improvisación, teatro, trabajo, desempeño, creatividad
Imagen: Gojko Franulic

Improvisación: una herramienta teatral que deberías aplicar en tu trabajo

Hablamos con expertos de la improvisación, quienes nos contaron su experiencia de enseñar a profesionales de todas las áreas. ¿El resultado? Personas más seguras y colaboradoras en el trabajo.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2015-02-12 | 15:02
Tags | improvisación, teatro, trabajo, desempeño, creatividad

Drew Carey saca un papel de un sombrero en uno de los ejercicios típicos del famoso programa de improvisación, Whose Line Is it Anyway?. “Cosas que no debes decir cuando te dicen ‘te amo’” dice en voz alta el conductor. Colin Mochrie, uno de los actores regulares del programa, pasa al frente del escenario y dice muy serio “Bueno, quédate con el vuelto”. Hay una pausa para que el público celebre su intervención e, inmediatamente después, toma su lugar el siguiente actor, quien improvisa una nueva frase.

Pese a que “Escenas de un sombrero” era un ejercicio individual, siempre entretenía ver cómo cada actor abordaba la escena en la marcha, y cómo, en muchas ocasiones, construían a partir de lo que el otro hacía, como una especie de torre del absurdo, donde cada uno aportaba con un piso que incrementaba el valor cómico de toda la estructura. Lo que quizá uno no se imaginaba es que ese ingenio y rapidez está al alcance de todos, porque la improvisación no sirve solo para la comedia, ni tampoco es una habilidad reservada solo para actores. El mes pasado, la prestigiosa revista Entrepreneur publicó un dato curioso: La mayoría de los emprendedores con proyectos presentes en su lista de “Startups prometedores” tenían un pasado en la actuación o, derechamente, habían tomado clases de improvisación. Esto nos demuestra que en este mundo dinámico, volátil e inestable, en donde lo único seguro es el cambio, el dominio de esta herramienta teatral en el ambiente laboral se ha vuelto cada vez más importante.

El Definido habló con Claudio Espinoza, actor y director del club de improvisación teatral Lospleimovil, y Ángel Stober, actor y administrador del centro cultural Azul Violeta, quienes cuentan con varios años de experiencia enseñando la técnica teatral de la improvisación y han visto los efectos positivos que tiene en profesionales de todo ámbito.

Una herramienta completa para la vida laboral

“Improvisar no es llegar y hacer cualquier cosa, como mucha gente lo cree” nos cuenta Claudio Espinoza, quien desde hace 15 años dirige el club de improvisación Lospleimovil. “’Improvisación’ es crear historias frente al público, por un lado, y por otro, ‘improvisación’ significa creer en ti y creer en el otro y aceptar, y siempre construir propuestas a partir de lo que tu ofreces o de lo que ofrece el otro”.

Son cerca de las 8 de la tarde en el club que se ubica en la calle Dardignac, en Recoleta, y uno de sus talleres acaba de comenzar, suena Cerati en los parlantes que se alzan en el patio interior donde estamos sentados. Claudio lleva 18 años haciendo teatro, cine, televisión, quizá en algún momento quiso ser futbolista, porque me explica con una curiosa analogía deportiva la importante distinción entre el teatro convencional y el de improvisación: “Realmente es el deporte en todo el mundo el referente más cercano a la improvisación teatral, porque esa es la gran diferencia que hay entre el teatro convencional y el teatro de improvisación, que el teatro convencional se ensaya; el teatro de improvisación se entrena, igual que en el deporte”. Claudio comenzó el club junto a su esposa, luego de ver un espectáculo de improvisación en Argentina hace 15 años. “Lo descubrí en Argentina porque estaba buscando algo nuevo para traer a Chile y me gustó, encontré que era algo original, que era además una herramienta artística que debía también existir en este país, como existe en todos los países del mundo y, aparte, una técnica súper completa, tanto teatral como una técnica que también le sirve a la persona común y corriente que, a lo mejor, no quiere ser actor, sino que quiere desarrollar habilidades en definitiva.”

¿Quiénes estudian improvisación?

Sorprende saber quela mayoría de los interesados en estudiar esta técnica, no son personas ligadas al área teatral o artística, sino profesionales de otros ámbitos, en su mayoría ingenieros y abogados. “Muy pocos actores lo han tomado” cuenta a El Definido Ángel Stober, actor y profesor de teatro que desde hace 7 años realiza cursos de improvisación en el centro cultural Azul Violeta. “En los últimos años, los que más lo han tomado fueron abogados, sobre todo, cuando comenzó el tema de la reforma procesal, se me llenó de abogados”. Según Ángel, sus alumnos buscan en la técnica de la improvisación maneras de aprender a manejarse frente a un público, a perderle el miedo al ridículo, y a reírse de sí mismos “aprender a entender que muchas veces lo que pasa, nunca se espera, son situaciones fortuitas”.

El administrador del centro cultural Azul Violeta, recuerda un caso específico, de quien luego se convertiría en su ayudante “Ahora está terminando su carrera de leyes. Llegó muy tímido, muy silencioso, muy asustado y ya lleva cuatro o cinco talleres conmigo de improvisación, y el tipo lo disfruta mucho y se ha vuelto muy bueno en la improvisación también. Y claro, le sirve también para su pega. Más de alguna vez dijo que salvó un examen improvisando”.

En Lospleimovil, Claudio Espinoza nos cuenta que la gran mayoría de sus alumnos toman el curso por motivos laborales. “El 80% de las personas que entran a nuestros talleres abiertos son personas que trabajan en diferentes profesiones u oficios y que buscan en la improvisación una forma de mejorar en su mundo laboral y particular. Ahora, es una herramienta teatral. Nosotros a través del teatro, enseñamos a tener estas herramientas que, finalmente, son herramientas comunicativas y que, finalmente, son herramientas que ellos, los alumnos, tienen que robarle para que les sirva para lo que ellos están buscando”.

¿El secreto? Nunca decir “no”

“La improvisación es un juego” nos dice al teléfono Ángel “no es nada muy distinto a lo que hemos hecho desde pequeños, en verdad, como cuando nos poníamos una toalla en la espalda y jugábamos a ser Superman, es lo mismo. La única diferencia es que ahora lo hacemos un poquito más inteligente, y con ciertas reglas, principalmente, para el juego funcione mejor”. Ángel destaca que, de estas reglas, la más importante es la de nunca decir ‘no’, buscando siempre construir en base a lo que se te ofrece. “Si tú cortas una idea, si tú paras la propuesta de tu compañero, inmediatamente matas la historia. En cambio, uno tiene que aprender a apoyar, a complementar y muchas veces transformar, una idea, pero nunca negarla.”

Concuerda con ello Claudio, quien en Lospleimovil enseña que más allá del “sí”, hay que sumar. “Aquí la regla de la improvisación es ‘sí, más’, sí, acepto, lo que se me ocurre, y sumo. Normalmente la gente dice ‘no’, y cuando dice ‘sí’, que son las menos de las veces, solamente dice ‘sí’ y no suma. Aquí enseñamos a decir ‘sí’ y a sumar (…) aprender a construir a partir de lo que ofrece el compañero o a partir de lo que tu propones”.

La improvisación en empresas

Claudio ha llevado su taller de improvisación a una larga lista de empresas, entre ellas, Coca Cola, Banco de Chile, Nestlé y Falabella. “Finalmente cualquier empresa que requiera de un trabajo en equipo o requiera que sus trabajadores sean proactivos, que propongan, que se atrevan, cualquier trabajador, ya sea abogado, sea profesor, sea universitario, necesita finalmente de creer en sí y la improvisación, como se trata de proponer y de atreverte a proponer, y de hacer crecer las ideas del otro también, es una herramienta que le sirve a cualquier profesión”. A través de ejercicios lúdicos, los profesionales de Lospleimovil buscan “soltar” a los trabajadores y comenzar a hacer funcionar el músculo de la improvisación.

Empatía, seguridad y humor, son algunos de los valores que se buscan desarrollar, y que benefician a la cultura empresarial, ya que permiten cortar de raíz ese “no” instintivo que no permite visualizar una idea más allá de su nacimiento. El atreverse a opinar, combinado con la habilidad de construir en base a lo que dijo el otro, nos lleva a la misma torre del absurdo que mencionaba en el inicio, pero de cuello y corbata y con grandes beneficios para el trabajador y la empresa.

¿Y cómo entrenarse en el día a día?

Como hemos aprendido de estos profesionales de la improvisación, cualquiera puede hacer uso de esta técnica, la clave es practicar hasta dominarla ¿Cómo hacerlo cuando no tenemos tiempo? Ángel nos sugiere practicarlo en las instancias donde compartamos con amigos “siempre se cuentan historias, se agrandan las historias. Uno nunca debe de terminar, de abandonar el hábito de contar historias. Y esas historias siempre van a ir transformándose, siempre vamos a agregar algo, siempre vamos a tratar de ser los héroes de nuestros propios cuentos, y eso ayuda mucho a la improvisación, ayuda mucho el no abandonar la imaginación, que eso es importantísimo”.

Haz la prueba. Si te pillan exagerando, ¡al menos tienes una excusa!

Cursos de improvisación

Para los interesados, Lospleimovil ofrece talleres abiertos para todas las edades una vez a la semana en su única sede, ubicada en Dardignac 91, Recoleta. ¿Sin experiencia? No hay problema, los talleres para adulto cuentan con una versión para experimentados y otra para nóveles (valor mensualidad $ 38.000 + matrícula de $ 12.000).

Ángel comenzará con sus clases en Azul Violeta en mayo, así que atento a las actualizaciones del sitio.

¿Crees que la improvisación, como técnica, te serviría en tu trabajo? ¿Tienes alguna anécdota donde la improvisación haya sido esencial?

¿CÓMO TE DEJÓ ESTE ARTÍCULO?
Feliz
Sorprendido
Meh...
Mal
Molesto
ESTADÍSTICAS: APOYO A FRASES DE ESTE ARTÍCULO
Estas estadísticas sólo se le muestran a los usuarios que ya han dado su opinión con un click sobre alguna de las frases rojas destacadas en el texto del artículo.
Comentarios
Gillda Gutiérrez G. | 2015-02-12 | 16:19
3
Leyendo el artículo me doy cuenta que con una amiga practicamos mucho esta técnica, a una se le ocurre una idea y la vamos complementando cada vez con ideas más locas. Lo gracioso es que al final nos quedamos mirando y decimos al mismo tiempo: "siiii..." con cara pensativa y al mirar al rededor nos percatamos de que la gente nos mira con cara rara no solo a causa de nuestra seria y alocada conversación, sino también por nuestra gesticulación. La mejor parte es que nos sale natural jajajaja.
responder
denunciar
apoyar
La improvisación puede ser más natural para algunos ¡Aprovéchalo ;)!
responder
denunciar
apoyar
* Debes estar inscrito y loggeado para participar.
© 2013 El Definido: Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de nuestro representante legal.