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"No hay excusas": 4 pasos para cambiar la calidad de la educación

Un experto que ha entrenado a más de 10 mil líderes de educación en el mundo, estuvo en Chile para contar su experiencia con las reconocidas Uncommon Schools y las claves para lograr verdadero aprendizaje.

Por Ignacia y Javiera Larrain | 2015-01-19 | 07:00
Tags | educación, profesores, Uncommon Schools, Paul Bambrick-Santoyo
Claves
- Observaciones regulares y frecuentes

- Pasos a seguir adecuados y acotados

- Retroalimentación efectiva

- Lenguaje común
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Paul Bambrick-Santoyo, director de Uncommons Schools, una prestigiosa red escolar que trabaja en sectores vulnerables de Estados Unidos con excelentes resultados, visitó Chile hace unos días, reuniéndose con diversos actores vinculados con el mundo de la educación. Su visita fue organizada por 6 instituciones chilenas que tienen como misión mejorar la calidad de la educación en contextos vulnerables: Belén Educa, Enseña Chile, SIP red de colegios, Aptus Chile, Fundación Astoreca y Fe y alegría. Entre sus actividades, impartió el seminario-taller práctico “No hay excusas” donde asistieron más de mil directivos y docentes.

Su mensaje fue claro: El foco debe estar en el desarrollo profesional de los profesores. El desafío de quienes trabajan en contextos vulnerables es hacer que sus niños tengan éxito en la vida. ¿Cómo se logra eso? Entregando educación de excelencia, la que se consigue a través de la calidad de los profesores y del liderazgo del colegio.

En su trayectoria de profesor, pasando por subdirector, director de escuela y actualmente director general de la red, ha tenido la posibilidad de observar a cientos de profesores y escuelas, y ser capaz de descubrir qué marca la diferencia entre las buenas y las de excelencia.

Por una parte existen profesores excepcionales que por su sola influencia logran cambiar el rumbo en la vida de los niños, pero ¿cómo lograr que todos los profesores tengan ese mismo nivel? Eso dependerá del liderazgo de los directivos de un establecimiento.

Cuando los directores se preocupan de mejorar el desarrollo profesional de sus profesores, esos profesores logran mejorar cada día. Y ¿cómo se mejora el desarrollo profesional de un profesor?

Paul se preguntó, qué se hace en los colegios donde se obtienen mejores resultados. Cómo logran esos establecimientos haber pasado de estar bajo el promedio a ser el mejor colegio del estado. Por lo que decidió seguir a los ocho mejores directores durante dos años y se dio cuenta que todos tenían algo en común: la observación de clases y la retroalimentación. Pero ésta no debe ser de cualquier forma, sino que deben existir ciertas claves en ella para alcanzarlo.

El propósito de la observación de clases no es evaluar, sino acompañar a los profesores en su desarrollo profesional. Ese trabajo se logra con una retroalimentación acotada con la posibilidad de practicar aquello que se debe mejorar.

Para lograr que los profesores mejoren en la sala de clases, Bambrick propone 4 conceptos claves que deben ocurrir en el proceso de observación y retroalimentación.

1. Observaciones regulares y frecuentes. 

En Chile, la observación suele ser de una hora pedagógica completa. Al ser así, la posibilidad de observar a muchos profesores muchas veces en un año es muy baja. Además, poder fijarse en prácticas acotadas a mejorar se hace más difícil. En cambio, si se observan 15 minutos, una vez cada 15 días, a lo largo del año se puede observar a todos los profesores al menos 10 veces. Si en cada observación el profesor mejora en un pequeño aspecto, su práctica docente mejorará exponencialmente. De esa manera, el profesor recibe tantas oportunidades de mejorar en un año como la mayoría de los profesores en 20 años. Además, el equipo directivo tendrá la posibilidad de observar y retroalimentar a más profesores cada semana. Para eso, Bambrick sugiere que el equipo directivo tenga en su horario semanal tiempo fijado y dispuesto para la observación (15 minutos por clase) y para la retroalimentación (30 minutos).

2. Pasos a seguir adecuados y acotados

Un entrenador no le dice al tenista “mejora tu juego para ganar”, sino, “practica tu revés”. Cuando ya lo tiene cubierto, le pide que “practique el saque” y así va trabajando y mejorando técnicas acotadas que harán que pueda ganar el partido. En la sala de clases ocurre lo mismo. Al observar una clase completa y después darle una lista de cosas que “no hizo bien” y que debe mejorar, es probable que el profesor no sepa por donde partir y por ende no mejore nada. En cambio, si después de cada observación breve, el director es capaz de decirle un aspecto específico, claro, medible, que se puede mejorar en una semana, el profesor podrá focalizar su esfuerzo en ese detalle concreto para mejorar. Y al cabo de un año habrá mejorado tantos aspectos como observaciones haya tenido. Es muy diferente decirle a un profesor “No debes perder tiempo en las transiciones” a decirle “Debes enseñar a los alumnos una manera de entrar en la sala en 2 minutos y practicarlo hasta que lo logren. La mejor manera de hacerlo es de determinada forma”. En el primer caso, el profesor se preguntará ¿cómo se logra eso?¿Cómo puedo saber si lo estoy logrando? En el segundo, tiene un criterio medible para saber si se cumple su objetivo y en una semana puede lograrlo.

Lo difícil en esto es saber por dónde comenzar cuando son más de una cosa las que debe mejorar. El criterio debe ser aquello que tenga el mayor impacto posible en los alumnos. En este sentido Paul establece una trayectoria común de los pasos más usados por estos directores excepcionales en su retroalimentación a lo largo del año escolar.

3. Retroalimentación efectiva.

Para que la retroalimentación sea eficaz y tenga resultados, debe seguir ciertos pasos. No sirve de nada decirle “Debes mejorar en esto” si no hay todo un trabajo de refuerzo positivo, entendimiento, práctica y acompañamiento asociado a los aspectos a mejorar. Comenzando por preparar la retroalimentación durante la observación, detectando tanto los aspectos positivos de la clase como lo que debe mejorar.

1° Felicitar. Es fundamental comenzar por destacar los aspectos positivos de la clase. Idealmente estos deben nacer del mismo profesor y se debe hacer el trabajo de metacognición, porque no basta con saber que se trabajó bien, sino que debe entender por qué se hizo bien. También se debe hacer un monitoreo de la última retroalimentación, hablando sobre lo trabajado ahí y el crecimiento al respecto.

2° Hacer preguntas dirigidas. En vez de decirle “esto estuvo mal”, es preferible hacer preguntas de manera que el mismo profesor se de cuanta dónde estuvo su error, y él vaya descubriendo cómo puede hacerlo mejor. Debe lograr comprender la brecha entre lo real y lo esperado. El director va siendo una guía en este análisis y debe ir verificando el entendimiento del profesor. Esto además desarrolla el hábito de la autocrítica que es muy importante.

3° Explicar detalladamente los pasos a seguir (deben ser acotados, medibles, claros y con alto impacto). A partir del aspecto a mejorar establecido, el director debe mostrar de manera clara, concisa y digerible los pasos a seguir. Que el profesor los comprenda y sea capaz de replicarlos.

4° Planificar los cambios esperados para las próximas lecciones. Se deben definir todas las acciones a seguir, los momentos, etc., de cómo deberá llevar a cabo los pasos durante sus próximas clases.

5° Practicar con el profesor los pasos a seguir. Se debe definir qué es lo que se espera que el profesor haga y qué debe hacer el alumno. Se deben establecer expectativas e instrucciones claras. Deben hacer real los pasos a seguir, donde el director los modela o actúa como alumno para que el profesor pueda practicar cómo deberá actuar para mejorar. Mientras más práctica se realice con el profesor, mejor preparado llegará a la sala de clases.

6° Hacer seguimiento. Se determina cómo, dónde o cuándo se monitoreará que esté llevando a cabo los pasos. Ya sea en una planificación o dentro de la sala de clases.

4. Lenguaje común

Todos los profesores de una escuela deben hablar en un mismo lenguaje, de manera que todos sepan que se espera de ellos y qué significan determinados conceptos. Por ejemplo, se debe explicitar qué se espera de una clase con todo el curso atento: el 100% de los alumnos poniendo atención.

Paul Bambrick-Santoyo asegura que si el equipo directivo le dedica tiempo a la formación de sus profesores, acompañándolos en su trabajo dentro de la sala de clases, entregándoles estrategias concretas para mejorar su práctica docente, el impacto que tiene para los alumnos es la mejor inversión que se puede hacer para lograr mejorar la educación, y por lo tanto, que no haya excusas para que los niños de contextos vulnerables puedan ser los dueños de sus destinos. 

Paul Bambrick -Santoyo es reconocido a nivel internacional por haber entrenado a más de 10 mil líderes de colegios alrededor del mundo y ser director ejecutivo de las Uncommon School en Newark, New Jersey.

Se trata de una red de colegios pública-privada norteamericana que ha tenido excelentes resultados académicos con alumnos que corresponden a sectores pobres y marginales de Estados Unidos, quienes en su mayoría son hijos de inmigrantes. La clave del éxito de sus colegios radica en la educación continua de sus profesores, ya que para educar en la vulnerabilidad no basta con los estudios universitarios, sino también es necesario un entrenamiento práctico. La gran meta que se proponen en esta red es que los alumnos egresen de la educación superior, objetivo que trabajan junto a los alumnos desde que entran a los colegios. 

Bambrick -Santoyo es autor de varias obras: Driven by Data, Great Habits, Great Readers y Leverage Leadership, su última obra que vino a presentar a Chile.

¿Crees que aplicando este proceso podríamos mejorar la calidad de la educación en Chile?

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Comentarios
Alex Utreras | 2015-01-21 | 03:15
1
Cada vez que viene un experto en educación o se consultan experiencias en el extranjero, la conclusión es la misma: el centro de una buena educación son sus profesores. Y me da lata, que siendo algo tan obvio, no sea parte central de la reforma. ¿Cómo se potencia el mejoramiento de la salud pública? Pues haciendo incentivos laborales a los doctores para que trabajen en hospitales. Pues lo mismo debiese aplicar en educación. Hacer los incentivos laborales para que los buenos profesores se queden en la educación pública. Porque aunque aprueben el fin al lucro, fin a la selección y fin a todo, si no mejoran las condiciones laborales de los profesores, gran parte de los buenos profesores irán migrando a los colegios particulares.
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Sebastián Hernández | 2015-01-22 | 00:51
0
Agradezco tu comentario Alex, basado en que si el foco de la calidad son los profesores, ¿cómo no partir por mejorar las condiciones laborales docentes?
Pero hay en toda esta discusión un problema de fondo. Se habla constantemente de "calidad", pero ¿qué entendemos por calidad?
En la discusión actual, SIMCE y PSU son los únicos referentes de calidad. En otras palabras, la cantidad de conocimiento acumulado por cada estudiante. Y hace mucho que sabemos que estos índices, además de manipulables, no bastan.
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