Imagen: César Mejías

Aceite de palma: la "solución" contra el cambio climático que acabó en desastre (y cómo ayudar a reparar el daño)

Hace casi 20 años, varias naciones occidentales buscaban resolver el problema del cambio climático por emisiones de dióxido de carbono. Reemplazar los combustibles fósiles por otros en base a aceites vegetales, parecía una buena idea. Hasta que dejó de serlo.

Por Natalia Pumarino | 2019-01-16 | 17:00
Los índices más altos de disminución de orangutanes de Borneo, han ocurrido en zonas deforestadas o reemplazadas por plantaciones de aceite de palma, sin embargo éste no es el único motivo de su desaparición, pues la caza y otros conflictos siguen afectando a la especie.
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Los tres principales bosques húmedos tropicales del mundo, son la selva amazónica, la selva del Congo y la selva del sudeste asiático, que contempla a Indonesia. En estas zonas, en algún momento hubo más de 200 especies distintas de árboles en apenas una hectárea, siendo hogar de muchas aves, mamíferos, anfibios y reptiles. Pero la deforestación ha puesto a esas especies en peligro y no sólo eso, las emisiones de carbono producidas por el desastre, son enormes.

Liberación de carbono

La selva del sudeste asiático se extiende por Indonesia, Laos, Camboya y la Península Malaya. Esto incluye a Borneo, una isla cuya administración se divide entre Malasia, Brunei e Indonesia. Enormes plantaciones de palmas aceiteras ahora ocupan el lugar en donde antes se encontraba una enorme porción de selva, que sigue siendo destruida y quemada con el fin de extender las plantaciones, las que han resultado ser muy lucrativas para los países que las impulsan, según explican en Naciones Unidas.


Ashley Gilberston para The New York Times.

La mayoría de las plantaciones de palmas en Borneo son nuevas, influenciadas por decisiones tomadas en la década del 2000, cuando algunas naciones occidentales como Estados Unidos empezaron a anunciar leyes ambientales incentivando el uso de aceites vegetales en los combustibles, con el fin de disminuir su dependencia del petróleo y reducir el dióxido de carbono, combatiendo así el calentamiento global, según narra The New York Times. Pero hubo algo que estos países no tomaron en cuenta, variables que causaron un efecto contrario al deseado.

Los bosques tropicales húmedos de Indonesia, como el de Borneo, tienen grandes cantidades de carbono guardado en sus árboles y tierra. Al cortar y quemar los bosques existentes para abrir paso al cultivo de aceite de palma, el efecto fue el de liberar mucho carbono, al punto que investigadores de la NASA dijeron que la acelerada destrucción de estos bosques causó el mayor aumento de emisiones de carbono en un solo año en los últimos dos milenios. Esto convirtió a Indonesia en la cuarta mayor fuente de emisiones del mundo.


Jeff Schmaltz para la NASA

Pero éste no es el único lugar del mundo donde ha ocurrido algo similar. Las selvas de la cuenca del río Congo acumulan el 8% de todo el carbono almacenado en los bosques del planeta, de acuerdo a Greenpeace, pero cerca del 85% de este bosque se ha destruido y sigue siendo amenazado, en este caso, por la industria de la madera. Las estimaciones de deforestación de la ONG para África Central pronostican que, solo en la República Democrática del Congo, se liberarán 34.400 millones de toneladas de dióxido de carbono para el año 2050.

Pero, volviendo al caso de Borneo, ¿cómo es posible que las plantaciones de palmas aceiteras sigan aumentando ahora que ya sabemos que pueden causar tanto daño? Esto se debe a que el boom del aceite de palma generó grandes riquezas para las corporaciones de la región.

Así el aceite de Palma se convirtió en la estrella de los biocombustibles

El aceite de palma ha sido un importante recurso en el sudeste asiático desde el período colonial, según consigna la Universidad de Yale en un estudio. Pero fue en la década de 1980 que la demanda de este aceite aumentó a nivel global, siendo usado para productos alimenticios, cosméticos y biocombustibles, lo que a su vez impulsó las plantaciones a gran escala de palmas aceiteras, para las cuales el clima de Sumatra, Indonesia y Malasia, es ideal.

En el 2008, Indonesia reemplazó a Malasia como el principal exportador de aceite de palma del mundo, y diversas naciones han invertido en esta industria, particularmente Malasia y Singapur, las cuales controlan más de dos tercios de la producción total de este aceite en Indonesia, de acuerdo a la misma fuente.

En 2007, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunciaba que elpaís buscaría disminuir su dependencia de combustibles fósiles, concentrándose más en los biocombustibles, ayudando así a enfrentar el cambio climático(o al menos eso se pensaba entonces).

Estados Unidos está a punto de lograr avances tecnológicos que nos permitirán vivir nuestras vidas dependiendo menos del petróleo”, habría dicho ese 23 de enero del 2007 el expresidente. “Ellos nos ayudarán a confrontar el serio desafío del cambio climático global”. Además, se esperaba que estas acciones dieran un impulso económico a regiones asiáticas que lo necesitaban.

El aceite de palma se utiliza para generar biodiesel, uno de los dos principales biocombustibles, el otro es el generado en base al etanol, obtenido del maíz. A meses del discurso de Bush, la Casa Blanca y el Senado estaban elaborando el borrador de una ley que eventualmente sería llamada el Acto de Independencia y Seguridad Energética (EISA), que actualizaba y expandía los estándares de combustibles renovables, según narra The New York Times.

Menos de una década más tarde (2015), la Unión Europea proponía resoluciones para disminuir el consumo de las cosechas usadas para generar biocombustibles, reportó The Guardian, a causa del daño y desforestación que causaban. Esto eventualmente resultaría igualmente algo problemático, pues Europa es el mayor mercado mundial de autos que funcionan en base a diésel, lo que significaba que cuando los consumidores optaran por cambiar a biocombustible, se encontrarían obligados a usar biodiesel en vez de etanol.Y así el aceite de palma se mantendría en alza.

Orangutanes en peligro

Por otro lado, la deforestación causó que más de 140.000 orangutanes (Pongo pygmaeus) murieran entre 1999 y 2015 en la isla de Borneo, lo que equivale a alrededor de la mitad de la población que había a finales de la década de los 90s, de acuerdo a una investigación dirigida por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, el Centro Alemán para la Investigación Integral de la Biodiversidad y la Universidad John Moore’s de Liverpool, Inglaterra.


Marc Ancrenaz para The Guardian

De acuerdo al estudio, los índices más altos de disminución de orangutanes de Borneo, han ocurrido en zonas deforestadas o reemplazadas por plantaciones de aceite de palma, sin embargo éste no es el único motivo de su desaparición, pues la caza y otros conflictos siguen afectando a la especie. Sin embargo, otro gran problema es una causa indirecta de la destrucción de su hábitat, ya que muchos animales mueren cuando se aventuran a las áreas en las que ahora hay plantaciones, donde se les dispara o ataca con machetes, según reportó The Guardian.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), clasifica al orangután de Borneo dentro de las especies en peligro crítico de extinción. Otra especie de orangután es el de Sumatra, la que también está en esta situación, de acuerdo al World Wildlife Fund (WWF). Hace un siglo había más de 230.000 en total, pero actualmente se estima que habría alrededor de 104.700 ejemplares del orangután de Borneo y solo 7.500 del de Sumatra.

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Afortunadamente, distintas organizaciones se han preocupado de este grave problema, desde Greenpeace hasta la propia WWF, e incluso ha llamado la atención del famoso actor Leonardo DiCaprio, quien le dedicó al tema parte de su famoso documental Before The Flood, el que muestra las consecuencias del cambio climático. El filme se realizó durante el 2015, cuando grandes incendios provocados por el hombre se desataban en Indonesia con el fin de aumentar el territorio destinado a las plantaciones de palmas aceiteras.

Una serie de acciones posibles para ayudar a proteger el planeta están disponibles en el sitio web del documental, desde aportar económicamente hasta firmar diversas peticiones sobre causas relacionadas al cambio climático y destrucción de hábitats.

Greenpeace, sugiere soluciones como la protección de los bosques lluviosos húmedos, declarándolos áreas protegidas, lo cual sumado al cumplimiento de los acuerdos multilaterales y a una mejor gobernanza mundial en la que prime la conservación de la biodiversidad, podría ayudar enormemente a asegurar la supervivencia de estas zonas y las especies que albergan.

Como medida individual (y como desafío para cada uno de nosotros), plantean intentar disminuir nuestro consumo de productos derivados o bien de madera ilegal, de soja o de aceite de palma (los principales productos que están provocando deforestación en las selvas), prefiriendo en su lugar el consumo de insumos cuya sustentabilidad esté certificada. Los gobiernos también deben comprometerse a estas medidas, según señala la ONG.

También existen compañías que están buscando sustitutos para el biocombustible que utiliza el aceite de palma. Abarcan desde el estudio de las propiedades de un alga en Emiratos Árabes, hasta una levadura encontrada por la Universidad de Bath en Gran Bretaña, según reporta The Guardian.

Finalmente, podemos aportar realizando donaciones a las organizaciones que luchan por estas causas, o adoptando un orangután (recibiendo de paso un lindo peluche de ellos), lo cual es facilitado por la WWF. También se puede hacer la adopción simbólica de otras especies que la ONG busca proteger. Además, podemos firmar las peticiones que buscan proteger la vida silvestre y los ecosistemas de diversas partes del mundo, con el fin de presionar a los gobiernos a que tomen mayores compromisos a la hora de combatir los problemas ambientales (sí, cuando todos empujamos juntos en una dirección, a veces surgen cambios).

Quizás lo más importante sobre este tipo de problemas ambientales es comenzar a generar consciencia al respecto, de otro modo seguiremos usando artículos y combustibles que tengan su origen en procesos de deforestación dañinos para el medioambiente. La tarea de generar los cambios está en manos de todos.

¿Te has fijado si los productos que consumes contienen aceite de palma?

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