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Imagen: Rodrigo Avilés

¡Chao Nochevieja! Así puedes mejorar la dinámica familiar de la cena de Año Nuevo

La última noche del año nos da la oportunidad especial de realizar un balance en familia y conectarnos con nuestros cercanos, sean adultos o niños. ¿Cómo hacerlo? María Paz Badilla, de Fundación Ideas para la Infancia, nos cuenta.

Por Maria Paz Badilla Budinich | 2018-12-31 | 07:00
Tags | año nuevo, balance, consejos, familia, niños
"Si miramos hacia atrás, u otras celebraciones del año, cuántas veces hemos estamos en familia, pero aún así los niños no tienen un espacio para compartir con los adultos. O bien se juntan los jóvenes y los adultos mayores, dejando en un segundo plano a los más pequeños, como si no tuvieran nada que aportar".
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La despedida de un año que se va nos da espacio para hacer un recuento y un balance de lo vivido. El fin de año nos entrega la posibilidad de revisar lo bueno, lo malo y lo feo que fue, fuimos o construimos en los últimos doce meses. Ahora, ¿cómo hacer este balance en familia? A continuación, te damos algunos consejos.

¡Bienvenida a la Nochevieja!

La Nochevieja es la última noche del año que vivimos cada 31 de diciembre, o la víspera de Año Nuevo. Esta es una noche de fiesta, pero de esas en que buscamos darle sentido a nuestra celebración, por lo menos los que tenemos hijos chicos o estamos en familia. Los que no, aquellos que están con personas que han elegido estar, las que podríamos llamar familias espirituales, están junto a sus amigos de la vida, compadres, comadres, pololos u otros.

La Nochevieja es una instancia para despertar lo que podríamos llamar "nuestra conciencia personal y familiar”. Y para hacerlo, qué mejor regalo podemos darles a nuestros hijos si no es darnos el tiempo y el espacio para reflexionar y tomar esa conciencia como una herramienta para ampliar o mejorar nuestra relación con ellos. Es una oportunidad para darle un sentido nuevo a nuestro vivir cotidiano y estar más conectados, volviendo a priorizar lo que es realmente importante: nuestros vínculos afectivos.

¿Cuál es la mejor forma de vivir el año nuevo?

Diciembre es una época del año en que nos ponemos supersticiosos y aflora el pensamiento creativo, constructivo, las ganas de conectarse con algo mayor a nosotros… en fin. En buen chileno, podemos decir que no queremos “embarrarla”, sino que queremos atraer energías positivas que ojalá nos ayuden a sumar durante este nuevo año.

Hace algunos días alguien me preguntaba sobre si había algún “ritual” recomendado para la última noche del año, especialmente si los comensales no solo serán adultos, sino que también habrá niños y niñas.

La verdad es que me puse a pensar que quizás, antes de determinar qué es lo que hay que hacer o no durante la noche de año nuevo, las preguntas que como familia podemos hacernos son: ¿qué es lo que queremos para esta celebración y para el año que viene? ¿Cómo acogemos en esta noche de año nuevo a todos quienes estarán presentes?

Estas dos preguntas son esenciales no solo para una noche particular, sino también para la vida misma: entender nuestros motivos más íntimos como familia sobre lo que queremos, y cómo creamos un ambiente en donde todos sean bienvenidos y puedan participar. En otras palabras, esto significa pensar cómo construimos esa noche particular con un clima familiar que propicie nuestra conexión y partamos el 2019 con el pie derecho con nuestros más cercanos.

Si miramos hacia atrás, u otras celebraciones del año, cuántas veces hemos estamos en familia, pero aún así los niños no tienen un espacio para compartir con los adultos. O bien se juntan los jóvenes y los adultos mayores, dejando en un segundo plano a los más pequeños, como si no tuvieran nada que aportar.

La riqueza de una familia está en su diversidad, en sus diversas historias, en sus diversos motivos y puntos de vista. Por eso, saber qué hacer la noche de Año Nuevo implica saber quiénes somos. Puede sonar algo “existencialista”, quizás hasta denso, pero saber quiénes somos y darse el tiempo para entender cuál es nuestra identidad familiar, permite elegir nuestras tradiciones y rituales, esos que nos hacen sentido porque tienen que ver conla forma de ser y estar en este mundo.

Conversa más, pero no por WhatsApp

Si tuviera que recomendar algún ritual para la noche de año nuevo, creo que sería conversar, pero de verdad. ¿Y cómo es esto? Sin celulares, sin estar pendientes de LA foto que tiene que salir excelente (no falta la tía que pide repetir una foto hasta que ella salga bien), sin críticas, sin estar todo el tiempo en función de atender a los demás, etc.

Conversar para conectar. Conversar para conocernos más. Conversar para entender cómo cada miembro de la familia ha vivido su año. Conversar para dar espacio a que podamos expresar cómo nos hemos sentido este 2018, para saber con quién contamos para enfrentar el año que viene, para saber cómo podemos ayudar a otro familiar. En fin, conversar para encontrarnos.

Hay un video de la empresa empresa sueca IKEA que fue hecho para esta Navidad que inspira esta recomendación. En él se muestra cómo en los tiempos actuales hemos perdido esa capacidad de conversar, mostrando en un juego cómo muchas familias saben más de los contenidos de sus celulares que de su propia historia.

¿Y cómo andamos por casa? Bueno, hay datos de la Universidad de Chile que dicen que los padres o cuidadores chilenos conversamos menos de cuatro veces a la semana con nuestros hijos (¡aun cuando la semana tiene 168 horas!), lo cual da pistas de que no importa cuántas uvas nos comamos o cuantas maletas saquemos a pasear por el barrio, tenemos la misión de nutrir nuestras conversaciones familiares en los años venideros.

¡Démosle una ayudita a la conexión familiar!

Si bien no hay evidencia científica que nos diga que si hacemos esto, tendremos mejor suerte en 2019, sabemos que el potencial de las experiencias que vivimos en familia van marcando y dejando huellas en nuestra historia en conjunto.

Sabemos también que los seres humanos somos lúdicos por naturaleza y que, por lo mismo, todo acto de encontrarnos desde la experiencia, nos une y cohesiona. Lo que es crucial para construir nuestra resiliencia como familia es ese escudo que nos protegerá durante el año que viene.

Considerando esto, que son las experiencias las que nos nutren, les dejamos algunas ideas para que pongan en práctica esta Nochevieja y despidan el 2018 como corresponde. Eso sí, hay dos reglas esenciales para realizar estos “rituales de conexión”. Estas son:

1. Intentar que todos los presentes en la comida de Año Nuevo participen (¡incluir a los niños si están despiertos!)

2. Compartir lo vivido. Esto significa expresar verbalmente nuestras intenciones, deseos y sentimientos para que los otros escuchen y conozcan.

Pero, ¿cómo hacemos más entretenida la dinámica? Hay varias ideas:

1. Cartas. Por un lado, escriban una carta al año que se va. Pueden empezar con la típica frase “Querido 2018”. La idea es agradecer por el año que termina. Después, al otro lado de la hoja, se puede hacer lo mismo, pero dirigido al 2019. Aquí podemos pedir aquello que necesitamos (no únicamente material, por supuesto), y reflejar nuestros deseos.

2. Sobres con preguntas. En cada sobre se pone una pregunta relacionada al año que se va, tales como: “¿qué aprendiste este año?”, “¿cuáles fueron los momentos más felices?”, “¿cuál crees que fue el mayor desafío?”, “¿qué esperas del año que viene?”, u otras. ¡Todas las preguntas son bienvenidas!

3. Gratitud mensual. Con doce velas se representa cada mes vivido. Antes de comer, se pueden encender una a una y dar las gracias por algo que recordemos y que haya sido significativo en la vela del mes correspondiente.

4. Quemar “lo malo”. Este es el ritual más conocido de año nuevo que tuvo su minuto de fama con la famosa frase “¡Que nos vaya bien!”. Tal como lo dice su nombre, busca que podamos limpiarnos de las malas energías. El ejercicio aquí implica tomar conciencia, reconocer e identificar aquello que fue doloroso o que nos hizo daño para dejarlo fuera del 2019.

5. Altar familiar. A veces las familias tenemos una serie de símbolos que nos cuidan y protegen, y vale la pena ponerlos en una mesa para que nos acompañen este día. Así también, hay miembros de la familia que pueden ya no estar con nosotros físicamente y su ausencia puede también generar bastante nostalgia en estas fechas, por lo que tener fotos de ellos es una buena idea para sentirlos presentes. Así también viviremos una conexión.

6. Muro de deseos y propósitos. La idea es que cada persona escriba o dibuje sus propósitos para el 2019. Tienen que ser cosas muy concretas aprovechando los deseos que se proyectan para el próximo año.

Como no hay una receta única para el éxito, hay que considerar que estas son algunas ideas que aprovechan el espacio que nos da el año nuevo para encontrarnos a través de “lo humano”. Como diría el gran Humberto Maturana, desde el amor que nos mueve y que es nuestro gran aliado, no dejemos de poner nuestros esfuerzos para recibir el nuevo año.

¿Cómo celebran con sus familias?

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Comentarios
Felipe Lazo | 2018-12-31 | 10:12
2
¡Juegos de mesa! Hoy vamos por Exploding Kittens y Dixit Oddysey.
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