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Imagen: César Mejías

Cómo elegir y cultivar socios en un emprendimiento

¿Dónde buscar a los socios? ¿Privilegiar amistad o experiencia? ¿Escoger gente similar o diferente? ¿Cuándo contratar y cuándo hacer socio? ¿Cómo evitar los conflictos? ¿Cuándo cortar el vínculo? Una experta ofrece sus recomendaciones.

Por Ematris Consultores @ematris | 2016-01-29 | 11:06
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En los 10 años que llevo apoyando emprendedores como consultor siempre me sorprendo cuando veo cómo buenos negocios se van al tacho por los problemas de relación de socios y, sin embargo, es de los temas menos tratados en libros y herramientas para start-ups. En general, encontramos las listas de consejos o tips para elegir un socio que van desde el clásico: “busca socios complementarios”, hasta los más alegóricos de “elige a alguien con quien podrías estar atascado en un aeropuerto por horas sin aburrirte”.

Sin duda, el tema es mucho más complejo, por eso quise conversar con una experta en el tema: Cristina Morales, headhunter y co-fundadora de Next Challenge, dedicada a diseñar equipos en el ámbito de la innovación y emprendimiento. Parte de la conversación se las quiero compartir porque me abrió los ojos y me generó muchas posibilidades para mis propios emprendimientos:

- Cristina, ¿en tu experiencia con emprendedores, cómo se busca un socio?

- A mí me cuesta imaginarme que alguien “ande buscando un socio”, eso más bien se da cuando uno busca un empleado o un colaborador. El socio se encuentra en el camino de la vida,por eso recomiendo identificar un socio entre las persona que uno ya conoce, idealmente porque has tenido alguna relación laboral o académica que te permita “conocer” a la persona previamente. Para tener un socio, se requiere una persona que tenga tanto habilidades técnicas como relacionales. Si sólo están las técnicas, es mejor contratar a esa persona y no hacerlo socio, porque en mi opinión no puedes tener un socio con quien no tengas una conexión, un vínculo de afecto e incluso, de amistad en el sentido que el otro te importe y te agrade.

- Claro, sin ese vínculo es difícil sostener el sinnúmero de vicisitudes que suceden en el camino emprendedor. Sin embargo, en mi caso siempre me preocupé de que hubiera complementariedad técnica.

- Eso es común en las sociedades de personas de más edad, pero las habilidades técnicas son contratables, es cuestión de poner los incentivos correctos para tener colaboradores comprometidos, pero lo relacional no se puede contratar. En los muy jóvenes se da el fenómeno contrario, que se tienden a privilegiar los equipos con los amigos, dado que se tiene poca experiencia laboral, sin mirar las habilidades y complementariedad técnicas, y tampoco se saca el negocio adelante porque faltan las experticias. El desafío de identificar socios es que hay que mirar los dos aspectos por igual: el técnico y el relacional.

- Qué importante haber sabido esto antes, porque es verdad que uno no se casa necesariamente con alguien que es buen proveedor y sabe gestionar una casa y la educación de los niño; uno elige una pareja porque además de todo eso, existe un compromiso de cuidado y afecto con el otro.

- Exacto, hacer sociedad se parece mucho a hacer pareja. Lo básico es compartir la visión y valores no tan solo en términos del negocio, pero más importante aún, en visiones de vida. No puedes hacer sociedad con alguien con quien tienes diferencias fundamentales para ver la vida. Y para eso hay que conocer a tu potencial socio más allá del trabajo y el tiempo que sea necesario; porque la conexión la puedes hacer en dos cafés con una persona y con otra no logres hacer conexión aunque pases dos años trabajando juntos.

- Eso sí que es cierto, la conexión tiene ritmos y tiempos que a veces no son lineales. En tu experiencia ¿cómo distingues cuando hay conexión? ¿Cuándo hay una confluencia de visiones y deseos? ¿En qué se nota?

- Para decirlo en forma simple, se nota en una afinidad personal donde el tiempo pasa volando, en que hay un deseo de estar juntos, de un conversar amplio que abarca aspectos más allá del trabajo, en que entras fácilmente en la zona de flujo (flow). El síntoma de que los socios se llevan bien es que hay afecto, lo que le pasa al otro incluso por fuera del espacio del trabajo te importa, y por eso lo cuidas.

- El cuidado es una habilidad que en lo personal me parece fundamental, no tan solo para los socios, sino como una forma de liderazgo potente para la organización completa, y está relacionado con que el otro me importa. ¿Cómo crees que los socios manifiestan ese cuidado?

- Cuidar está en distintos niveles relacionales. Primero está cuidar al otro en su imagen pública, y por otro en lo privado. Si quieres cuidar a tu socio y tienes que hacerle una sugerencia, se la vas a hacer con cariño, con cuidado de no ofenderlo, porque tu propósito es potenciarlo, no socavar su autoestima o autoconfianza, o exponerlo innecesariamente.

- Ahí traes un punto importante, porque veo que hay socios que anteponen el cuidado de la empresa y si hay que exponer al socio o cortarle las piernas, lo van a hacer por el bien de la empresa, porque su prioridad es la empresa y no el socio.

- Esa es una gran diferencia y hay que tenerlo claro al inicio de una sociedad. De que el socio comparta esos valores de lealtad contigo, que primero te va a cuidar a ti, para que puedas estar tranquilo, para que puedas llegar a tu casa y puedas estar con tus hijos sin estrés, porque está invirtiendo en ti, en la relación que luego dará frutos en el cuidado de la empresa y no al revés. No se trata de no decir lo que no anda bien, porque eso tampoco es cuidar al otro, porque no le permites crecer, pero se hace cuidando la forma.

- Esto de cuidar al otro pocas veces se conversa cuando uno comienza un emprendimiento y me pregunto si es la razón por la que ves muchos conflictos en las start-ups, porque te das cuenta con el tiempo que tus valores son tan distintos.

- Por eso creo que hay que tener competencias para enfrentar los conflictos cuidando al otro, tratando el conflicto como fuente de aprendizaje y de fortalecimiento del vínculo.

- ¿Y cuándo te das cuenta que no hay vuelta atrás y que el vínculo simplemente no se puede reparar?

- Cuando hay faltas de respeto grave a las personas.

- Pero yo puedo interpretar un montón de cosas como faltas de respeto, que no son necesariamente de la misma gravedad para el otro, quizás tu socio está tratando de darte retroalimentación oportuna.

- Si yo siento que me faltaste el respeto, eso es lo que vale, independiente de que para el otro lo sea o no. Y mi socio va a tratar de escuchar y considerar lo que yo creo que es una falta de respeto para repararlo, simplemente porque le importo. Da lo mismo si para él mismo no lo sea.

- Eso es algo que definitivamente me gustaría ver más en los start-ups y también tener con mi actual socio y con mis próximos socios, la determinación de cuidarnos para potenciarnos. Para terminar, ¿cuál dirías tú que es la habilidad esencial para ser un buen socio y cómo continuas cultivando esa relación?

- En mi experiencia trabajando con muchos equipos de start-ups, diría que es la generosidad. Sin generosidad de parte de los socios, es difícil sustentar una sociedad en el tiempo. La generosidad de poner el hombro cuando el socio tiene un problema o pasa por una crisis; la generosidad de poner más horas de trabajo cuando se requiere; de compartir las ganancias, los créditos, los espacios de liderazgo. Y para nutrir una relación de socios, creo que es esencial construir –al igual que en el caso de las parejas–, rituales que te mantengan conectado con tu propósito y con aquello que los unió al inicio. Volver, por ejemplo, al café donde se les ocurrió empezar la empresa y celebrar el nuevo contrato, o tener la rutina de que cada tres meses conversar hacia dónde quiere ir la empresa, sobre los cambios personales y como afectan a la empresa, etc.


Después de esta larga conversación, me queda más claro por qué vemos tantas separaciones de socios en los emprendimientos, y es que muchos emprendedores –y me incluyo en este grupo–, tomamos la decisión de hacernos socios considerando principalmente aspectos prácticos para el negocio y luego el día a día nos absorbe en la gestión del mismo y nos olvidamos de cultivar esta relación.

Y sin embargo, si uno lo piensa, las largas horas que uno pasa con un socio en una start-up son similares a las que uno pasa con una pareja o familia, y definitivamente uno quiere pasar ese tiempo con alguien a quien uno admire y por sobre todo con quien uno tenga un vínculo personal afectivo, además de complementariedad en lo técnico. Por eso ahora soy más cauta en aconsejar a otros emprendedores sobre cómo conseguir socios y definitivamente más respetuosa del proceso en que hacemos vínculo, que tiene harto poco que ver con hacer el checklist de características ideales de un socio.

¿Cómo eliges tú a un socio? ¿Qué buenas y malas experiencias has tenido?

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Comentarios
Rodrigo Eduardo Cerda Silva | 2016-03-03 | 23:32
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Da para pensar...personalmente elegí amigos, creo que estoy descrito dentro de la columna de errores juveniles, jajaja! Pero ahora más adulto estoy buscando la sincronía de las metas, alguien que vea o apunte a algo similar...Cuesta buscar afuera del círculo, pero me he encontrado con emprendedores en otras áreas y a este tiempo suele haber sincronía de planes, quizá partner, socios o alianzas...no lo sé aún, pero sirve hablar de tu idea con quien conoces. No los sé elegir pero aprenderé en el camino.
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