culpa, psicología, sociedad, mente, distorsión
Imagen: César Mejías

¡Por mi culpa!: por qué la sentimos y cómo superar la personalidad culposa

Sentirse culpable no es malo, pero vivir con la culpa a cada rato, sí. Hoy en El Definido, examinamos la culpa crónica, y les daremos algunas estrategias para superarla, y así tener una mejor calidad de vida.

Por Alvaro Lopez B. | 2017-05-18 | 17:30
Tags | culpa, psicología, sociedad, mente, distorsión
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Culpable soy yo”, así dice un viejo hit AM, y así es como muchas personas se sienten en la vida: alguien exclama “que está hediondo acá”, y la persona que nos acompaña dice bajito “debe ser por mí”. Así es. Hay personas que se culpan por todo, incluso por lo que no han hecho. Esta personalidad culposa es un desorden psicológico, y una de sus bases es una distorsión cognitiva, que no deja interpretar los hechos con claridad. Hoy, en El Definido, nos meteremos sin culpa, a averiguar sobre este interesante tema.

¿Qué es la culpa?

La culpa es un sentimiento natural (de hecho lo sentimos al menos 5 horas a la semana, según este estudio), y que tiene bastante utilidad. Por ejemplo, permite que no nos salgamos de ciertos límites en nuestras relaciones interpersonales, potencia la empatía, nos hace ser considerados con los demás (“¡tengo que comprarle un regalo de cumpleaños a mi mamá!”), en fin, puede ser beneficiosa. La culpa la sentimos cuando causamos daño a otra persona, ya sea de forma voluntaria e involuntaria. Y nos persigue mientras no nos hagamos cargo de ese daño, o lo reparemos de alguna forma. A menos que tengamos alguna sociopatía o psicopatía, es algo que todos tenemos. El problema, es cuando se vuelve excesiva.

Hay muchos que se sienten culpables por ser felices: piensan que no se lo merecen y que, por lo tanto, la vida es para “sufrir”. Otros, se sienten culpables por no estar a la altura de la imagen que tienen de sí mismos. Tienen objetivos tan altos, que superan a sus posibilidades, y esto también les causa culpa. Y naturalmente, las personas que sufren de depresión, tienen a la culpa como una compañera constante, y a veces la arrastran por muchos años. ¡Incluso se la puede utilizar como estrategia de manipulación!. Pero eso ya es otro tema.

Como vemos, hay problemas de autoestima, de nuestra visión del mundo, e incluso de historias de vida, que producen lo que se llama una personalidad culposa. O sea, que siente culpa por todo.

Sin embargo, en el fondo de esta personalidad, se encuentra casi siempre una distorsión cognitiva llamada “personalización”.

¿Qué es la personalización?

La personalización consiste, en pocas palabras, en creer que el mundo gira alrededor nuestro. ¿Cómo? Pues claro, si se tiene esa distorsión cognitiva, uno piensa que las otras personas dependen muchísimo de nosotros, por lo que todo lo que hagamos o no hagamos, les va a afectar de manera profunda. En otras palabras, la personalización hace que nos sintamos responsables de TODO lo que sucede a nuestro alrededor, y todo lo que nos involucra, aunque no tengamos ninguna información real que nos permita sacar esas conclusiones. Entonces si alguien bosteza, no es porque tenga sueño, es porque lo aburrimos. Si mis suegros están enojados en la cena, es porque les caí mal, no porque discutieron o les pasó algo molesto antes que llegara. Si nuestro hijo no hizo su tarea, no es porque lo olvidó, sino porque fallamos como padres. ¿Se fijan? Esto puede ir escalando muy rápidamente, y convertirse en un sentimiento de culpa constante e inmovilizador. Porque, en definitiva, nos terminando poniendo el mundo entero sobre nuestros hombros.

Si a esto le sumamos algo llamado “ falacia de control interno”, que es suponer que somos responsables del estado anímico de todos los que nos rodean, entonces estamos en graves problemas. Un caso clásico, es creer que si alguien no se ve feliz, siempre es nuestra responsabilidad. Nuevamente, como si el mundo del otro girara alrededor nuestro.

El psicólogo Rafael Santandreu, nos habla sobre la culpa crónica y cómo superarla. RTVE. 

¿Cómo superarlo?

Vivir de esta manera es agotador, pues nos terminamos haciendo cargo no sólo de nuestra vida y nuestros actos, sino que nos creemos responsables por las vidas y los actos de los demás. O sea, es como si viviéramos varios días en uno, haciéndonos cargo del día del resto. Y así, no hay sistema nervioso que resista.

Existen dos formas básicas de superar la personalización, y se trata sencillamente de aplicar algo de claridad mental antes de formarse una opinión sobre las cosas:

  • En primer lugar, comprobar que en realidad el comportamiento de los demás se relaciona verdaderamente contigo. ¿Cómo? Por ejemplo, preguntando. Pero de forma empática, cortés y atinada, naturalmente.
  • En segundo lugar, “no pasarnos películas”. O sea, no saltar a conclusiones sin tener antecedentes concretos. No creer que algo que hicimos, realmente tuvo un efecto hasta comprobarlo de forma concreta. No “suponer” que algo es de una manera, sino que antes, verificar los hechos. Por supuesto, es difícil de hacer, porque esto nos saca de la zona de confort, donde es más cómodo asumir y suponer respecto a los demás, que comprobar que los hechos son realmente así.

En suma, se trata de tomar las cosas con perspectiva, y de verificar si efectivamente tenemos tanta influencia en los demás, como pensamos tenerla. Además, la Dra. en psicología Susan K. Whitbourne, nos da estas cinco estrategias, que se acomodan a cinco modalidades de culpa:

Culpa por algo que hicimos. Es lo más común, sentirnos culpables por algún error que cometimos. De hecho, es lo que corresponde. Pero lo que no corresponde, es prolongar indefinidamente esa culpa, o sentirla por buena parte de nuestros actos. Si dañamos a alguien, debemos aceptarlo, disculparnos, procurar reparar el daño si es posible, tomar medidas para que no se repita… y luego seguir adelante. Si hicimos algo que nos juramos jamás realizar (como recaer en el tabaco, por ejemplo), debemos en primer lugar buscar ayuda, y luego procurar cambiar conscientemente nuestro comportamiento. Además, debemos tener claro que no somos el centro del universo de los demás, y muchas veces lo que nos ha parecido un error imperdonable, en realidad… ¡nadie le ha dado importancia!

Culpa por algo que no hicimos, pero queríamos hacer. Esto pasa muy seguido, cuando tenemos ideas que nos parecen poco correctas, pero que no podemos evitar tenerlas. Un clásico es cuando nos gusta la pareja de nuestro mejor amigo o amiga. Si nuestra amistad es sincera, y además ambos están muy enamorados, es algo muy complejo, y que genera mucha culpa. Una forma útil de lidiar con esto, es a través de la llamada terapia de aceptación y compromiso. O sea, aceptar nuestros sentimientos e ideas como parte nuestra, por más “feos” que nos parezcan, y luego, comprometernos conscientemente a cambiarlos, o en última instancia, a no actuar guiados por ellos. Además, podemos buscar que esas emociones nos impulsen a hacer cosas positivas, por ejemplo en el caso que mencionaba, podemos hacer que el sentimiento de amor nos impulse a apoyarlos a ambos y buscar que sean felices. ¡Lo cual es mucho mejor que vivir reprimiéndonos, hasta explotar en cualquier momento!

Culpa por algo que creímos hacer. Muchas veces, “nos da la impresión” de que hicimos algo malo, e incluso, creemos que por haber pensado mal de alguien, le causamos un daño. La mejor forma de evitar que la culpa se extienda, es comprobarlo directamente. Por ejemplo, hablar con la persona que creemos afectada, y manifestar nuestra preocupación. Si no pasó nada, pues no hay nada de qué sentirse culpable… y si pasó algo, pues utilizamos las estrategias que ya mencionamos para la culpa por algo que hicimos.

Culpa por no haber hecho lo suficiente. A veces, hemos hecho algo por una persona, pero aún sentimos que no es suficiente. Por ejemplo, tras ayudar a alguien por semanas, terminamos físicamente y mentalmente agotados, y aunque ya no es posible para nosotros seguir, nos damos cuenta que esta persona seguirá necesitando ayuda. Entonces, nos sentimos culpables. A esto, se le llama fatiga por compasión, y está dentro de las afecciones de la familia del “burn-out”. Aquí, lo importante es darnos cuenta que para auxiliar a otros, nosotros también debemos estar en buenas condiciones. De otra manera, no seremos de ninguna ayuda. Hay que aceptar que nuestro cuerpo, también debe descansar en algún momento, por más que nuestras intenciones sean loables… y nadie nos culpará por ello. Es natural. Pero el cansancio no nos deja ver esa simple realidad, que ni siquiera es egoísmo, sino una necesidad práctica de nuestro cuerpo. De otra manera, seguiremos cansándonos físicamente, y agotándonos emocionalmente, hasta llegar a una situación insostenible. Por otra parte, debemos tener una conciencia clara de nuestras capacidades, pues no tiene sentido sentirse culpable, por algo que nunca pudimos hacer desde un comienzo

Culpa por hacer las cosas mejor que otros. A esto se le llama “síndrome del sobreviviente”, y le ocurre muy seguido a los veteranos de guerra, o a quienes han sobrevivido a desastres, mientras que sus familias o amigos no. También le pasa a quienes tienen logros que nadie de su entorno ha conseguido, como los estudiantes de universidad de primera generación. Esto incluso les hace autosabotearse, pues sienten que no merecen las oportunidades, o que de alguna forma, se la quitaron a personas que ellos quieren. Lo importante aqui, es darse cuenta que lo mejor que podemos hacer, es seguir adelante y esforzarnos por ser mejores, pues eso es el mejor homenaje que podemos hacer a quienes nos apoyan, o a quienes ya no están con nosotros. Inhabilitarnos por la culpa, sólo conseguirá que no hagamos las cosas bien, y eso no es precisamente lo que nuestros seres amados quieren o habrían querido. Así que… ¡¡animo!!

Cambiar culpa por responsabilidad

Lo básico, entonces, es cambiar la mirada, y no pensar en términos de culpas, sino de responsabilidad. “¿Quién es responsable por lo que ocurre?” debemos preguntarnos. Y una vez que nos hacemos esa pregunta, es asunto de corregir los errores (si es que existen), ofrecer las disculpas correspondientes, y luego asegurarnos que las cosas no se vuelvan a repetir. Y entonces, seguir adelante. No tiene sentido quedarnos rumiando hechos o sentimientos de un pasado que, por serlo, no podemos cambiar, y donde además ya hemos hecho lo posible para corregir nuestros errores.

La culpa es sin duda necesaria en nuestra vida, y nos ayuda a modular nuestra vida emocional, o sea, nos pone los pies en la tierra y hace que consideremos a los demás al momento de tomar decisiones. En ese sentido, es muy útil. Pero como en todo, el exceso es nefasto. Aparte del desastre emocional que nos causa la culpa crónica, también puede producir daño en nuestras relaciones con los demás, pues la otra persona se pueden sentir manipulada, o bien sentir que vale menos (pues pareciera que siempre nos hace sentir culpables de algo), o al revés, incluso el otro se puede aburrir de la situación, y terminar atacando a quien se siente crónicamente culpable.

Todo esto, entonces, es por una mezcla de distorsión cognitiva, baja autoestima, y por qué no decirlo, un toque de cobardía. Porque es más sencillo no asumir en verdad la responsabilidad por lo que hacemos, y en cambio, dejar que la culpa nos encierre en una extraña zona de confort donde no nos atrevemos realmente a tener criterios o convicciones propias, pues nos sentimos “obligados” a actuar de cierta forma para no dañar al resto. Como si los demás estuvieran hechos de cristal, y vivieran en función de nosotros, lo que claramente no es así. Pero ánimo, que es una situación que se puede remediar… ¡no hay que sentirse culpable por eso tampoco! Sino más bien, responsables. Y la responsabilidad, a diferencia de la culpa, es algo que nos permite actuar hacia el futuro. En cambio, la culpa nos atrapa en el pasado. Y para no sentirme culpable, quiero finalizar agradeciendo al lector que me dio la magnífica idea de escribir sobre esto. ¡Gracias, estimado Pablo!

¿En qué situaciones crees que sentir culpa te ha sido perjudicial? ¿y beneficioso?

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Comentarios
Pablo Raín | 2017-05-19 | 14:06
1
lo hiciste! xd
esto sí que tiene más sentido para mi ♥
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Pablo Raín | 2017-05-19 | 14:10
1
y eso era un corazón... podrian decirle a los informáticos que transformen los caracteres unicode en los simbolos...
digo yo xd
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-19 | 15:38
1
siiiii lo hiceee!!! jijij [vale por un corazón y chispitas]
que bueno que tenga un poco más de sentido para ti ahora...

y algún me saldré con la mía, y haré mi elegía a la pizza con piña!! yeyyyyy!!! :D

(y sí, hay caracteres que se "pierden" en estas cajitas... son re cajetishas!)
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Tema aprobado, jajajaja.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-19 | 16:15
0
que queeeee!! tu sabes que Maida nos va a matar! jajajaj la pizza con piña! siiiii!! tangananaaaaaáaa!! :D

eres el mejor jefecito ito de la vida!! :D
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No se diga más. Haremos un especial de cosas con piña.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-19 | 18:59
1
siiii!! la casa de Bob Esponja, la biografía de Ken Piña, por qué no es un tubérculo pero si un berry, y por supuesto, un mini-especial sobre sus primos fornidos, los Piñones!

y obvio, recetas de pizza con piña! ñam!
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Pablo Raín | 2017-05-19 | 20:33
1
Apoyo todo lo que tenga piña... Hasta mi FB es flan de piña xd


Por otro lado,de qué están hablando? D:

(Pero asumo que el invitado especial es Rodolfo XD)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-19 | 21:16
1
hablamos de un especial sobre la Piña! en El Definido!! hablamos de Rodolfo usando un gorrito de piña, con un bordado diciendo "siempre te amaré", todo el dia!!! siiiii!!! :D :D

excelente, ya tenemos un lector!! XD
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Mauricio Melo | 2017-05-22 | 10:15
0
Estoy ajustando las coordenadas del bombardeo orbital, al menor movimiento amenazador de las piñas! #malapiña!
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-22 | 12:35
2
Haarp eres tu? :O :O

mira: http://tinyurl.com/pinitaforever
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Mauricio Melo | 2017-05-22 | 15:17
1
Maldición!... Cargando.... 1% de energía en el satélite...

https://media.tenor.co/images/bb0f6fb92699a5b78bb2cfd3f8ebd922/tenor.gif
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-23 | 00:00
0
Holo? :O
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Pablo Raín | 2017-05-23 | 20:12
1
Esto nunca va a terminar cierto? Xd
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Mauricio Melo | 2017-05-24 | 13:06
0
No mientras exista piña hereje! es un jihad contra las piñas.. piñhad? XD
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-24 | 13:49
2
que queeee!! que significa esto!!! Sr. Piñón, ya sabe que hacer!!

(y si, esto puede terminar... cuando vivamos con una Piña libre... Free the Piña!!!)
(qué? que mi ingles qué? estan equivoqueichons!)
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Mauricio Melo | 2017-05-24 | 14:50
0
Nunca, arrancare el corazón jugoso de cada piña!!, y con cada piña construiré un trono!! until piña no more!.... (i'm inglés pefectation!)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-24 | 23:03
0
pero, pero, quien se sentará en cada trono? y qué haras después de que se sienten?? :O :O

oh, the horror!! is terribleichon!! save the Piña!! stop the Piñacide!! (yo good ingles tambien-eichon!)
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Pablo Raín | 2017-05-25 | 00:23
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diría algo ingenioso... pero ya se me acabo la imaginación cuando hoy hice un capitulo del reality de caracoles transmitido por whatsapp

por otro lado, espero mi asiento en primera fila del articulo de las piñas... mínimo xd
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-25 | 14:27
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el carnaval de la piña!! <3 <3

the... carnavaleichon!!

de todas maneras, te sugiero comer pizza con piña para remediar ese problema de imaginación. :D

oye y ese reality tiene que haber sido... adrenalínico :O


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Mauricio Melo | 2017-05-25 | 21:45
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Si en el programa queman piñas, lo apoyo!... cual es el enemigo natural de la piña??... mmmm, debere investigar eso (aparte de mi, claro)
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-27 | 09:27
1
a lo mejor las rostizan un poco... para ponerlas sobre una deliciosa pizza... ñam ñam ñam... que buena sugerencia, Mauricio, gracias!!
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| 2017-05-22 | 12:58
1
Es relevante destacar la relación que este tema tiene con la religión. En términos generales y populares, la religión católica enfatiza mucho en la culpa, a raíz de una imagen de Dios que se caracteriza por la moral y el juicio. Eso ha hecho mucho daño.

He ahí la importancia de volver a las enseñanzas de San Agustín. Se ha de enfatizar en la responsabilidad que tenemos ante la injusticia del mundo, y que el arrepentimiento nos lleve siempre a la constante conversión y transformación. La justicia de Dios es importante, y nuestra culpa y debilidad nos ayudan a ser humildes y poner nuestras esperanzas en Él. SIN EMBARGO, lo más relevante es que Él nos ama incondicionalmente y nos da la fuerza para mejorar día a día, amarnos y amar al otro. La ética no ha de estar conducida por la culpa ni los méritos, sino por la responsabilidad que nos hace actuar desde el amor gratuito, transparente y desinteresado. En eso encuentro muy acertada la recomendación de este artículo de cambiar la culpa por la responsabilidad, pero nunca como una excusa para desentenderse.

Otras categorías de la culpa no presentadas acá, desde un punto de vista no tan individualista, tienen relación a "culpas por asociación" o "culpas colectivas". Podemos sentirnos culpables o responsables por algo que no hayamos hecho nosotros mismos, pero sí personas con las que nos identificamos o por el mal causado por un sistema del cual somos partes. Dentro de estas también estarían las "culpas heredadas", por cosas que han hecho nuestros padre o antepasados. Un caso relevante es la culpa que algunos pueden sentir ante la masacre que Chile ha hecho contra pueblos indígenas, así como la masacre que Alemania y Europa hizo contra los judíos, así como la culpa que algunos judíos pueden sentir por la ocupación actual en Palestina... sin ser ellos mismos quienes causan el mal. Así mismo, se da cuando "no me quiero juntar con tal" por miedo a estar avalando sus malas prácticas y sentirnos culpables por ellas. Todo esto estaría relacionado a alguna especie moralismo.
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Alvaro Lopez B. | Colaborador | 2017-05-25 | 14:39
0
Es cierto, la culpa colectiva fue omitida en el artículo, y claro, se relaciona con las responsabilidades. De acuerdo a la psicología social, hay tres elementos que entran en juego:
1. Identidad colectiva del grupo. 2. Responsabilidad en el daño causado. y 3. Ilegitimidad del daño causado. (Fuente: https://www.researchgate.net/profile/Nyla_Branscombe/publication/262862728_The_social_psychology_of_collective_guilt/links/0deec539b23e35e501000000.pdf )

Aquí entramos también en el tema de las reparaciones hacia los demás, de cómo se enfrenta el futuro desde esta culpa colectiva, y como también se procura rehuir el tema, debido a la vergüenza que lo causa (lo que además me recuerda el "síndrome del buen alemán", http://www.thirdworldtraveler.com/Fascism/Good_German_Syndrome.html).

Es un tema muy amplio e interesante! Sin duda el que históricamente se haya tenido énfasis en la culpa, no ayuda en nada... y por otra parte, es como si olvidaran eso de que "Dios es amor", que dice la Biblia, pero bueno, eso también es otro tema amplísimo!
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