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Imagen: César Majías

Polaroids y vinilos: ¿por qué millennials y centennials se compran estos objetos de museo?

Mientras Spotify y Netflix son los dueños y señores de nuestro tiempo libre, muchos optan por escuchar vinilos y jugar Nintendo NES. ¿Por qué ese afán millennial de volver a la materialidad pasada? Buscamos a los mejores para que nos dieran respuestas.

Por Trinidad Vercellino Ortúzar @tverceo | 2019-01-10 | 17:00
Tags | retro, vintage, música, tocadisco, vinilo, polaroid, cámara, millennials, centennials
"Hoy en día la modernidad y el progreso ejercen una presión constante para borrar el pasado. No era así antes, donde el pasado se vivía como continuidad positiva de una vida que debió vivirse como eternidad, no como eterno cambio." (Guillermo Sepúlveda, sociólogo)
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En plena era digital, existe un boom de compras de artículos que usaban nuestros padres y abuelos (bueno, para quienes tenemos menos de 35 años). Los denominados millennials y centennials, compartimos gustos con la generación X y los baby boomers, generaciones de las que provienen nuestros antecesores.

Hoy en El Definido nos pusimos melancólicos del pasado, apagamos el smartphone, cerramos las pantallas de los computadores de la oficina y le pusimos PLAY al tocadiscos, mientras la sala de redacción traqueteaba al son de las máquinas de escribir. ¿Qué tiene este mundo retro que lo hace tan atractivo a nuestros ojos?

¿Es posible sentir nostalgia por épocas que no nos tocó vivir?

Según la RAE, nostalgia significa “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”. Siendo rigurosos, los únicos nostálgicos por estos objetos del pasado podrían ser los mayores, aquellos que crecieron escuchando a Bill Haley y sus cometas o a The Platters en el antiguo tocadiscos de su casa los domingos. Entonces, ¿por qué las nuevas generaciones tienen entre sus imprescindibles objetos como un disco de su banda favorita en vinilo, una foto del cumpleaños de su amiga en el típico formato de 7,62 x 5,08 centímetros, con orillas blancas salidas de una Polaroid Snap, o el re versionado Nintendo NES?


Fuente: Tocadiscos

Según Guillermo Sepúlveda, sociólogo y Game Manager de Badgeheroes, software de gamificación, la respuesta es clara, “si existe un buen relator de experiencias pasadas, claro que sí es posible. Hoy los nuevos historiadores no son profesionales de la historia, sino personas de carne y hueso que cuentan sus propias experiencias, hoy en día la modernidad y el progreso ejercen una presión constante para borrar el pasado. No era así antes, donde el pasado se vivía como continuidad positiva de una vida que debió vivirse como eternidad, no como eterno cambio”.

La psicóloga Ángela Montero, comentó en entrevista con El Definido que “los millennials y centenialls han optado por recuperar los productos de sus predecesores, lo que ha convertido el consumo vintage y retro en un punto de encuentro intergeneracional. Y no solo es añoranza de juventud pasada, porque la tendencia no se circunscribe a quienes ya vivieron las épocas que ahora se revisitan”.

Según Sepúlveda, esta es una tendencia que tiene un auge entre los millennials, y se debe a un intento de congelar el tiempo, pero no cualquier tiempo, “desea recuperar esto como parte de una historia pop. Una memoria friki que intenta volver museo aquello que la historia universal o tradicional no considera como válido, en términos culturales”.

Lo impresionante es que el auge de las tecnologías retro y análogas va de la mano con el de la tecnología digital. David Sax, periodista canadiense autor del libro La revancha de lo análogo, comentó: “vemos que en los últimos diez años cuanto más avanza la tecnología digital, el valor de lo análogo también crece; mientras más tecnología digital exista, más vamos a querer lo analógico, lo antiguo”.

Para los jóvenes, lo retro es lo innovador

Datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) de 2016, indican que las ventas de discos de vinilo se han duplicado (e incluso más) a nivel mundial desde 2009, llegando a ser similares a las de los años 80. Sigue siendo una tendencia de nicho, pero ha explotado en los cinco últimos años. Las ventas han aumentado considerablemente en Chile desde 2013, pasando de recaudar 149.380 millones de pesos, a 922.453 millones de pesos en 2017 (según datos del INE).

En cuanto a la fotografía análoga, la tendencia ha continuado pese a las opciones que ofrece la fotografía digital, como poder borrar imágenes, editarlas, verlas en una pantalla, etc. En Santiago existen cerca de diez tiendas que se dedican a reparar y vender insumos relacionados.

Entrevistamos al fotógrafo Carlo Maccheroni, quien cree que esto se ha mantenido gracias al mercado de la nostalgia. “En el momento que tomas una cámara análoga te vuelves consciente de tu entorno. Es como si se abrieran ojos extra. Es cierto que una cámara digital tiene mucha más calidad que una a rollo, pero no es la calidad lo que llama al fotógrafo análogo”, dice.


Fuente: 
Drescuela

Respecto a las cámaras instantáneas y según cifras de Fujifilm, la compañía mundialmente había vendido 6,5 millones de unidades en 2017, y la proyección para el año siguiente era doblar la cifra. Esto se produce porque los jóvenes que no crecieron con esta tecnología, la encuentran innovadora (sí, se puede encontrar innovador un invento del pasado).

Además, Polaroid puso en el mercado el año 2012 su modelo Z2300, que brinda todas las características de una cámara clásica y una digital —como bien habría dicho Hannah Montana, The best of both worlds- además trae wifi.

La NintendoNES Classic Editionno se queda atrás, según datos de NPD Group, las ventas de esta consola superaron en junio de 2018 a las de PlayStation 4, Xbox One, ¡y a la mismísima Nintendo Switch! Desde la empresa distinguieron al producto como la plataforma de venta unitaria con mayor distribución en EE. UU, sin revelar la cifra total de ventas.

En Chile esta consola está disponible en las distintas casas comerciales y su valor es cercano a un tercio del de consolas como PlayStation 4. Con su regreso, se vive además el revival de juegos como Super Mario Bros, Donkey Kong, Pac Man y otros que acompañaron las tardes de infancia de más de alguno.

Fernanda Monasterio, estudiante de periodismo y diseño, usuaria de Super Nintendo y Raspberry Pi, nos comenta: “Jugarlo ahora me recuerda cuando era chica y jugaba con mis hermanas mayores, tenía en la memoria demasiado claro cómo se usaban los controles, dónde había secretos en las etapas. Ahora lo jugamos y la cancha está más pareja”.

Otra tecnología retro que ha vuelto al mercado, pero algo más tímida, son las máquinas de escribir. Por ejemplo, la Royal Epoch se ofrece en Mercado Libre, y los modelos WR TC typewriter, están en la tienda virtual Arte Papel, al igual que la Nakajima Wpt 150, modelo electrónico con un teclado similar al de un computador. Los precios varían entre los $149.990 hasta los $349.990 (o un poco más), dependiendo de su tamaño y las herramientas o novedades que incluya.

“Prefiero usar la máquina de escribir cuando quiero escribir sobre mi vida o poemas y cuentos, porque me hace sentir más conectada con lo que escribo”, nos cuenta Florencia Barahona, estudiante de educación, quien tiene desde hace tres años una máquina de escribir.


Fuente: 
Pixabay

David Sax, piensa que esto se debe a que “para los millennials lo análogo es un fenómeno nuevo y en eso radica la diferencia. Para las demás generaciones, los baby boomers o la generación X, lo digital fue lo novedoso. Ahora los jóvenes están oyendo vinilos y usando cámaras análogas, tipo Polaroid o Fujifilm, porque en ellas descubren cosas nuevas, para ellos la tecnología digital es algo del día a día, no tiene magia, y son las experiencias análogas las que les pueden ofrecer opciones diferentes, especiales”.

¿Cómo se explica esta tendencia cuando plataformas de streaming siguen sumando suscriptores?

Obviamente, no hay una sola respuesta, pero esto es lo que dicen los seguidores de esta tendencia:

El problema con “los sistemas como Spotify, es que trabajan en formato mp3 y al usar ese sistema que es comprimido, se pierde un montón de información. Por lo tanto, el audio que se tiene en plataformas como Spotify es bastante malo”, asegura a El Definido Diego Guerra, estudiante de matemáticas, usuario y fanático de la tecnología análoga.


Fuente: Mundo Altavoces

Otra característica que destaca, es la cercanía con lo real al utilizar esta tecnología, “me gusta el vinilo porque es como lo que queda de análogo y se nota el sonido distinto. Por ejemplo, el ruido de la aguja. La onda es exactamente tal cual era, no es como una aproximación en digital, entonces tiene ese romanticismo”.

“En internet uno tiene todo, pero a la larga no tiene nada”, dice Daniel Aravena, director y fundador de Music Jungle. Para él esto se debe a que buscamos volver a lo físico, la experiencia de escuchar un vinilo, ver el arte de su tapa, las imperfecciones de su época, “es algo que vuelve a conectar a las personas con el artista”, agrega.

Llámese magia, nostalgia o romanticismo, el común denominador entre los nuevos/viejos artefactos de moda, es que nos sacan del mundo abstracto y acelerado en que vivimos, donde nos enviamos tarjetas digitales para navidad, regalos virtuales y solicitudes de amistad, llevándonos a uno más concreto o tangible, donde las cosas que acostumbramos a ver en un computador o dispositivo podemos tocarlas, verlas y disfrutarlas en una dimensión cercana o real.

¿Usas alguno de estos aparatos?

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