cobre, codelco, impuestos, inversión, propiedad, venta
Imagen: César Mejías

Vender CODELCO: ¿"Pan para hoy, hambre para mañana"?

La propiedad de CODELCO es un tema "casi-tabú" en Chile. ¿En qué podría invertirse el capital de su eventual venta? ¿Sería o no conveniente para los chilenos? Joaquín Barañao desenreda esta madeja, sin pelos en la lengua.

Por Joaquín Barañao | 2018-12-03 | 12:00
Tags | cobre, codelco, impuestos, inversión, propiedad, venta
La evaluación depende (la palabra mantra de este post) al menos de si otro lo pudiese administrar mejor que el Estado de Chile y del uso alternativo que le daríamos a los recursos.
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En marzo de este año, abrí una columna acerca de la evaluación económica de los paneles fotovoltaicos, con el siguiente desafío: imagina que un inversionista plenamente confiable (el Banco Central de Alemania, por ejemplo) te ofrece el siguiente trato:

“Entrégame $1.300.000 hoy, y te devolveré $2.173.000 en diez años más, ajustado por inflación”.

¿Conviene o no? Hay una y nada más que una respuesta correcta: depende.

¿Por qué depende?

Primero, de la liquidez para invertir. La pregunta es irrelevante si vives rasguñando el día a día. Y luego, de entre quienes cuentan con holgura presupuestaria, depende de cuánto valoramos el futuro en relación al presente. La columna de los paneles compara a un refugiado de guerra, para quien la supervivencia del día a día lo es todo, y un noruego acomodado sin urgencias cotidianas, para quien cobra sentido planear su futuro. Cuantificarlo es una tarea muy compleja, pero es ineludible para el diseño de políticas públicas, porque define la tasa de interés a la cual se descuentan los flujos futuros. El Ministerio de Desarrollo Social, evalúa proyectos con una tasa social de descuento del 6% anual real. Es decir, es equivalente recibir 100 UF hoy, que 106 UF en un año más.

Por lo tanto, puede o no convenir vender un activo que genera ingresos permanentes. O, a la inversa, puede o no convenir comprarlo. Este post aborda un tema extremadamente polémico, pero al menos eso es indiscutible. Todo depende de —entre otras muchas razones— el uso alternativo de los recursos y de quién será capaz de administrar mejor los activos en cuestión.

“Pan para hoy, hambre para mañana”

Cuando se plantea el tema cuasi-tabú de la propiedad de CODELCO, la reacción habitual es un rechazo de este tipo: “pan para hoy, hambre para mañana. CODELCO genera lucas todos los años. Nos daríamos la gran vida en el periodo inicial y luego quedaríamos peor que antes”.

Ese no es un enfoque integral. Sugiere que siempre es mejor conservar los activos que generan ingresos permanentes, pero la casuística es evidente. Todos los días se están produciendo transacciones de ese tipo, en las que a ambas partes les conviene vender o comprar. Si por el contrario siempre conviniera conservar los activos, estos nunca estarían a la venta, de no mediar quiebras y otras desgracias.

Por ejemplo, Walmart acaba de adquirir Cornershop por US$225 millones ($151 miles de millones) y no porque los fundadores de la start-up chilena sean un montón de cortoplacistas incapaces de prever que tenían asegurados cuantiosos ingresos mes a mes. Tampoco los ejecutivos de Walmart se están sobando las manos pensando “¡qué ingenuos! ¡picaron!”. No. Los US$225 millones resultaron ser un monto que satisfacía a ambas partes, básicamente porque Walmart era capaz de sacarle más lustre a Cornershop en el seno de su imperio minorista.

O piénselo en el plano doméstico. Si siempre fuese miope la venta de activos que generan ingresos permanentes, no habría propiedades a la venta salvo la muerte de sus dueños. Es obvio que no es así porque los propietarios pueden optar, sin pecar de cortoplacismo alguno, migrar a otras inversiones, proyectar responsablemente que pueden darse la gran vida con el tiempo que les queda por vivir, u otras posibilidades. Si fuese miope no privilegiar siempre “ingresos permanentes” versus “turro de plata ahora”, es muy posible que ya te hubiese convenido invertir en paneles termosolares y fotovoltaicos, y me late que no es el caso. Más fácil: ¿es razonable que una familia con seis hijos inteligentes y estudiosos decida que no puede pagar su universidad porque prefiere mantener un campito que le da unos pocos millones al año en leche o papas? Porque, claro, esos son ingresos permanentes.

Así que el “pan para hoy, hambre para mañana”, no es razón por sí sola para rechazar la venta de al menos parte de CODELCO. La evaluación depende (la palabra mantra de este post) al menos de si otro lo pudiese administrar mejor que el Estado de Chile y del uso alternativo que le daríamos a los recursos.

La ineficiencia del Estado

Respecto a la administración. Trabajé más de seis años en el sector público y les puedo asegurar lo siguiente: que el Estado sea menos eficiente que sus pares privados en actividades comparables, no es ni una cantinela ideológica de la derecha ni una forma implícita de afirmar que sus funcionarios son menos diligentes. Es el resultado inevitable de gestionar:

-Plata que es de todos, con la necesaria pero costosísima carga que involucra la transparencia.

-Reparticiones que no pueden quebrar, no importa cuán mal sean administradas.

-Personal sometido a los ciclos políticos y regidos por el estatuto administrativo.

Escribí dos largas columnas (1 y 2) detallando estos fenómenos. Puedes asignarme todas las etiquetas políticas que quieras, pero lo que se desarrolla ahí no son teorizaciones desde la torre de marfil de Adam Smith, sino ejemplos. Muchos ejemplos. Con algunos dan ganas de llorar. Como la renovación del software del Departamento de Extranjería. Nos pasamos medio año solo esperando que la Contraloría nos permitiera llamar a licitación (un vía crucis del que los privados prescinden). Luego, nos vimos forzados a descalificar a todas las empresas, salvo una, por formalismos mínimos (porque habría sido inadmisible telefonearlos para solicitarles un papel faltante). Y finalmente el trabajo de años y $340 millones se desvanecieron con el cambio de gobierno, víctimas del ciclo político. Tras leer esas dos columnas, un subsecretario de Bachelet comentó “¡uf! ¡No sabes cuánto me identifico!”.

Sé que el catastro de elementos de fricción del sector público elaborado por un funcionario más que pasó seis años ahí, no es prueba irrefutable. Pero al menos le pasa a la pelota al otro bando. ¿No te convenció? Pues bien, tienes la carga de la prueba.

¿Qué argumentos apuntan en el sentido contrario?

Respecto al uso alternativo. ¿Cuánto vale CODELCO? Es más difícil de responder de lo que creí. En 2014, Juan Villarzú, ex presidente ejecutivo de la minera, situó la cifra en US$ 78 mil millones ($52 billones). La propia CODELCO publicó un valor de US$ 50.500 millones ($33,8 billones). El banco alemán Commerzbank, aseguró que la cifra estaría por debajo de US$34.000 ($23 billones). Un consultor especialista, habló de US$ 20.000 millones ($13,4 billones). Se aprecia que en estas artes no hay precisión láser. Reconociendo que se trata de un monto muy discutido, consideraré para efectos de este post la estimación hecha por el propio CODELCO, que al menos maneja más información que nadie.

$33,8 billones. No te imaginas cuánta plata es eso. Solo para efectos ilustrativos, podríamos entregarle 1,94 millones de pesos a cada habitante de Chile, equivalente a 9,7 millones a una familia típica de cinco personas. Desde luego, ese sería un método muy disipado de administrar el maná. Paso 1, seríamos testigos de la borrachera más gloriosa de la historia humana. Paso 2, de los sets de televisión más despampanantes del planeta. Sin embargo, al poco andar nos estaríamos arrepintiendo. Eso sí que sería “pan para hoy y hambre para mañana”.

Pero sí podríamos, por ejemplo:

-Asegurar un ingreso ético mensual de $300.000 por persona ($1,5 millones para una familia de cinco) a los dos millones de personas más pobres del país, durante casi cinco años.

-Construir 1.130.000 viviendas sociales, como las de estándar mejorado (dos baños y tres dormitorios) que Joaquín Lavín quiere edificar en Las Condes, aniquilando de una vez y para siempre el déficit habitacional que nos acompaña desde que Chile es Chile.

-Transformar toda la flota de Transantiago a buses eléctricos… ¡15 veces! La drástica baja en los costos de operación y la también drástica mejora en la calidad del aire, sería inmediata y permanente.

-Entregar sets de paneles fotovoltaicos de 1,5 kw a cada familia del país, ¡5 veces! De nuevo, la baja en los costos para cada familia y la mejora en la calidad del aire, sería inmediata y permanente.

-Construir 49 líneas de metro como la línea 6, lo que permitiría casi eliminar los buses de Santiago y construir líneas de metro en todas las grandes ciudades de Chile.

Más aún, un CODELCO total o parcialmente privado, si bien no entregaría todas sus utilidades al fisco, seguiría pagando impuestos. Un montón de plata en impuestos, de hecho. Primero, porque desde la ley de royalty minero que este rubro está gravado con mayor severidad que casi todo el resto de la economía. Segundo, porque un privado seguramente aumentaría la inversión (y de paso los puestos de trabajo).

Desde luego, los ejemplos citados son caricaturas extremas, diseñadas para aquilatar el platal del cual estamos hablando. Lo juicioso sería una combinación de las anteriores, junto con muchas otras iniciativas. El meollo del asunto es: somos un país de ingreso medio, que aún no ha podido dejar atrás el flagelo de la pobreza. Con urgencias como esas, ¿de verdad crees que donde mejor puede utilizar sus recursos el Estado de Chile es siendo un inversionista en minas de cobre y molibdeno? Imagínalo al revés, ¿qué pensarías si la próxima Ley de Presupuestos incluyera una glosa de US$ 8.000 millones ($5,4 billones) para adquirir Antofagasta PLC (eso vale), plata que solo podría obtenerse a costa de educación, salud, etcétera? Yo al menos me iría a encadenar a la DIPRES con tal de impedirlo. Si piensas algo en la línea de “hay necesidades más urgentes” o “pastelero a tus pasteles”, deberás notar que el caso es completamente simétrico con el de CODELCO, visto en el espejo.

En la práctica, los chilenos estamos decidiendo mantener una inversión $33,8 billones en minas de cobre, en vez de financiar educación, infraestructura o vivienda. Seguramente no lo habías conceptualizado así, pero es por completo literal, no teoría.

Tirria a las transnacionales extranjeras

Creo poder entender el rechazo casi visceral que le produciría a muchos ver a lo que Frei Montalva llamó “la viga maestra de nuestra economía” y lo que Allende llamó “el sueldo de Chile” en manos de inversionistas extranjeros. Comprendo que a muchos les revolvería el estómago ser testigos de BHP Billiton o Angloamerican llenándose los bolsillos explotando Chuqui o El Teniente, nuestros recursos naturales. Pero sería solo porque a cambio nos giraron una montaña de plata que, como país en desarrollo que somos, decidimos canalizar a necesidades urgentes.

Violentarnos sería el equivalente a venderle el viejo Mercedes al vecino gringo, porque notamos que nos sale más a cuenta andar en metro y luego irritarnos cuando lo vemos conducirlo. Cuando nos compramos un teléfono, un libro o una guitarra, ¿pensamos que el maldito fabricante gringo o chino se está quedando con nuestro dinero? No, solo estamos intercambiando voluntariamente un activo por otro al que vamos a dar mejor uso.

Que se trate de transnacionales extranjeras tampoco debiera nublar nuestra razón. Entiendo la antipatía que generan —hay un sentimiento de “invasión de la tribu” en esto— pero hay que enfrentarlo con perspectiva. Vivimos en una economía global en que las fronteras son cada vez más porosas para todos. Si nos va a generar tirria que las transnacionales extranjeras compren activos en Chile y se embolsen los beneficios, ¿opinaremos lo mismo cuando Falabella invierta en Perú, Ripley en Colombia, CENCOSUD en Argentina y LATAM en Brasil?

¿Por qué no se ha hecho?

Por último, están quienes dirán que la venta de CODELCO es un riesgo que no podemos asumir por el valor no determinado de sus propiedades mineras. En efecto, podría ocurrir que tras la venta se descubriera un filete cuprífero que no estaba ni en el más delirante sueño geológico. Pero cada día que pasa estamos corriendo el riesgo de que el precio del cobre se desplome por una megacrisis financiera mundial, o que se sinteticen materiales de reemplazo que no estaban en el radar de nadie, como ya ocurrió con el salitre a inicios del siglo XX. De hecho, inversiones en educación e infraestructura, ofrecen mucho menos riesgo que el que hoy asumimos poniendo todos nuestros huevos en la canasta del cobre.

¿Por qué no se ha hecho? Muy simple: porque a ningún político, de ningún sector, le conviene detonar esta guerra termonuclear. La sociedad lo siente como algo propio, nuestro, la savia de Chile. Para qué decir sus sindicatos. Además, a pesar de que CODELCO está razonablemente bien administrada y lejos de las corruptelas habituales del barrio, a no pocos políticos les viene bien contar con una megaempresa para posicionar miembros del partido, conseguir votos, y en fin, ejercer el noble deporte del poder.

Aunque hemos avanzado mucho estas últimas décadas, vivimos en un país en que aún hay pobreza, y aún hay miseria. Es difícil pensar que no haya un mejor destino para ese tremendo tesoro que el que le damos hoy. Y como los legítimos dueños que somos de ese tesoro (porque es de nosotros, no del Gobierno de turno, ni de los políticos, ni de los trabajadores), los chilenos tenemos el derecho, y la obligación moral, de hacernos esa pregunta.

¿Cuál crees que es el mejor destino para CODELCO?

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Comentarios
Pablo Torrejón | 2018-12-04 | 00:05
1
Estúpido y sensual Joaquín, con su lógica innegable.
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Rodrigo Barra | 2018-12-04 | 09:57
1
Esto es apoyo o una manera irónica de discrepar?
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Gonzalo Abarzúa | 2018-12-04 | 01:48
3
Discrepo. No soy economista, pero sí leo y me informo. Y trabajé muchos más años en el sistema público, sé de sus tremendas ineficiencias. Pero por decirlo de manera corta, creo que el argumento central del artículo no se hace cargo de al menos 2 puntos importantes:
1) Es posible MEJORAR la gestión del Estado. No me compro el slogan de "el estado lo hace todo mal, desarmémoslo", tan viejo-neo liberalista.
2) Los privados (en particular los grandes privados) NO LO HACEN MUY BIEN: la famosa generación de empleo (otro slogan) que no es tal, y la perversa utilización de todas las formas legales y algunas fronterizas para eludir impuestos (incluyendo en las mineras los constantes tratos con empresas relacionadas, mecanismo muy estudiado para reducir las ganancias). Nop.

Creo que la verdadera bomba termonuclear no es vender el Estado: ya se ha hecho, en dictadura (doctrina del shock) y democracia. La verdadera bomba termonuclear es intentar emparejar la cancha - por ejemplo en la carga impositiva progresiva vs. regresiva - y buscar eliminar las formas en que los impuestos se eluden. Ése sí que es un hueso duro.
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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-12-04 | 15:20
0
Hola Gonzalo. Respondo

1- "Es posible mejorar la gestión del Estado". Por supuesto. Así como es posible mejorar la gestión privada. El punto es que por diseño el Estado debe enfrentar una serie de "roces" adicionales que los privados no (Contraloría, ciclos políticos, "la firma", etc). Y son roces que están ahí por un motivo. No es por nada que el Subsecretario no puede dar el visto bueno por Whatsapp y hay que esperarlo hasta que esté físicamente para poner la firma, pero el costo de velar por la plata de todos es que todo es más lento y más caro.

2- Dices que los privados no lo hacen muy bien. ¿Y cuál es la vara? Hay solo un mundo, conformado 2 entes: el sector público y los privados (está además "el tercer sector", pero no aplica a minas de cobre). Yo solo sostengo que los privados explotan mejor el cobre que el sector público (o menos mal si prefieres). Si tú dices que los privados no lo hacen bien ¿Con qué o quién los estás comparando? ¿Hay más opciones?
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Gonzalo Abarzúa | 2018-12-06 | 01:15
2
Hola Joaquín: Insisto, no soy experto. Pero pienso:

1) Si el Estado tiene más cortapisas, también es por una razón: el Estado se supone que nos representa A TODOS los chilenos, y el beneficio es para TODOS. Ese diseño se supone que tiende a garantizar ese TODOS. Los privados son más rápidos y flexibles, porque buscan aumentar ingresos para SUS bolsillos. Los propios, no los de todos. No estoy de acuerdo en privatizar ganancias y socializar pérdidas.

2) Mi vara para medir a los privados es simple: la LEGAL y la ÉTICA. Todo lo que es resquicio, frontera o ilegalidad, no me parece saludable. Los temas como elusión de impuestos o disfrazar ganancias de pérdidas a través de negocios con empresas relacionadas (que es una práctica común en las mineras, imagino que estás al tanto) me parecen absolutamente impresentables. ¿Generar ganancia... a costa de qué? No pensar en los costos lo veo como mentalidad extractivista y de corto plazo, y de eso nuestra empresa privada nacional está saturada de casos.

No pienso que el Estado sea panacea y que los privados sean demonios. Creo que hay que mirar con amplitud toda la evidencia e ir buscando las mejores estrategias, pero con BASTANTES controles, sea en lo privado o lo público.
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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-12-06 | 20:06
0
Pucha, claro que los privados se embolsarían las ganancias, pero solo porque primero desembolsaron una montaña de plata que estaríamos usando en otras cosas. Por eso mismo ponía el ejemplo del venderle el Mercedes al gringo. No te puede dar envidia si estás usando esa plata para pagar la educación de tus hijos, por ejemplo.

Si tu vara es la ética y la legal, entonces comparamos público con privado. Y los privados, con todos sus defectos, salen menos mal parados
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Francisco Barañao | 2018-12-04 | 13:09
0
Soy hermano del autor y este es un tema que hemos hablado.

Aún si el Estado fuera igual de eficiente que los privados, yo al menos preferiría que esos recursos se usen para resolver problemas más urgentes. Me preocupa poco el bienestar económico de los chilenos en 50 años más porque espero que bastante antes de esa fecha hayamos conseguido resolver los problemas de probreza y falta de oportunidades.

De hecho, una eventual venta de Codelco no es desarmar al Estado. Al contrario: es potenciarlo dándole recursos hoy en vez de esperar a recibirlos en el futuro cuando (esperemos) ya no sean tan urgentes. Una venta no hace desaparecer un activo, la idea es vender Codelco, no quemarlo. Al día siguiente a la venta, el Estado sería siendo propietario de la misma riqueza, pero en forma de recursos para, por ejemplo, emparejar la cancha como indicas. Por supuesto, la clave está en hacerlo bien. Soñando, mi apuesta personal sería un empujón de verdad a la educación, con un programa potente en educación básica y media a muchos años plazo. Le cambiamos el futuro a millones de niños y disparamos la productividad, que es la base del crecimiento.

La elusión de impuestos es efectivamente un problema, en Chile y en todo el mundo. A nadie decente le gusta y es una lucha permanente, pero no creo que afecte la decisión. Con o sin elusión, yo no quiero que parte de mi plata (porque un pedacito es mío) esté invertida en empresas de cobre.
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Paper Luis | 2018-12-05 | 11:43
3
Discrepo del articulo, dado que la venta siempre es para enriquecer a un tercero que no va a tributar íntegramente en el país (Aló SQM?)

Pero es claro que se debe hacer más eficiente el manejo de las empresas estatales (Codelco siendo una de ellas) ¿Como? No es tarea sencilla, pero es posible si se sacan cargos políticos de ellas, dejándola de carácter técnico.
Si bien eso es complejo, se puede hacer (Me gusta como es METRO S.A, siendo una empresa privada de capitales públicos)
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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-12-09 | 13:55
0
Claro que la venta enriquecerá a un tercero, pero porque a cambio nos giraron una montaña de plata, a la que le podemos dar mejores usos. Por eso el ejemplo del Mercedes
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Paper Luis | 2018-12-12 | 08:58
0
Pero la montaña de plata se va a acabar.
A nivel estatal se podrían dedicar muchos fondos a I&D para poder generar nuevas fuentes de riqueza a nivel país.
¿Como asegurar el futuro económico de un país? Siendo riguroso con las reglas, con los costos políticos que esto puede tener.
Acá en Chile ningún gobierno ha tenido la suficiente entereza para enfrentar a las empresas para hacerlas simplemente cumplir la ley. Dos ejemplos: Cuando La Polar desfalca a la clase C3 y D con las repactaciones automáticas, lo primero que dice el nuevo gerente de La Polar (de esa época) es "Que sanciones duras nos harán cerrar los locales, por lo que se generaría mucho desempleo". Cuando se le hace el perdonazo de multas impositivas a Cencosud, las palabras fueron similares. Con eso queda claro que las grandes empresas privadas NO CUMPLEN LAS LEYES y cuando son obligadas a hacerlo, generan amenazas. (Punto en contra para privatizar CODELCO)
Para complementar: METRO genera grandes utilidades eficientando su operación. (Y despidiendo gente, externalizando y otras cosas) ¿PQ Codelco no puede hacer lo mismo? Yo lo que veo son falta de voluntades, más que de ideas.
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Juan Francisco Bustos | 2018-12-06 | 14:39
0
Me parece una postura muy políticamente incorrecta, y al mismo tiempo, muy valiente.

Hay que agregar como valor agregado de cualquier empresa, sea pública o privada, el encadenamiento económico que se produce. Durante los últimos años los costos de las empresas mineras representan un alto porcentaje respecto a sus ingresos (algo muy distinto a la década pasada). Todos esos costos son ingresos para otros actores, los que a su vez generan más empleos e impuestos. Ideal si ese encadenamiento sustenta empresas innovadoras y productivas, que generen valor local y que se puedan exportar (bastante por avanzar en Chile en esta línea aún).

Así que en el caso de una privatización, además de los impuestos directos y empleos, es muy importante señalar que también hay encadenamiento económicos y que pueden ser muy virtuosos dependiendo de cómo se den esas cadenas de valor. También aplica para las públicas.

Privatizar CODELCO? En principio, mi postura es no, y es por conservadurismo político (muy bien destacas esto último al final). Además los datos duros de aporte están lejos de ser un desastre. Algunas de las cosas que señalas de las ineficiencias del Estado (Plata que es de todos, con la necesaria pero costosísima carga que involucra la transparencia; Reparticiones que no pueden quebrar, no importa cuán mal sean administradas; y Personal sometido a los ciclos políticos y regidos por el estatuto administrativo) no aplican del 100% en CODELCO, que es una empresa autónoma y Directorio que se renueva parcialmente cuando cambian los ciclos políticos. No tiene la rigídez en sus actos administrativos de los que tiene un servicio público como tal. Esto es una empresa pública y sus trabajadores se rigen por el Código del Trabajo. Tampoco tiene la independencia de una empresa minera privada, en eso estaremos de acuerdo.

Hay que avanzar legislativamente en desamarrar el 10% de las ventas a las FF.AA y que CODELCO esté facultado para capitalizar parte de sus ganancias sin tener que pasar el 100% de sus utilidades al erario nacional y ver luego qué cariño recibe de vuelta a través de la Ley de Presupuestos.

Por otro lado, desconozco una compra-venta de US$50.000 millones! Creo que ni las empresas mineras más grandes del orbe estarían en condiciones de hacer una compra así. Algo realista es que CODELCO se asocie con otras empresas privadas para la explotación de yacimientos específicos, y claro, abrir un porcentaje de su propiedad a otros actores (algo también que genera resistencia política).

Felicitaciones por este artículo. Como siempre en tu estilo, interesante, disruptivo y argumentado.

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Joaquín Barañao | Colaborador | 2018-12-09 | 13:59
0
Tremenda respuesta!

Solo me referiré a si hay alguien en el mundo que pueda pagar 50.500 de millones.

Vodafone Airtouch PLC ----> Mannesmann: 287.000 millones
AOL Inc. ----> Time Warner: 226.000 millones
Pfizer ----> Allergan, Plc: 160.000 millones
Verizon Communications ----> Verizon Wireless: $132.000 millones
Dow Chemical ----> DuPont (2015) $130.000 millones
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Francisco Álvarez | 2018-12-10 | 16:29
1
Más allá del argumento dado por Paper Luis (que comparto plenamente), existe un error no menor en el razonamiento del autor del artículo: que la inmensa inyección de capital resolvería problemas sociales de una vez y para siempre, como argumenta para el transporte público, el ingreso ético mensual, viviendas sociales, porque:

- Los ingresos que vendrían para el Estado por impuestos, por definición, serían menores que los ingresos por el hecho de ser propietarios de CODELCO. Eso sí que será permanente, más allá de la disponibilidad temporal de un gran monto de dinero.
- Los paneles fotovoltaicos, los buses, etc. hay que repararlos, cambiarlos por otros nuevos en el futuro... y eso no se podrá hacer con un ingreso menor.
- Construir 1/2/10/20 millones de casas no es la solución de los problemas de vivienda "para siempre". La experiencia de los campamentos en Chile es la mejor demostración de ello (se han erradicado muchos, pero al final aparecen aún más. Si no me creen, lean lo que publica Techo para Chile). La población aumenta, se requerirán más soluciones habitacionales, y en el futuro no se podría construir los suficientes simplemente porque disminuimos nuestros ingresos... para siempre.
- Después de los 5 años de ingreso ético garantizado... ¿cómo se transfieren recursos para quienes más lo necesitan (bonos, subsidios, etc.), si tenemos menos plata que antes?

Por lo tanto, sí sería "pan para hoy, hambre para mañana".

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Horacio Larrain | 2018-12-11 | 23:43
1
Las ideologías suelen enceguecernos. Hay que considerar que tanto el Estado como el Mercado son dos magníficos instrumentos que deben complementarse. Es la receta que aplicaron las exitosas economías del estado de bienestar de los países nórdicos.Ad portas del derrumbe de la ideología neolib/neoclásica, no le conviene al Estado de Chile seguir vendiendo sus activos, porque cuando el sistema colapse, las AFP se arranquen con la plata de los chilenos o se descubra y se derrumbe la falsa clase media endeudada y con préstamos especulativos producto del lavado de dinero, todos los ciudadanos acudirán al Estado. En ese momento no se les puede decir que el Estado de Chile ya no tiene más espaldas. El señor Barañao asume que las empresas privadas administran muy eficientemente y que nunca quiebran.
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Francisco Barañao | 2018-12-12 | 15:15
0
Horacio: si yo pensara que viene el derrumbe que anticipas, con mayor razón preferiría que el estado venda cuanto antes de un activo a punto de devaluarse y usara esos recursos para invertirlos de manera inteligente, prudente y responsable en actividades más productivas, de menos riesgo y que nos impulsen de verdad al desarrollo.

El modelo nórdico es efectivamente interesante. Veamos: la inversión TOTAL del estado Sueco en empresas es de1 10% de PIB (https://www.government.se/government-policy/state-owned-enterprises/ y https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(nominal)). En Chile, asumiendo el valor indicado en la columna, sólo Codelco representaría un 18% del PIB. Parece que los suecos piensan mejor en qué usan su plata.

Una vez vendida, una eventual quiebra me importaría poco. Significaría simplemente que los acreedores tomarían en control. Es un problema para los accionistas. El mineral, la maquinaria y el conocimiento no van a desaparecer porque no se puedan pagar las deudas. Mientras el cobre siga teniendo valor, las minas seguirían operando. Y si por lo que sea el cobre ya no vale, ¡por suerte ya habríamos vendido!
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