016-03-28 | 04:54
3
También soy trilingüe: Español, inglés y noruego. La gente me dice que en inglés sueno más directo y casi enojado, y en noruego (que es el que menos domino de los tres) mis errores gramaticales o semánticos le dan cierta ternura y calidez a mi habla, según me dijeron hahaha [y en texto me río con "Hahaha", no "jajaja", eso también dice harto]

Así que Daniel...totalmente posible :D
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Daniel Mantilla | 2016-04-09 | 09:19
1
Te sucede con el noruego lo que a mi con el francés! Creo que si lo hablará con la fluidez de mi inglés quizás sería más tosco XD
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Eduardo López | 2016-03-27 | 16:52
1
"Nos realizamos en un mutuo acoplamiento lingüístico, no porque el lenguaje nos permita decir lo que somos, sino porque somos en el lenguaje, en un continuo ser en los mundos linguísticos y semánticos que traemos a la mano con otros"
Eso decía un tal Maturana...
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 00:29
1
así nomás decía... :) :) por eso hice un pequeño articulo introductorio sobre él ^_^

http://www.eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/6480/Maturana-y-la-Biologia-del-Amar-y-del-Conocer/

Muchos saludos! Que tengas una muy linda semana!!
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Eduardo López | 2016-04-01 | 16:33
1
Leyendo!
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Javier Æøå | 2016-03-28 | 04:38
2
Con una amiga noruega teníamos esta conversación el otro día. Hay palabras que no se pueden traducir y palabras que tienen una carga cultural distinta, y eso hace que la misma frase...una vez haya pasado por el mejor de los diccionarios, no diga lo mismo.

Los primeros ejemplos que pensé fueron "sobremesa" que es intraducible al inglés y noruego (no sé si al portugués o italiano, *creo* que no) y que refleja una cuestión cultural que es super hispana/latina y, si quieres transmitirla en una oración en otro idioma tendríai que explicar todo el concepto. El otro ejemplo es "koselig" en noruego que es más que un adjetivo, sino que más un sentimiento. Entonces cuando lo buscas en un diccionario y ves tierno, cálido, amable, cozy, etc...no es exactamente eso y también refleja algo de ellos que no tienen ni sus países/idiomas hermanos.

Otra arista, es que yo podría usar palabras como "hjem" y "fred", palabras relativamente comunes del noruego. Te podría decir que son traducciones directas de "hogar" y "paz" (respectivamente), pero tú y yo las pensamos como interpretaciones de nuestro idioma. En cambio, mi amiga las aprendió como lengua madre, esas son las palabras con las que su mente explica el mundo que le rodea, e imaginarán que el mundo acá y allá son distintos, por lo que para ella esos dos conceptos (esas dos palabras) tienen un uso y tono distinto que al nuestro, a pesar de que el diccionario diga lo contrario. Y eso que tanto noruego como español somos ambas lenguas europeas, imagínate con hopi, japonés o nuestro propio mapudungun.

Gracias por la lectura, fue muy agradable leerla a las 4 am hahaha :)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 16:30
0
Coincido plenamente en que la mirada cultural, el contexto de aprendizaje, determina nuestra aproximación al lenguaje. Y esto tiene numerosos elementos, no es la lengua en sí. Por ejemplo, si tuvimos una "profe Tronchatoro" imponiéndonos el idioma inglés como un castigo, "sentiremos" esa lengua muy distinta a que si la aprendimos a través de una dulce pololi que vino de intercambio... nuestras asociaciones emocionales y de ideas serán totalmente distintas! Aunque ojo, eso ya no depende del lenguaje en sí, sino del contexto cultural, social, psicológico, comunicacional que le rodea... entramos en el plano de la socio y psicolingüística. ^_^

Qué bacán que el artículo te haya acompañado a esas altas horas!! ("small hours", literalmente son casi lo contrario jajaja, es muy interesante eso que pasa con el inglés y el español, tienen conceptos "opuestos" para algunas cosas... )

y... este... "koselig" es como "nanai"? (en el sentido que se usa en el sur de Chile, claro)

Muchos saludos, y gracias a ti! :)
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Edson Pizarro | 2016-03-28 | 10:49
2
Excelente resumen!!! Soy profesor de español a extranjeros y entiendo bien las diferencias de aprender nuestra lengua dependiendo la lengua materna.

Utilizaré este artículo para hacer una actividad de comprensión de lectura.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2016-03-28 | 16:25
0
Oye, que bonita profesión!! Me alegra que te haya gustado el artículo... y realmente estoy agradecido de que lo uses para una de tus clases! Genial!!!

Y bueno, uy, la adquisición de segunda lengua, y el bilingüismo son temas super interesantes! porque aparte de que existe ese famoso "período crítico" para aprender lenguas (hay casos terribles que lo ilustran muy bien, con personas cuyas habilidades de comunicación quedaron super limitadas, porque nunca interactuaron con nadie, así que recién pudieron adquirir una "lengua materna" después de los 12 años, o sea, después del "período crítico")... decía, aparte del período crítico, tenemos los fenómenos de interferencia, y algo que me fascina, y que es la interlengua... o sea eso que está entre la lengua materna y la segunda lengua, y que es un lenguaje en pleno derecho... no es "hablar mal" como uno pensaría en primera instancia.

Muchas gracias nuevamente, y muchos saludos!!
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