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¿Es mejor irse del país? Reencantemos a los jóvenes

¿Lo mejor que puede hacer un chileno es irse de Chile? Este compatriota invita a los jóvenes a quedarse a construir el país con que sueñan.

Por Alvaro Awad | 2015-12-21 | 18:00
Tags | juventud, jóvenes, Chile, mundo, país, migración, desencanto, migrantes, oportunidades

En los últimos años hemos experimentado una suerte de desilusión con respecto al “sueño chileno”. Ese salto al desarrollo -que finalmente parecía tan obvio y natural- hoy aparece como frustrado y la esperanza escasea. Algo similar a lo que vivió nuestro país en su centenario. 

Pues bien, ¿nos quedaremos con ese espíritu derrotista? Por supuesto que no. Es deber de todos soñar con un Chile que salga adelante en todos los ámbitos de la vida de sus habitantes. Y los grandes sueños sólo se cumplen mediante pasos concretos. “Sin prisa, pero sin pausa”.

En particular, quisiera referirme a la necesidad de “reencantar” a nuestra juventud con su país. En efecto, como consecuencia de la globalización y apertura del mundo (son los tiempos de la ciudadanía global), se ha vuelto un lugar común entre los jóvenes el criticar hondamente a Chile, comparándolo con el extranjero. Nacen así las dudas -especialmente en los chilenos más talentosos- sobre si vale la pena “quedarse”, atendidas las facilidades que hoy existen para partir (de hecho, hace poco se viralizó una columna titulada "Lo mejor que puede hacer un chileno es irse de Chile", aconsejando vivir fuera del país al menos por un tiempo -idea que comparto, como manera de acumular experiencias- aunque utilizando entre sus argumentos, que un chileno siempre encontrará una mejor vida en el exterior, lo que deja implícito que no tiene sentido volver).

En términos objetivos, Chile sigue siendo una extraordinaria alternativa con respecto a otros países de la región. Si bien tenemos buen sentido del humor, somos un país serio, con instituciones que -en términos comparativos- funcionan o pretenden funcionar. Y si bien en el último tiempo hemos padecido cuanta crisis institucional hubiésemos podido imaginar (como el financiamiento irregular de la política o las prácticas empresariales que han abusado de nuestro modelo y circunstancias), en el largo plazo, es positivo que todos estos vicios salgan a la luz. Ese es el primero paso para empezar a corregirlos. Hoy duele, pero es precisamente esta clase de dificultades la que permite dar los grandes saltos y encontrar soluciones inteligentes.

Ahora bien, si levantamos la vista un poco más, Chile queda muy lejos de otros países del globo en términos de calidad de vida. La oferta de una “vida mejor” en Europa o Estados Unidos (con mejor educación, salud, remuneración, etc.) ha probado ser tremendamente tentadora entre nuestras jóvenes promesas. Sobra decir que sin estas últimas, el país pierde mucho potencial.

Por lo mismo, es indispensable plantearle a nuestros jóvenes un desafío: construir un país excepcional. Hacerles ver que “allá”, “afuera”, todo está hecho. En cambio “acá”, en su patria, hay diez mil ámbitos en los que se puede colaborar, políticas que implementar, mercados que desarrollar, negocios que llevar a cabo, ideas que aterrizar, etc.

Tenemos un país maravilloso. Apenas 17 millones de personas contamos con una larga y angosta faja de tierra que, de superponerse a Europa, iría desde más al norte de Finlandia y hasta más al sur de Italia. Tenemos una multiplicidad impresionante de climas y paisajes, con una belleza que enamora a la gente de todo el mundo. ¡El éxito del país puede ser el éxito de todos!

Cierto también: falta mucho (o demasiado) por hacer. Y es ahí donde está el desafío, en aprovechar nuestras capacidades al máximo en los sectores público y privado, en sacar así adelante un país mucho mejor que el que recibimos. Es indispensable sembrar esta idea en la juventud.

Y entonces, ¿qué estamos haciendo en esta materia en el día a día? ¿Está el Estado contribuyendo a la colocación efectiva de los jóvenes que vuelven a Chile tras sus estudios de posgrado? ¿Están las empresas ofreciendo oportunidades de carrera para el talento joven? ¿Están las instituciones académicas abriendo cupos para sus ex alumnos estrella? ¿Están las asociaciones gremiales, sociales, culturales, deportivas, etc. trabajando en incorporar a las nuevas generaciones?

“Reencantar” a la juventud, que es sinónimo de futuro, es una de las grandes claves para que nuestro Chile brille.

Álvaro Awad es abogado y profesor de Derecho Civil UC

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Comentarios
Lorenzo Reyes | 2015-12-21 | 20:00
2
Estimado Álvaro,

Muchas gracias por tu columna.
Soy uno de esos chilenos que se encuentra en el extranjero y que quiere volver sabiendo que el aporte que pueda generar allá es muchísimo mayor que en cualquier país de Europa, por lo que verás personalmente concuerdo con tu discurso principal.

Ahora bien creo que una de las maravillas de los países europeos (no así Estados Unidos) es la posibilidad de salir del país y roderse de la globalización y que este punto es fundamental para generar un aporte a su propio país, por lo que yo personalmente incentivaría salir del país para poder ser un aporte. Pero no necesariamente por buscar un mu do que sea "mejor" sino simplemente por el hecho de ser distinto.

Por lo mismo tampoco creo que exista una necesidad de que nuestros talentos vuelvan físicamente a Chile pero si creo que están dentro de los pocos que pueden generar cosas muy positivas para el país y que por lo tanto no se debiera nunca perder el lazo.

Por último el incentivo institucional pasa por cambios sustantivos en nuestra estructura organizacional: hacer investigación en la industria, valorar el desarollo de tecnología, dejar de importar ideas y desarrollar las propias y considerar la ciencia como una herrsmienta de desarrollo de la sociedad. De estos puntos probablemente sólo el 3ero está más desarrollado en el último tiempo.

Un saludo desde la Asociación de investigadores chilenos en Suiza - ICES (www.ices-net.ch)
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Daniel Sanchez | 2015-12-22 | 09:37
3
Estimado,

Agradezco su columna, me gustaría dar mi punto de vista. Yo soy uno de esos que esta de acuerdo con irse del país.

Mi opinión pasa por lo siguiente (y esto lo conversaba con un par de amigos hace poco). Soy ingeniero civil en computación, cada día que pasa veo que mi norte es solamente programación, debido a que si busco trabajo como ingeniero estos cargos están ocupados por otro tipo de ingenieros. La computación puede estar en muchas áreas pero acá solo lo ven para generar números y dinero.

Mis opciones son irme al extranjero y estudiar para volver, ya que el solo hecho de tener un titulo "de afuera" me abre puertas para generar proyectos. Bien como tu dices, existen muchas cosas por hacer acá, pero las mentes que están arriba solo ven números y no las cosas por hacer, lo que es una lastima.

Ademas es bueno conocer como son las cosas afuera y traer esa cultura hacia Chile, nos falta mucho por aprender y las empresas deben entender que sus empleados son más que números.

Saluods
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Rafael Fribla Castro | 2015-12-22 | 12:58
2
Muy cierto lo que mencionas Daniel, el informático por lo general termina en un trabajo relacionado con finanzas y queda "atrapado" en esta área.
Sería bueno que se creara una industria del software (algo parecido a lo que hace India) donde se creen productos propios y se realice investigación.

Saludos.
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Marco Canepa | Director Creativo | 2015-12-22 | 10:04
7
Creo que la columna no se trata de "no salgan al extranjero" (que creo que es recomendable para cualquiera), sino de "qué estamos haciendo para atraer a los jóvenes de vuelta".
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Lorenzo Reyes | 2015-12-22 | 11:09
2
Yo también lo entendí así :).
Por eso mismo planteo una posición que no tiene que ver con atraerlos de vuelta, pero si mantenerlos siempre conectados a su país (asumiendo que el salir de por sí es una riqueza para la persona y para su entorno).
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Juan Pablo López Navarro | 2015-12-22 | 15:07
4
Soy chileno trabajando en el extranjero. Y si creo que lo mejor que puede hacer uno es irse al extranjero.
Y de volver es imperativo contagiar a los que se quedan con todo lo bueno que traigas: cultural, lengua, valores, conocimientos, etc. La Internet nos podrá tener al día en los acontecimientos, pero el intercambio cultural se hace cara a cara.

Agregaría que junto con "reencantar" a la juventud, Chile tiene una titánica deuda con los niños. Las cifras de UNICEF, ONU y otros organismos son alarmantes. 25 y hasta 30% de chicos a la deriva presentando trastornos psicológicos porque nuestra sociedad aun no les entrega un entorno seguro, que los invite a imaginar, crear y transformar su entorno. Esos niños son mano de obra barato a lo sumo y los futuros delincuentes en el peor caso. Con ese arrastre, es muy difícil re-encantarlos una vez en su juventud.
Junto a las preguntas que propone el autor, sumaria: Que estamos haciendo para que nuestros niños crezcan imaginando y soñando el Chile que quieren?
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