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Imagen: César Mejías

¿Qué episodio de tu vida quisieras olvidar? La ciencia descubre los mecanismos tras este proceso

¿Alguna vez deseaste poder borrar tus malos recuerdos como en la película “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”? La ciencia dice que sí se puede, pero no como lo imaginábamos.

Por Natalia Pumarino | 2019-04-10 | 13:00
Tags | ciencia, neurociencia, memoria, recuerdos, estudio
“Cuando esta activación alcanza el punto de ‘nivel moderado’, ahí es cuando lleva al posterior olvido de esa experiencia” (Tracy Wang, psicóloga Universidad de Texas).
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Cuando un mal recuerdo o una situación desagradable parece negarse a abandonar nuestras mentes, a menudo deseamos poder olvidar a voluntad. Intentamos bloquear ese recuerdo, distraernos y evitar pensar al respecto. Sin embargo, recientemente, científicos estadounidenses descubrieron que esa es la estrategia equivocada.

El estudio liderado por la Universidad de Texas, reveló lo opuesto a lo que probablemente te estabas imaginando y lo que seguramente más de alguna vez has intentado hacer: para olvidar algo, lo mejor que podemos hacer es enfocarnos en eso, para generar un mayor compromiso cerebral y "activar" la capacidad de olvidar.

El equilibrio para olvidar

“Un nivel moderado de actividad cerebral es crucial para poner en marcha el mecanismo de olvidar”, explicó la psicóloga Tracy Wang, quien participó en la investigación, al portal de noticias de la Universidad de Texas. “Demasiado fuerte, y fortalecerá el recuerdo; demasiado débil, y no lo modificarás”. En otras palabras, el equilibrio parece ser la clave.

Los investigadores también descubrieron que era más factible que los participantes del estudio olvidaran escenas que rostros, lo que puede conllevar mucha más información emocional.

“Estamos aprendiendo cómo estos mecanismos en nuestro cerebro responden a distintos tipos de información, y necesitaremos mucha más información y réplica de este trabajo antes de comenzar a entender cómo aprovechar nuestra capacidad para olvidar”, dijo otro de los investigadores que formó parte del estudio, Jarrod Lewis-Peacock, quien comenzó un nuevo estudio en el que hará un seguimiento a cuánta atención le damos a ciertos tipos de recuerdos.

El olvido podría ser positivo

Pero, ¿olvidar nuestras experiencias no es algo malo? No necesariamente. Lewis-Peacock explicó al portal de la Universidad de Texas que descartar recuerdos que generan respuestas inadecuadas, que en otras palabras parecen “hacernos mal”, nos ayuda para responder a nuevas experiencias de maneras más adaptativas y mejores. En otras palabras, olvidar ciertas cosas podría hacernos bien para afrontar la vida.

Los científicos explicaron también que no es la primera vez que se estudia este tema, el cual lleva décadas bajo la lupa. Diversos investigadores y estudios se han centrado en la memoria y en sí es posible olvidar intencionalmente. De hecho, una de estas investigaciones reveló que intentar olvidar recuerdos indeseados es parte de un mecanismo de protección del cerebro que ayuda a prevenir que termine sobrecargado. Más que bueno o malo, olvidar puede ser necesario y saludable para nuestra mente.

“La verdadera meta de la memoria es optimizar la toma de decisiones”, dijo el profesor asistente de la Universidad de Toronto, Blake Richards, uno de los autores de dicho estudio. “Es importante que el cerebro olvide detalles irrelevantes y en su lugar se enfoque en las cosas que van a ayudar a tomar decisiones en el mundo real”.

Esto puede cambiar toda la forma en la que pensamos sobre los olvidos, intencionales o no. Tendemos a suponer que cuando no nos acordamos de algo, es porque nos falló el mecanismo encargado de almacenar la información, sin embargo, los investigadores descubrieron que los mecanismos que promueven la pérdida de memoria, son distintos a aquellos involucrados en almacenar datos.

Recuerdos expulsados

Por otro lado, olvidar permite que la gente deje atrás experiencias desagradables que preferirían no revivir, la cual es una de las razones por la que esta área interesa tanto a la neurociencia. Y para eso, cambiar el contexto en el que se recuerdan esas experiencias podría ser la clave.

Una investigación realizada el 2016 por las universidades de Dartmouth y Princeton, reveló mediante escáneres cerebrales que la gente puede olvidar intencionalmente ciertos recuerdos asociándolos a imágenes y, de este modo, cambiando lo que piensan sobre el contexto que rodea el recuerdo.

Para esto, los científicos dieron a los participantes una lista de palabras a estudiar. Luego les mostraron imágenes de paisajes como bosques, montañas y playas, mientras les pasaban nuevamente la lista de palabras, y les pedían recordar u olvidar algunas. La idea, es que al ir cambiando las imágenes que les mostraban y las palabras que debían recordar u olvidar, medían el impacto que las imágenes, o más bien, el contexto que rodeaba las palabras, tenían en su capacidad de olvido.

¿Y qué sucedió? Justo después de que los científicos pedían a los participantes que olvidaran una palabra, los escáneres revelaron que la palabra parecía ser “expulsada” del cerebro cuando se asociaba a las imágenes.

“Es como intencionalmente borrar de tu mente el recuerdo de tu abuela cocinando si no quieres pensar sobre tu abuela en ese momento”, dijo Jeremy Manning, un profesor asistente en Darthmouth y uno de los principales autores del estudio. “Fuimos capaces de medir y cuantificar físicamente ese proceso usando datos cerebrales”.

Las imágenes pueden ayudarnos a olvidar

Pero claro que hacer ejercicios de memoria con escáneres midiendo nuestra actividad cerebral, es distinto a esforzarnos por olvidar un mal rato que pasamos ayer camino al trabajo. Sin embargo, el proceso de nuestra mente sería el mismo y los científicos de los diversos estudios creen que sus descubrimientos están ayudando a que poco a poco, vayamos entendiendo mejor el mecanismo del olvido y, eventualmente, podamos controlarlo.

De acuerdo a los científicos de la Universidad de Texas, gran parte de los estudios previos sobre el olvido intencional se había enfocado en la actividad cerebral del córtex prefrontal, y en el centro de la memoria del cerebro, el hipocampo. En el de ellos, en cambio, los investigadores monitorearon una parte distinta del cerebro llamada córtex ventral temporal, el cual nos ayuda a procesar y categorizar el estímulo visual.

En este otro experimento, que contó con 24 adultos jóvenes, a los participantes se les mostraron imágenes de escenas y rostros de personas, y se les pidió que recordaran u olvidaran cada imagen. Durante el proceso, se monitoreó mediante resonancias magnéticas la actividad cerebral de los participantes. Así fue como los investigadores examinaron la acción en el córtex ventral temporal, descubriendo que el acto de olvidar efectivamente usa más energía que recordar.

Es por eso que, aunque nuestro instinto nos lleve a intentar bloquear los malos recuerdos, lo que deberíamos hacer, según el estudio, es invertir más, y no menos atención en la información que queremos olvidar. “Es la intención de olvidar lo que aumenta la activación de la memoria”, dijo Wang. “Cuando esta activación alcanza el punto de ‘nivel moderado’, ahí es cuando lleva al posterior olvido de esa experiencia”.

¿Quién sabe? Quizás el día de mañana hayamos comprendido tan bien el proceso de olvidar, que podremos acudir a una clínica para que los científicos nos guíen y, con su ayuda, olvidemos a voluntad toda clase de experiencias, ya sea asociándolas a imágenes, poniendo controladas cantidades de atención en ellas, o bien estimulando mediante alguna máquina futurista el córtex ventral temporal. Por ahora, los científicos siguen estudiando el tema y prometen publicar nuevas investigaciones en el futuro cercano.

¿Te gustaría olvidar alguna experiencia si pudieras?

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