paternidad, padre, hijos, niños, vida, sacrificio, felicidad
Imagen: César Mejías

Tener hijos no es como lo pintan

Culturalmente ya se ha instalado la idea que la paternidad es el equivalente a una especie de muerte en vida, y los niños, pequeños dictadores que harán tu vida miserable. Esa idea está equivocada.

Por Marco Canepa @mcanepa | 2016-08-30 | 12:00
Tags | paternidad, padre, hijos, niños, vida, sacrificio, felicidad
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Cada día tenemos menos hijos, es un hecho estadístico. Y razones hay muchas: relaciones más tardías y efímeras, más años de estudio, incorporación de la mujer al mundo del trabajo, alto costo de la vida, no sentirse listo, etcétera. Todas razones perfectamente válidas, que no pretendo cuestionar. Yo mismo, después de todo, pospuse bastante mi propia paternidad.

Pero probablemente la razón principal para nuestra declinante fecundidad, es que se ha hecho socialmente transversal la idea de que los niños son un cacho (otra noción que yo mismo me compré). Y es que hoy en día anunciar que serás padre, es someterse a una lluvia de comentarios del tipo "Uuuy, aprovecha de dormir ahora, que luego no podrás" y "Jaja, cagó tu vida". Percepción reforzada por rutinas cómicas, series de TV, comerciales (quién no recuerda el niño haciendo pataleta en un supermercado en un comercial de condones), películas y artículos de prensa compartiendo pseudo-estudios sobre la "felicidad de parejas" antes y después de los hijos (que curiosamente siempre miden la felicidad de "pareja" y no la felicidad general y satisfacción con la vida, como si esa fuera la única dimensión que importara).

El otro día me reía con una de tantas rutinas cómicas que hay por ahí sobre tener niños, hasta que me puse a pensar que, si bien los que estamos dentro de la paternidad entendemos qué partes de la rutina son ficticias o exageradas, y sabemos que todo lo que se dice se compensa fácilmente con las mil y una alegrías que te traen esos mocosos; aquellos que ven la paternidad desde afuera, tienden a asumir que todo eso negativo que se dice es real, y no solo eso, sino que es lo único que hay. Y es que lo negativo se ve a leguas (mamá cansada con ojeras y cara de "mátenme" con un niño haciendo pataleta en plena calle), pero lo bueno pasa casi completamente desapercibido. Y así, se construye una visión de los hijos como pequeños demonios dictatoriales que escapan de las entrañas de sus madres sólo para hacerles la vida miserable a sus padres por décadas. La receta ideal para vender vasectomías y anticonceptivos al por mayor.

Los iniciados en cualquier disciplina, hobby o filosofía saben lo difícil que es hacer entender a quienes están fuera de ella lo complejo y maravilloso que es el mundo en que se han insertado; pero probablemente no hay cosa más difícil de transmitir a otro, que la sensación de ser padre o madre. Pero eso no impide que uno lo intente. Por eso, quisiera con esta columna compartir, aunque sea limitadamente, todo lo bacán que son los niños, defenderlos de la injusta imagen que nos hemos creado de ellos (aparte que "ellos" también fuimos "nosotros" en algún momento de nuestras vidas), y demostrar por qué uno no debería tenerle miedo a tirarse a la piscina.

Tus hijos no son realmente "niños"

Que no te gusten los niños me parece perfectamente justificable. A mí todavía no me gustan. Pero feliz tendría otro hijo, ¿cómo se explica semejante contradicción?

Simple. Ocurre que un "niño" y un "hijo" no son la misma cosa.

Sé que es difícil de creer que realmente exista una diferencia relevante entre tu hijo y el resto de los niños del universo. Yo mismo –que siempre evité a los cabros chicos como la peste– hasta el día del parto, temía que el resto de mi vida tendría que "tolerar" a mi hijo más que amarlo. Cuando me decían "es que con tu hijo es diferente", yo decía "sí, sí, obvio", pero no lo sentía realmente. ¿Cuán diferente podía ser?

Pensémoslo así: ¿sientes por esa vieja de mierda que se te coló en la fila del supermercado lo mismo que sientes por tu mamá? ¿o ese adolescente pelotudo con la radio a todo volumen en el auto es para ti igual que el amor de tu vida? ¿o sientes por ese perro del vecino que ladra todo, lo mismo que sientes por tu propio perro (que también ladra todo el día)? Probablemente no. ¿Entonces, por qué asumimos que nuestro hijo/a será, para nosotros, lo mismo que el niño insoportable que hace una rabieta en la consulta del doctor?

Yo mismo no era capaz de imaginar la diferencia... hasta que vi salir a esa criatura increíble del vientre de mi mujer y lo oí llorar por primera vez. Un ser que no existía en el mundo hacía un minuto y ahora estaba temblando en mis brazos y era MI HIJO. Mío, de nadie más. Y ahí vi que es MUY diferente. Esperaba sentir algo similar a tener un celular nuevo y me vi a mi mismo amando a ese ser como nunca había amado nada en mi vida. Sentía que nadie más en el universo estaba sintiendo lo que yo y no había otro bebé en el mundo más lindo que ese. No podía dejar de mirarlo porque encontraba todo lo que hacía fascinante y adorable, y dos años después, sigo sintiendo lo mismo. (Perdón a todos los que he inundado de fotografías de mi hijo, por cierto).

Tu hijo es otra cosa. No es diferente del resto de los niños de la forma que es diferente llegar a otra casa o a otra ciudad; ¡es diferente como lo es llegar a otro planeta!

Son el mejor pokemón

Recuerdo que antes de ser padre temía no tener tiempo para hacer las cosas que me gustan: jugar videojuegos, leer, escribir, dibujar o salir a comer. Y es verdad, ahora tengo menos tiempo para esas cosas. Lo que no había considerado, es que reemplazaría ese tipo de diversión, por una aún mejor.

Es que si hay una ventana espectacular para entender toda la complejidad de un ser humano y el increíble trabajo que ha hecho la naturaleza, esa es ver a tu hijo crecer y evolucionar. De sólo llorar y dormir y tener cero control de sus extremidades al principio; a abrir los ojos y empezar a mirar fijamente, pero aún metido en su propio mundo; a comenzar a reír e interactuar contigo; a tocar y meterse cosas en la boca; a intentar ponerse de pie, dar unos pasos (y darlos para acercarse a ti); a comenzar a balbucear palabras con sentido; a armar cosas, inventar juegos, imitar lo que haces en la cocina; hasta transformarse en una completa personita miniatura, mientras ves cómo su carita va cambiando y adquiriendo personalidad (¿qué hacen tus ojos metidos en otra persona?). La transformación de esos pequeños es una cosa fascinante.

Lo doy firmado: con ellos, tienes entretención asegurada para años. Todas las otras cosas de la vida a uno lo aburren después de un tiempo, pero ellos no. La novedad nunca se agota, porque todos los días son un desafío y cada día son una persona nueva. Son mejores, más desafiantes y más sorprendentes que cualquier videojuego, libro, pasatiempo o chiche tecnológico que tengas.

Además, son una manera increíble de redescubrirte a ti mismo y al mundo que te rodea. Simplemente, después de verlos crecer, no puedes volver al resto de la gente de la misma manera. ¿Todos fuimos así? ¿Cómo llegamos a ser quienes somos? ¿Qué puedo hacer para que él sea mejor que yo?

Son comediantes accidentales

Todos hemos visto a un niño intentar hacerse el gracioso y fracasar penosamente; así que uno podría creer que como padre, no te reirás mucho con tus hijos; que estarás obligado a "celebrarles sus gracias" sólo para no ser un absoluto cretino, pero no porque realmente te causen risa.

Uno estaría equivocado.

De partida, con sólo ver a mi pendex, ya empiezo a sonreír, en parte porque lo adoro y lo encuentro hermoso, pero también porque algo de esa forma de ver la vida sin complicaciones que tiene, se me pega con sólo estar cerca de él. Y la alegría en su rostro cuando llego es impagable.

Pero además, si lo piensas, toda buena rutina cómica pasa por encarar la vida desde la ingenuidad, por redescubrir lo cotidiano desde la mirada de alguien que lo ve por primera vez o de reaccionar ante ello sin la prudencia y el sentido común que da la experiencia. Pues bien, eso es exactamente lo que hacen los niños todos los días.

Ellos imitan lo que ven, pero no entienden por qué las cosas se hacen de la forma que se hacen, así que cometen los errores más graciosos. Y cómo además lo hacen con sus torpes cuerpos miniatura, hasta el acto más simple de pasar una escoba por el piso se transforma en todo un espectáculo genial de ingenuidad y adorable ineptitud (sorry, pero es que en serio, ¡la escoba se usa con las cerdas hacia abajo!).

En serio, con mi mocoso me río todo el día. A carcajadas. Me río más que en ninguna parte. Tener hijos es diversión asegurada.

Son filósofos y poetas sin saberlo

Aquí hablo con información de tercera mano, porque el mío todavía no logra unir más de dos palabras casi ininteligibles; pero la misma ingenuidad, ignorancia y falta de prejuicios que mencioné en el punto anterior, además de su forma tan concreta de pensar, hace que los niños, cuando empiezan a hablar, sean capaces de describir el mundo de una manera que jamás se te hubiese ocurrido, y con un nivel de profundidad que ya quisiéramos tener los adultos.

Tanto así que un profesor llegó a escribir un diccionario armado sólo con definiciones hechas por niños. Algunas son hilarantes y otras realmente te hacen pensar. Aquí algunas definiciones:

- Anciano: es un hombre que se mantiene sentado todo el día.
- Blanco: un color que no pinta.
- Dios: es el amor con pelo largo y poderes.
- Paz: cuando uno se perdona.

Y si sus reflexiones son profundas, sus preguntas pueden llevarte a cuestionar tus propias creencias. Porque, en verdad ¿por qué permitimos que haya gente pobre? no es una pregunta tan fácil de responder.

Son una fuente inagotable de cariño

Como adultos, los hijos somos bastante ingratos con nuestros padres. Los queremos, sí, pero ni de lejos estamos dispuestos a hacer por ellos los sacrificios que ellos han hecho por nosotros ("Gracias por vestirme, alimentarme, educarme, cuidarme y pasar 20 años de tu vida pendiente de mí, pero... ¿Que te explique cómo usar esta app? ¡Ajjj... qué lata!"). Así que, la verdad, tarde o temprano tus hijos te harán a un lado para empezar sus propias vidas.

Pero eso no es así al principio. Para un niño pequeño, tú como papá o mamá, eres lo máximo. La máxima fuente de sabiduría; el caballero de armadura plateada que los salvará de cualquier cosa; la verdad universal en todo tipo de materias; tus piernas son la silla más cómoda donde pueden sentarse; tus brazos, la cama más cómoda. Confían en ti ciegamente, no importa cuánto les falles.

Hay algo impagable en ver cómo se iluminan sus caras cuando cruzas la puerta de tu casa. En sentir esos bracitos cortos y manitas tibias aferrarse a tu cuello, y el olor a champú de bebé en sus cabezas. En acompañarlos cuando te piden que te sientes con ellos a jugar, porque jugar sin ti, para ellos no es lo mismo.

Es un tipo de amor que no consigues en otro lado. Punto.

Son una oportunidad de crecimiento personal

Un amigo con una hija de dos años me dijo, antes que yo fuera padre, cuánto había madurado gracias a la paternidad. Me lo explicó así:

"Ellos no paran de crecer. Ellos no van a esperar a que estés listo. Tú tienes que aprender a hacer las cosas que hay que hacer en el momento que hay que hacerlas. Eso te hace madurar".

Y sí. Uno está toda la vida posponiendo cosas importantes por no sentirse listo, por temor a no tener los recursos, tiempo, energía, inteligencia o lo que sea, para hacerlas. Pero la gente que realmente logra cosas en la vida simplemente se tira a la piscina y aprende en el camino.

Ser padre es eso, aprender en el camino. Y la necesidad de cumplirle a tus hijos te hace tomar medidas y decisiones que quizás siempre temiste tomar y no te atrevías, pero que ahora no te queda otra llevar adelante. (También son una excusa para posponer otras, en todo caso).

Bien enfocada, la paternidad es un entrenamiento para ser una persona más autosuficiente.

Lo malo no es tan malo

Sí, hacen pataletas, te despiertan en la noche, piden cosas que no puedes darles (y se enojan porque no se las diste), meten las patas, rompen cosas, ensucian cosas; te pueden hacer perder la paciencia muchas veces y al final del día te dejan agotado. Son un sacrificio, sí. ¿Pero sabes qué? No hay nada que valga la pena en la vida, que no requiera sacrificios.

¿Alguna vez aceptaste un trabajo más desafiante o peor pagado que el que tenías, porque sentías que lo que harías ahí sería más importante y tú crecerías más como persona? ¿Alguna vez has hecho algo que requiere esfuerzo y no paga casi nada, para probar tus límites o seguir un ideal? ¿Practicar un deporte acaso no requiere sacrificios? ¿Perfeccionar un talento? ¿Sacar una carrera? ¿Cumplir y progresar en el trabajo? ¿Construir una buena relación de pareja?

Entonces, ¿por qué creer que con los hijos sería distinto? Sí, traen sacrificios, como todo en la vida, pero son sacrificios que venimos preparados para soportar, que van creciendo y cambiando orgánicamente, de a poco, y tú vas creciendo y madurando con ellos; sacrificios, además, que se compensan por mil con todos los buenos momentos que vives con ellos.

******

Tener hijos no es el fin de tu vida, es el inicio de una vida distinta, como lo fue salir del colegio o de la universidad o entrar a un nuevo trabajo o a una nueva relación de pareja.

Y puedo decir con toda confianza, con todo lo bueno que fueron cada una de esas etapas de mi vida, no volvería atrás.

¿Estás de acuerdo con esta visión de la paternidad?¿Cuál ha sido tu experiencia?

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Comentarios
Jose Ignacio Zarate | 2016-08-30 | 12:05
5
Creo que hasta antes de haber leido esta columna, yo era la clase de persona que metia miedo al resto por la paternidad, tengo 2 hermosos terremotos, uno de 6 y otro de 2, creo que canepa explica de manera mucho mejor lo que es tener 1, multiplicalo por 3 cuando son 2, por que x3, cada uno individualmente es hermoso, ahi van 2, pero agregale el factor de que ellos juntos son un otro mas, cada situacion, momento, hecho, lo que sea que hagan juntos es como un niño mas.
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Syl Gonzalez | 2016-08-30 | 12:20
6
Hermosa reflexión. Me hizo recordar del libro Yerma de Federico García Lorca, que leí cuando estaba en el colegio, que habla sobre una mujer estéril, y una frase que me caló hondo, en aquel tiempo, cuando no era tema la maternidad: " Yerma: ... Yo quiero tener a mi hijo en los brazos para dormir tranquila y, óyelo bien y no te espantes de lo que te digo, aunque yo supiera que mi hijo me iba a martirizar después y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibiría con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuñala, que llorar por este fantasma sentado año tras año encima de mi corazón".
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Alejandra Jiménez | 2016-08-30 | 12:24
5
Yo estoy viviendo la maternidad por segunda vez, mi hijo mayor tiene ocho años y la chica nueve meses. Y se me había olvidado por completo todo lo que era tener un bebé! Ahora, tener dos terremotitos ha sido difícil, pero cuando los veo abrazarse y jugar juntitos, a pesar de la diferencia de edad, se me llena el corazón. Es harta pega, pero,como bien dices, hay momentos especiales que te hacen feliz en los que te das por pagado.
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Paper Luis | 2016-08-30 | 12:43
10
Siempre le tuve terror al ser padre, tener un alguien que fuera responsabilidad propia y tener que responder por ello fue siempre lo peor...
Y tuve en mis brazos a 51 cm y 3200 gramos de humanito. Todo era felicidad y emoción hasta que la enfermera me dice "Vístalo" O_O! Y de pronto todo se hizo complicado y feliz al mismo tiempo... ¿Como una bestia como yo iba a poder osar tocar esos brazos frágiles? Lo mejor de ello es que aprendí a vestirlo y, como mucho de lo que conlleva ser padre, no es tan terrible.
Me encanta jugar con mi retoño, a lo que sea... (ahora estamos tratando de terminar el Super Mario Wii). También cocinamos juntos, aunque su colaboración sea mínima. O me hace reir con sus comentarios tan espontáneos (Como que de pronto dejo de ser padre y paso a ser una piña.)
Claro que uno hace menos cosas y hay algunas que se vuelven terribles (Como tener que limpiar un colchon pq vomitó a las 4 AM) pero te llenas de energía cada vez que te sonríen y ves que superan sus obstaculos.
¿Y mi esposa? Somos felices, ya que ahora tenemos un motivo de alegría en común, somos complices en otras cosas y no dejamos de ser pareja...
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Alvaro Cerda | 2016-08-30 | 13:37
6
Snif , snif..emocionante. Cuando tu bebe sonríe , todo el universo ríe con el . Un par de años después ya es una riza de burla porque hizo alguna maldad jaja , pero las primeras son otra cosa..
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Patricio Villarroel | 2016-08-30 | 14:02
4
Hola Marco

Soy padre casi al mismo tiempo que tú (de hecho las tiras de Juanelo con tus experiencias con el embarazo y el bebé iban muy a la par con lo que vivíamos con mi esposa y nuestro bebé). Y me emocioné tan tontamente como cuando vi Intensamente en el cine y pensaba en mi hijo.

Creo que eso de "no hay cosa más difícil de transmitir a otro, que la sensación de ser padre o madre." es la frase que resume bien todo lo que uno siente. Me emocionaste y puedo ver reflejada mi experiencia como papá en tus palabras. Por supuesto no le hacen suficiente justicia, nunca se podrá escribir lo suficiente para explicarlo porque tiene que vivirse. Es como tratar de explicar el color a quien solo puede ver en blanco y negro (como en El Dador, de Lois Lowry)

Casarme y ser padre son las mejores cosas que me han pasado en la vida. Somos mejor pareja, somos mejores humanos, somos más felices.

No creo en eso de que los niños sean terribles, porque uno como padre tiene justamente esa misión de guiarlos a alcanzar su máximo potencial. Ejercitarlos con disciplina (de disciplinarse, no de castigarles) y formarles el carácter. Cuento con los dedos de una mano las veces en que mi pequeño nos superó. LA cantidad de risas y momentos felices son abrumadoras, pero el darle guía y enseñarle con cariño lo que debe y lo que no nos ha ayudado a disfrutarlo más y a que sus frustraciones y pataletas sean irrelevantes afectando nuestro ánimo.

Gracias por escribir esto, Marco. Saludos
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Samara Neva | 2016-08-30 | 21:04
0
Toda mi vida he sido de la idea de no querer tener hijos, en parte por la obligación de cuidar a los hijos de mis primas, experiencias de personas cercanas y muchos otros factores, sin embargo admiro a quienes quieren tener hijos y al tenerlos sus rostros se iluminan mientras cuentan las anécdotas que les suceden día a día.

Por otra parte, una vez crié a un gatito de 2 días de vida que fue abandonado por su madre, me levantaba cada 2 horas día y noche para darle alimento especial, sobándole la guatita para que aprendiera a defecar, emocionándome de alegría con sus primeros pasos y cuando pudo comer solito por primera vez, divirtiéndome las veces que lo veía saltar tras un insecto volador o jugando con un retazo de cuerda, él fue mi bebé gatito, pero bebé al fin y al cabo, puedo decir que fue el tiempo donde más amor sentí hacia un ser tan pequeño, por ello admiro a quienes desean tener un bebé (humano) y compartir el tiempo que antes era solo de uno (si, compartir, no sacrificar).
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Marciana Extraterrestre | 2016-08-31 | 12:13
0
It's a trap!

XD
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Matías | 2016-08-31 | 16:29
0
Buena, Marco, gracias por el testimonio. Esperamos con ansias la 2da parte! (título sugerido: "Tener muchos hijos no es como lo pintan")
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Ricardo Pacheco | 2016-08-31 | 16:54
3
Después de mucho tiempo alejado, he vuelto a participar de las conversaciones de El Definido. Y en este caso,y muy respetuosamente, estoy en total desacuerdo. No he sentido la llamada de la paternidad y honestamente por mi edad no creo que llegue ese llamado. Es más, al ver la vida que llevan todos mis amigos padres, más se me quitan las ganas. Y es que una de las cosas que más valoro de mi vida (más que éxito económico, profesional o laboral) es disponer de tiempo para mí y hacer lo que se me ocurra. Disfruto en demasía tener la libertad para salir adonde sea, a la hora que sea, si quiero dormir duermo, si quiero salir a correr salgo, si quiero ver tv hasta la madrugada puedo hacerlo. Sé que suena egoísta y probablemente lo sea, pero no lo veo como algo malo. Imagino que no todo el mundo piensa como yo y lo respeto, pero la paternidad la quiero bien lejos de mi.
Saludos don Marco!
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Marciana Extraterrestre | 2016-08-31 | 23:43
1
Uno no puede ser egoísta con alguien que no existe (los hijos están solo en el imaginario del que te juzga).
De acuerdo con usté compañero!
:)
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Carlos Lopez | 2016-09-01 | 12:11
4
Quedamos en la duda con tu edad. En todo caso, no es necesariamente un "llamado" a ser padre, es algo que se da porque, o no te cuidaste lo suficiente, o encontraste a alguien con quien tenerlo.

Mi reclamo no es contra los solteros sin hijos, la opción es valida, si no que contra los padres y/o madres que se quejan de los hijos. En mi caso, tengo un hijo de 4 meses, y lo que mas me dijeron fue "aprovecha de dormir jajaja" y todos sus derivados, como que seria lo mas terrible del universo. Así como dices tu, que ganas va a tener uno si puro te dicen lo terrible que es.

Es cierto, tu tiempo libre se reduce bastante... pero es un costo beneficio, la sensación de crear una persona es mucho mas satisfactoria que todas las champions league que uno pueda ganar en el FIFA 16.

Comparto lo de Marcia, no es egoísmo, es solo tu opción, totalmente valida.
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Ricardo Pacheco | 2016-09-02 | 09:04
1
Gracias por respetar mi opción. Una salvedad, en mi caso al menos no me afecta mucho lo que me dicen mis conocidos padres. Al contrario ellos están embobados con sus hijos, me dicen que es maravilloso, una alegría infinita, etc, etc. Lo que yo veo de ellos es lo que refuerza mi opción. Yo no quiero la vida de ellos.
Saludos a todos
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Mane Silva | 2016-08-31 | 18:11
0
Me encantó tu columna, aún no soy mamá (espero serlo luego).
Describes todo con exactitud, sobre todo la parte de "mientras ves cómo su carita va cambiando y adquiriendo personalidad (¿qué hacen tus ojos metidos en otra persona?)" jajajaja HEAVYYYYYYY cuando los hijos se parecen mucho a los papás
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José Barraza | 2016-09-01 | 11:04
0
Y lo terrorífico de ver como los defectos de uno van surgiendo en el hijo???

Y ahí, después de leer esta frase:
"Hijo, haz lo q digo, no lo q hago"

Es q no creo q la autoridad moral sea imprescindible para educar a un hijo, no por lo menos como se suele entender.
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Alejandro Gado | 2016-09-01 | 17:30
4
Según mi punto de vista, no es que tener hijos sea terrible, lo terrible es tener hijos con el ritmo actual de vida que llevamos (que es terrible con o sin hijos, pero menos agotador sin ellos...) con padres que se levantan a las 6:30 de la mañana y llegan a sus casas a las 8 de la tarde (5-6 días a la semana por 1-2 de descanso...), agotados del día laboral con las energías justas para llegar a ordenar cosas, preparar la comida, etc... Y finalmente los hijos los termina "criando" la sala cuna, o el colegio porque pasan mas tiempo ahí que con los padres, y empiezas a ver comportamientos y/o actitudes que no fueron enseñadas por ti (buenas algunas veces, la mayoría no tan buenas...) y luego te empiezas a preguntar ¿qué hice mal como padre?, o sin ir mas lejos, ¿por qué estamos tan mal como sociedad?... No, el problema no es ser padre, el problema es que no es una labor de medio tiempo o del tiempo "que te "sobra" (que en realidad es tu tiempo para descansar de las extensas jornadas laborales) entonces terminas sacrificando el descanso y andas como zombie por la vida rindiendo a la mitad en todo lo que haces pero con el consuelo de su sonrisa, la sonrisa mas maravillosa del mundo es cierto, pero no te va a quitar el cansancio y tampoco va a bajar los niveles de stress que ya la vida actual te impone, simplemente va a sumar un factor mas de stress, y es donde vienen las peleas entre parejas y matrimonios porque sin darte cuenta las cosas que antes no eran importantes o eran "problemas menores" se transformaron en problemas enormes (porque todo te lo tomas a mal si andas cansado!). Y nuevamente, no es en ningún caso culpa de los hijos, de hecho pongamos las cosas al revés (como deberían ser), supongamos que nuestra única labor y mas importante es ser padres y llevar una vida de pareja saludable (no trabajamos), de por si compartir vida con otra persona es difícil y para que hablar de ser padres, entonces ya tienes un nivel de stress que no es menor pero sin duda que se compensaría con toda la felicidad que entregan los hijos y la vida de pareja, entonces todo va bien y tomas una decisión importante (o te llega sin aviso), tienes que trabajar, aprender cosas nuevas cada día (esto agota), agregamos que te toca como a la mayoría (no es mi caso) un jefe que lo único que le importa es su negocio y cuanta plata puede echarse al bolsillo, sumemos el diario vivir con compañeros de trabajo (con todo lo bueno, pero también lo malo...), agregamos un sistema de transporte deficiente, una jornada laboral extenuante que nos tiene dentro de los 5 países que mas horas trabajan de la OCDE (y los penúltimos en productividad), etc... y entonces explotas, los pequeños problemas se volverían enormes, la vida de pareja terminaría afectada (porque no le vas a respondes mal al jefe, necesitas el trabajo!, pagan la cuenta la pareja y/o los hijos...) y tu vida se vuelve muuuuy muy compleja y no te queda otra que aguantar o mandar todo a la &%&$%$... lamento haberme extendido tanto, pero creo que de ahí es donde viene el mito de "tener hijos es malo", tener hijos es lo mejor del mundo, pero bajo las condiciones que los tenemos sin duda que hay que pensarlo 1000 veces, y bueno, si llegan sin aviso hay que aguantar no mas porque es tu responsabilidad y porque, a pesar de todo, no hay nada mas maravilloso que su sonrisa.
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Vivi V | 2016-09-04 | 11:21
1
Hace tiempo q no escribo pero leo la opinión de Alejandro Grado y es exactamente lo q pienso, este ritmo d vida no favorece la maternidad ni paternidad. Fue tan bueno el periodo donde m daban permiso d alimentación y salia 1 hora antes del trabajo.
Una lata q los niños se la pasen toda la jornada laboral d los padres en el jardín, colegio, nana... En el mejor d los casos con los abuelos.
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Tamara Morales | 2016-09-05 | 02:05
1
Estoy de acuerdo.
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Giirdanno Nobizelli | 2016-09-05 | 18:44
1
Yo soy joven y estudio, también tengo una hija de 2 años.
coincido con cada palabra que mencionas. Es maravilloso ver susmirada llena de asombro por todo lo que los rodea. Te motivan a seguir y amar.
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Jessica Riquelme D. | 2016-09-06 | 02:06
2
No podría concordar o no con la opinión de Canepa de lo que "realmente" significa tener hijos, porque no tengo ni quiero tenerlos ahora ni en el futuro pero desde esa vereda la de mujer joven que ha decidió no tener hijos, creo que esa "reivindicación" que quiere hacer Canepa con su columna, es mucho menos necesaria de lo que cree, porque a la larga, a pesar de esos "miedos infundidos" es un millón de veces peor la reacción y condena social ante un "no quiero tener hijos", a un "voy a tener un hijo", porque como sea la mayoría, en la segunda opción, serán felicitaciones y parabienes, y luego te pedirán el otro. En cambio está en el inconsciente colectivo el hecho que si una persona, sobre todo una mujer, no es madre, no será nunca una persona realizada, que la única felicidad real y plena es la de ser padres, y eso es un "miedo" que causa mucho más daño a la sociedad que los chistes de niños odiosos (y que por Dios que son odiosos cuando no son de uno).
Así como tener hijos no te convierte en un ser sin vida, tampoco te convierte en un santo, ni héroe, ni ser superior, y así mismo no tener hijos no te convierte automáticamente en un ser libre, (cada quien tiene sus ataduras y las tendrá con o sin hijos) ni tampoco te convierte en una persona incompleta menos desarrollada.
Suerte con la paternidad y ojalá que TODOS los que fueron con querer y sin querer también la asuman con responsabilidad en pos de la sociedad. ;)
P.d.: yo adoro la inspiración que ha sido tu Sebita, para las tiras de Juanelo :) pero debo reconocerlo, entre Sebita y Juanelo me quedo con Juanelo... tú sabes, las tías podemos tener preferidos, los papás no... Saludos desde Valpo!
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Joel Espinoza | 2016-09-18 | 02:35
1
Excelente artículo y un gusto leerlo Marco. Estamos embarazados con mi esposa (5 meses) y ya estoy dando esta misma lucha con la gente que nos rodea y esa avalancha de comentarios casi como sentencia de muerte, incluso de quienes aún no son padres. Nos reímos mucho, pero no deja de ser triste ver tanto pesímismo y tragedia cuando se habla de lo que se te viene por ser padre. Sin contar que en nuestro caso particular (y en un aterrador porcentaje de parejas en Chile y el mundo) nos costó un buen rato quedar embarazados.
Ya tengo un buen artículo de referencia para compartir con mi círculo de amigos jajaja

Un abrazo grande a ti y tu familia, sigan disfrutando la aventura y el hermoso desafío de ser padres.
Saludos ;)
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Felipe LaVey | 2016-09-21 | 11:54
2
Estimado, los únicos que dicen cosas como "no vas a poder dormir" y otras, son las mismas personas que tuvieron hijos y no les gustó la experiencia de ser padres, eso es todo. La paternidad no es algo que sea para todos y ambas opciones, ya sean tener o no tener hijos, son válidas.

Tengo 2 amigos que decidieron tener hijos a temprana edad y genial por ellos, no nos vemos tanto como antes, pero cuando nos vemos todo es igual como antes + un pequeño revoltoso que es un amor.

Tengo 2 amigos en donde ella quedó embarazada y el papá biológico fue "a comprar cigarros" y nunca más apareció y su pareja actual, se está haciendo cargo del niño a pesar de que él también tiene un hijo de otra relacion. Nos vemos esporádicamente, pero cuando nos juntamos la pasamos bien.

En mi caso tengo 32, vivo con mi esposa y aún no queremos ser padres por que no hemos sentido ese "llamado" o simplemente la opción de ser padres no es compatible con lo que queremos de nuestras vidas.

Ahora si nos vamos al punto de vista crítico, tener hijos es un tema. Es un tema, ya que en algunos casos, más que un llamado, es una presión social donde prácticamente te condenan a una vida de infelicidad absoluta por el solo hecho de no procrear. Dicho esto, concluyo que hay que vivir y dejar vivir ;)
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Cecilia Mackenna | 2017-05-14 | 21:36
1
Gracias Marco!!!

A pocas semanas de tener mi primera guagua, estas líneas me dan más esperanza que una vacuna contra el cáncer!
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