cueca, música, cultura, Latinoamérica
Imagen: Felipe Muhr

Bolivia, Perú y Chile la consideran "patrimonio nacional": ¿de quién es la cueca?

Muchos desconocen que esta danza es mucho más que lo que nosotros conocemos. Mexicanos, peruanos, chilenos, bolivianos y argentinos compartimos una misma danza cuyas variantes, historia, raíces y evolución la hace un gran e inmenso patrimonio inmaterial vivo latinoamericano.

Por Nicolás Burón @NicolasFABuron | 2015-12-18 | 16:45
Tags | cueca, música, cultura, Latinoamérica

Mexicanos, peruanos, chilenos, bolivianos y argentinos compartimos algo más que una lengua o la pasión por el fútbol. Pocos apreciamos una danza que es mucho más de lo que la mayoría de nosotros imaginamos. Compartimos un inmenso patrimonio vivo que ha sido el resultado de una larga historia y evolución, una danza que es mucho más universal de lo que creemos y cuya importancia es sólo comparable a lo que significa para nuestros países latinomericanos danzas como el tango, la samba, la cumbia o la salsa.

Recientemente, Bolivia declaró a la cueca como su danza nacional y como patrimonio inmaterial protegido a nivel nacional en virtud de la Ley de Patrimonio Cultural de Bolivia. Con esto, Bolivia se convierte en el tercer país –después de Chile en 1979 y Perú en 1986 y 2012- en declarar a esta danza como un patrimonio inmaterial vivo protegido a nivel nacional.

Para quienes seguimos  y somos seguidores del legado de Margot Loyola, Violeta Parra y sus discípulos esto no es para nada una sorpresa. En sus viajes por América en las décadas de 1950 y 1960, ambas pudieron conocer y contemplar cómo en los países andinos la cueca y sus variantes como la marinera y la chilena compartían no sólo ritmo y forma.

¿Cómo y por qué mexicanos, peruanos, chilenos, bolivianos y argentinos compartimos raíces folclóricas similares? ¿Cómo y por qué surge todo esto?

Los orígenes de la gran familia de la zamacueca

Mucho se ha especulado acerca de los orígenes de la cueca y sus variantes por toda América. Varias son las teorías que historiadores, musicólogos, arqueólogos y antropólogos han desarrollado en estos años, pero todo indica que esto fue en primera instancia producto de los procesos de migración y las transformaciones culturales y contraculturales que fueron surgiendo desde el siglo XVI y que se acentuaron en el siglo XIX durante las guerras de independencia. No es sino hasta comienzos del siglo XIX que podemos hablar definitivamente de una historia de nuestra danza, cuando ya tenemos los primeros antecedentes documentados de lo que entonces era la zamacueca.

En los siglos XVI y XVII, hubo una gran migración producto de las guerras de la conquista en España y América. Tanto la terrible y sangrienta colonización como las guerras religiosas en Europa tuvieron consecuencias irreversibles en la vida cotidiana tanto de quienes vivían en América como en Europa. A América llegaron muchos migrantes, principalmente de regiones conquistadas por el imperio debido a las cruzadas y guerras religiosas, como Andalucía y las provincias al centro de la península ibérica. Otros tantos vinieron de África. Algunos llegaron huyendo de la persecución que había en contra de los sefardíes y de los moros, otros como soldados y esclavos al servicio del imperio, y otros tantos, simplemente esperando una nueva vida.

Durante los años en los que gran parte de América estaba bajo dominio español, quienes migraron desde Europa y África trajeron sus costumbres y su forma de vida. No obstante, al convivir con aquellos pueblos y culturas que estaban presentes desde tiempos ancestrales en América, con el pasar de los tiempos se mezclaron y se sincretizaron.

En esos años es donde lo que hoy conocemos como cueca, marinera, chilena o zamacueca empieza a tomar forma. Al legado que traían los migrantes se le sumaba también las raíces rituales y divinas propias de los americanos. Esa convivencia, esa mixtura, esta construcción contracultural producto del sincretismo de quienes poblaban en la América post-colombina daría lugar a una expresión artística que hoy es un inmenso patrimonio de más de cuatro siglos de evolución.

La cueca y sus hermanas se hacen universales

No es sino hasta el siglo XIX que esta danza toma una forma definitiva. Las guerras de la independencia en Argentina, Chile, Perú y Bolivia fueron un hito fundamental en la construcción de este patrimonio vivo y en la construcción de una nueva identidad que superara el legado triste del imperio. Desde Perú, Chile y Bolivia, lo que entonces era conocido como la zamacueca se popularizó por los países vecinos debido a las circunstancias de la época, las guerras por la independencia y las migraciones durante los años de lucha y los primeros años de independencia de nuestros países. Es importante señalar que esta danza no se puede considerar como exclusiva de un país. La zamacueca y sus posteriores derivaciones son a partir de este periodo un símbolo de orgullo de la nueva identidad que nuestros países adquirieron después de la independencia.

Lo que hoy conocemos como la cueca, marinera o chilena era hasta esos años parte de la subcultura. Pronto, los valientes y los criollos  que luchaban por la independencia de los pueblos americanos hicieron de esta danza un sello de identidad y una forma de contracultura frente al legado del imperio español. En medio de las guerras por la liberación de estos países, esta danza comenzó a ser parte importante de la vida cotidiana en las fiestas y momentos de recreación.

Una vez que estos países se independizaron de España, nuestra danza empezó a tomar diferentes características y diferentes variables, ya sea en su tempo (6/8 o 3/4) como en su composición, color y forma. También influyeron muchísimo las posteriores migraciones que hubieron producto de distintos acontecimientos que ocurrieron en el siglo XIX tales como la fiebre del oro en California, el crecimiento del comercio entre los países americanos y las guerras que ocurrieron a finales de ese siglo.

Hacia el siglo XX, estas variaciones se acentuaron muchísimo debido a las transformaciones sociales que ocurrieron en Chile, México, Perú, Bolivia y Argentina y así, tenemos hoy una danza cuyo patrimonio y legado vivo –muy rico en diversidad, kinética, forma y color-  es sólo comparable con el Tango y la Cumbia, una danza mucho más universal de lo que creemos y que como latinoamericanos deberíamos estar orgullosos.

En México, esta danza llegó gracias a los marinos mercantes chilenos y de los soldados sudamericanos que lucharon por la independencia de México. Hacia la década de 1820,  O’Higgins y San Martín habían decidido apoyar a los insurgentes que luchaban contra los realistas por la independencia mexicana. Los soldados sudamericanos -en su mayoría provenientes de Chile- combatieron contra los realistas, principalmente en el sur de México, en las regiones de Oaxaca, Guerrero y alrededores. Pronto, los mexicanos estaban admirados de aquella danza que habitualmente estaba presente en los momentos de ocio y recreación de estos soldados y la hicieron propia. La chilena, como hoy se conoce, se empezó a hacerse popular, pero no fue hasta la época de la fiebre del oro en California, cuando una nueva ola migratoria desde Chile y Perú llegó a esta zona, que esta danza llegó para quedarse.

Compañía de danza Macuilxochitl de Guerrero. Registro de Mauricio Suárez (2010).

En la actualidad, la chilena es un patrimonio vivo no sólo de estas regiones. A consecuencia de la reciente gran migración de mexicanos hacia Estados Unidos, en las últimas décadas, la chilena se ha revitalizado y exponentes contemporáneos muy conocidos y premiados internacionalmente como Lila Downs han rendido tributo.

Lila Downs, Pinotepa (2010).

En Perú, la marinera –primero como zamacueca y hasta fines del síglo XIX, también llamada la chilena en honor al ejército libertador que liberó al Perú- es un orgullo de la identidad peruana. En sus variantes -limeña, serrana y norteña- la marinera se resalta por su elegancia y ritmo. Tal como en México, la marinera es un orgullo que se ha mantenido vivo gracias a los peruanos que residen en el exterior y a grandes artistas como Chabuca Granda y Eva Ayllón.

Marinera Norteña (2015)

Marinera Limeña (2008).

Anualmente en la ciudad de Trujillo, se realiza un tradicional festival -organizado por el Club Libertad de esa ciudad-  que desde 1986 mantiene muy viva esta tradición. Al mismo tiempo, los residentes peruanos tanto en Chile como en el exterior han difundido esta danza a través de actividades culturales, festivales y competencias que se organizan en las comunidades peruanas residentes en el extranjero.

Finales del Concurso Mundial de Marinera, Trujillo (2015).

Algo muy similar ocurre en Bolivia y en el norte de Argentina. En Bolivia, donde se conoce como cueca, vemos características muy propias desde el punto de vista de la sonoridad y desde el punto de vista estético. Tal como en México y en Perú, la cueca boliviana tiene una cadencia y una kinética que la hacen muy especial y muy característica como queda demostrado en el aporte de exponentes como Los Kjarkas, entre otros.  Esto lo podemos notar muy especialmente en la tradición propia de zonas como Cochabamba, La Paz y Tarija.

Cueca de la zona de Cochabamba, Bolivia (2011)

Ernesto Cavour, Cholita Paceña (2010)

Festival Nacional de la Cueca en Cochabamba, Bolivia. Reportaje del diario ‘Los Tiempos’ del país andino (2015).

En las zonas urbanas de Bolivia, esto es mucho más rupturista y la hace distinguir aún más de lo que se hace en el resto de América. Ya no sólo se usa el charango y otros instrumentos habituales en esta danza sino que también instrumentos modernos que habitualmente se ocupan en la música contemporánea moderna; algo similar a lo que ocurre en Chile desde la década de los 2000 con el desarrollo de la cueca urbana chilena.

Una explicación de Juan Quintero, Octavio Sánchez y otros  acerca del origen de la zamacueca y el desarrollo de la cueca en Sudamérica y en la región noreste de Argentina (2013)

En Argentina, esta danza de desarrolla especialmente en las regiones de Cuyo y La Rioja y parte del área central del interior de Argentina. A raíz de las guerras de la independencia y las migraciones, la cueca llegó a la zona del noreste argentino, desde Chile hacia Cuyo evolucionando como Cueca Cuyana, y desde Perú y Bolivia hacia las regiones del norte evolucionando como Cueca Norteña. Tal como en Bolivia, México y Perú, se realizan anualmente festivales y actividades en torno a esta danza, las que son ya una tradición en Cuyo, La Rioja y alrededores.

Cueca Norteña  (2011).

Cueca Cuyana (2012).

En Chile, no fue sino hasta la década de 1950 que la cueca comenzó a tener un gran desarrollo como género musical y que podemos hablar definitivamente de una historia de la cueca chilena y de una cueca con identidad chilena en términos de lenguaje, ritmo, kinética y color. Hasta ese momento, la cueca -aún cuando era popular- siempre fue ignorada y marginalizada por la academia. Gracias al trabajo desarrollado por Margot Loyola, Violeta Parra, Víctor Jara y sus discípulos, al aporte de agrupaciones como Cuncumén –semillero de varias figuras importantes del género como Víctor Jara- y al surgimiento de la musicología en Chile en la década de 1950, esta danza adquirió un gran desarrollo y difusión; y al mismo tiempo, un reconocimiento social mayor por parte de la sociedad. Este desarrollo se acentúa con el surgimiento de una industria discográfica local muy fuerte en esos años, y especialmente cuando la Nueva Canción Chilena surge como movimiento y desplaza a hasta entonces dominante Nueva Ola Chilena en la segunda mitad de la década de 1960.

En la década de 1970, debido al complicado contexto social de la época, nuevamente la cueca se hace contracultural tal como a principios del síglo XIX. Nuevamente -y tal como en las guerras por la independencia- la cueca se transforma en un símbolo de resistencia frente a los cambios sociales, políticos y culturales de esa época, así como también un modo de manifestar frente a las injusticias de aquel entonces.

Revistas como La Bicicleta y otras junto con programas radiales como Escucha Chile, entre otros; y en paralelo, el aporte de la limitada oferta televisiva de esos años, fueron fundamentales para mantenerla vigente. Ello se acentuó más cuando en 1979, la cueca fue declarada patrimionio nacional, al surgimiento del canto nuevo como movimiento musical y cuando la masificación de la televisión en esa época –y sobre todo la crisis económica de la década siguiente- hizo que los canales programaran en su franja cultural estelares musicales con la presencia de artistas locales y exponentes del género.

Por aquellos años difíciles, las madres y familiares de las víctimas de la dictadura cívico-militar hicieron de la cueca una forma de resistencia y una forma de tributar a la memoria de sus seres queridos.

Conjunto AFDD Chile, La cueca sola (1988).

En las siguientes décadas, exponentes como Roberto Parra -hermano de Violeta- entre otros músicos y compositores contemporáneos junto con solidarizar en estas causas en aquellas difíciles décadas de 1970 y 1980,  renovaron y dieron identidad propia a la cueca chilena, dando un aire contemporáneo y mucho más urbano.

Roberto Parra, El Chute (1996).

Fue el éxito de La Negra Ester de Andrés Pérez a fines de la década de 1980 lo que definitivamente terminó de consolidar aquello y llevó a la cueca hecha en Chile a un nuevo renacimiento. Esto se acentúa y se hace masivo en la década de 1990 cuando bandas como Los Tres y otras se interesan en rescatar el legado de lo que se hizo en las décadas de 1950, 1960 y 1970.

Teleanálisis, reportaje sobre ‘La Negra Ester’ (1988).

Hoy en Chile exponentes contemporáneos como Las Capitalinas y Los 3X7=21 han introducido nuevos elementos a la cueca chilena y han dado una nueva vida a esta danza, incorporando una sonoridad mucho más renovada y actual e introduciendo en sus composiciones temáticas mucho más cercanas a la vida cotidiana, inusuales para lo que históricamente ha sido este género en toda América.

Las Capitalinas, El Flaco Loyola (2009).

La próxima vez que viajes por toda América en familia, en solitario o con amigos, sepa usted que tenemos raíces comunes con nuestros países vecinos, mucho más de lo que piensas, y que más allá de prejuicios y de las circunstancias que han afectado y/o fortalecido las relaciones entre nuestros países en estas décadas, tenemos algo que nos enorgullece como latinoamericanos y que nos refleja muy bien cómo somos y cómo sentimos. Nuestra danza -patrimonio vivo de nuestros países- es mucho más de lo que imaginamos.

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Comentarios
Noel | 2015-12-18 | 22:48
2
Nací en Arica, estudié en Stgo, trabajé en la patagonia y debo decir que la cueca chilena solo es importante en la zona central.

Saludos
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Vera Cáceres | 2015-12-19 | 20:28
0
Bueno, después de todo es el baile típico de la zona central de Chile :)
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Isa Ibáñez | 2015-12-19 | 23:41
1
...donde vive aproximadamente la mitad de la población de Chile,

saludos
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JCL | 2016-01-04 | 19:21
0
Con el Permiso de "El Definido", ruego disculpar el aprovechamiento del medio, quiero invitar a todos a asistir a la presentación del taller de Ballet Clásico de San Bernardo, que se realizará éste sábado 9 de Enero a las 20:00 Hrs. En el Gimnasio Municipal de San Bernardo.

Un evento dancistico entretenido y gratuito.

Más información en www.bailescamila.cl
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Arturo Hernández | 2017-11-06 | 16:18
0
Los Residentes de la cueca creemos que la cueca es y será Latinoamericana, lo que cambia es el estilo pero su raíz es compartida y adaptada por cada cultura de cada país. Pensamos que la Cueca Chilena es más potente y apasionada en su interpretación y en su forma de bailar. En nuestro caso somos de ciudad pero apasionados por la cueca Chilena donde nuestros influjos vienen de la música del mundo y nuestro estilo directo y poético viene del rock. Somos hombres de ciudad es por eso que vivimos la Cueca Chilena con influjos musicales pero conservando su raíz para ser bailada por todos los estilos ya que respetamos su métrica como danza nacional. Con permiso del Definido, les dejamos la invitación a conocer nuestro trabajo de cueca urbana, cueca rock en www.losresidentes.cl
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