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Imagen: César Mejías

La receta de éxito de 31 Minutos y su nueva incursión con Shakespeare

La serie 31 Minutos se encuentra promocionando su adaptación del clásico teatral "Romeo y Julieta”, que se presentará esta semana en el Teatro Oriente. Conversamos con su director Álvaro Díaz sobre su trayectoria, la obra y sus demás proyectos.

Por Martín Poblete @martin_poblete | 2016-07-18 | 17:05
Tags | Álvaro Díaz, 31 minutos, títeres, teatro, Romeo y Julieta, Shakespeare, música, arte, niños, Juan Carlos Bodoque
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Cuatro temporadas en televisión, una película, giras por Chile y América, una nominación a los Premio Emmy, múltiples discos de platino, Festival de Viña, Lollapalooza… En pocas palabras: éxito total. A trece años de la emisión de su primer episodio, 31 Minutos ha trascendido las barreras de la pantalla y se ha instaurado como una de las instituciones más queridas de la cultura popular chilena.

La revitalización del títere como elemento base, en un tiempo en que la animación 3D comenzaba a predominar en Chile y en el mundo, llamó inmediatamente la atención de seguidores de todas las edades. El humor absurdo de 31 Minutos, su contenido educativo, y el enfoque horizontal en la relación con los niños, captaron rápidamente al público infantil. A su vez, los adultos cayeron rendidos ante su irreverencia y constante jugueteo con la contingencia y los personajes populares.

Homenaje a Rubén Aguirre, el "Profesor Jirafales". Foto: 31 Minutos

Mucho antes de crear 31 Minutos, sus directores Álvaro Díaz y Pedro Peirano ya destacaban por su ingenio y creatividad como realizadores. Comenzaron a trabajar juntos cuando todavía eran estudiantes de periodismo en la Universidad de Chile y, tras su egreso, se hicieron conocidos por programas como Gato por Liebre, Plan Z y El Factor Humano. Su contenido, inusualmente ácido para la época, los convirtió en programas de culto de la televisión de fines de los ’90.

Nuevos rumbos: Romeo y Julieta

Con motivo de la adaptación de la obra “Romeo y Julieta” de Shakespeare, que estarán presentando este fin de semana en el Teatro Oriente, conversamos con Álvaro Díaz (44) sobre sus proyectos y creencias, y sobre cómo el público ha recibido esta obra.

La historia comienza cuando el nihilista y ludópata conejo Juan Carlos Bodoque es obligado por el Sr. Monstruo a realizar un montaje de su obra favorita, a cambio de la condonación de todas sus deudas por apuestas. Llega la fecha del plazo y Bodoque no ha hecho nada, absolutamente nada. Desesperados por la presión, Bodoque, Tulio, Juanín y compañía comienzan un improvisado montaje de la obra máxima del dramaturgo más importante de todos los tiempos.

“Nosotros por lo general hacemos recitales donde presentamos un repertorio musical intervenido por alguna historia donde participan los personajes que no son músicos en el mundo de 31 Minutos”, dice Álvaro Díaz al otro lado del teléfono.

Una de las particularidades de este montaje, precisamente, es que acerca el teatro a un público distinto a la audiencia típica de obras teatrales… Y lo hace desde la perspectiva de una productora que no acostumbra hacer teatro.

“Sabemos que 31 Minutos tiene una buena cantidad de seguidores que espera ver algo parecido a lo que alguna vez hicimos en Viña, o bueno, nuestros shows más musicales, pero nosotros estamos ofreciendo una propuesta distinta, y le estamos exigiendo al público una atención distinta.”

Pero fuera de los riesgos que implica hacer un proyecto tan novedoso, la recepción del público, de los medios especializados y de los mismos realizadores es positiva.

“Tuvimos una gira con Teatro a Mil y presentamos la obra ante públicos masivos de 5 mil o 10 mil personas, con una recepción súper buena. En la medida de que uno trabaje duro y sepa proponer cosas bien hechas y bien terminadas, la gente las recibe con agrado.”

Periodistas haciendo canciones, cineastas moviendo títeres

Muchas hipótesis se han elaborado para explicar el éxito y vigencia de 31 Minutos a lo largo de los años. Algunos lo atribuyen a los títeres, otros a sus canciones. Pero si hay algo en lo que están todos de acuerdo, es que el talento y genialidad de su equipo creativo son su principal carta de presentación.

Daniel Castro (cineasta), Pedro Peirano (periodista), Jani Dueñas (actriz) y Felipe Ilabaca (músico) en un concierto de 31 Minutos. Foto: Radio Cooperativa.

Uno de los rasgos distintivos de 31 Minutos ha sido su constante reinvención: el afán de seguir renovándose, adaptándose a nuevos formatos, que los han convertido en una marca que no ha dejado de crecer en todos estos años. Este espíritu inquieto los ha llevado a trabajar de forma amplia, cruzando disciplinas y complementando visiones. Así es que tenemos a gente como Jani Dueñas cantando “Mi Muñeca Me Habló” y realizando en paralelo rutinas de stand up comedy, o a Daniel Castro haciendo las voces de Huachimingo un día y al otro ganando un premio óscar por su participación como guionista de “Bear Story”.

“Es una manera que tenemos de trabajar con Pedro (Peirano), yo de origen soy periodista y trabajé en el periodismo, pero nunca con ganas de morir haciendo periodismo. Yo entiendo mi trabajo no como un encasillamiento en una función, sino que al revés: para mí la creación lo incluye todo y en general intento no especificarme tanto. El acto artístico y creativo incluye todas las áreas para mí, y trato de aprender a hacer o involucrarme en cada una. Pero para que eso resulte tienes que trabajar con gente más especializada en esa área: no podría hacer música si no trabajara con músicos, por ejemplo. Aquí los límites están más dados por los talentos que por la formación o por determinado encasillamiento en torno a tu profesión

Dentro de un mundo tan normado por la excesiva especialización y la estructuración de todos los procesos, el elemento caótico en el trabajo creativo de Díaz ha resultado tan novedoso como fructífero. Según contó hace poco a La Tercera, para trabajar en Plan Z, tenían un método consistente en encerrarse a tirar ideas mientras bebían vodka y fumaban (¡niños no lo hagan en la casa!). Tener un equipo de gente totalmente desordenada trabajando en serio por un objetivo común ayudaba a dar con ideas geniales. Sin embargo, a él le cuesta hablar de éxito.

“Yo también he tenido fracasos, es lo que pasa cuando uno se mueve con cierta libertad. Para mí es la manera que tengo de trabajar, no tengo otra. Le da una cierta particularidad a 31 Minutos, pero no está determinado por eso. Me proporciona más elementos para yo poder trabajar y, creo yo, seguir evolucionando.”

Este afán de no dejar de aprender y crecer fue el que llevó a Díaz en su momento a meterse en la música y contribuir con canciones emblemáticas de 31 Minutos como “Bailan Sin Cesar” y “El Dinosaurio Anacleto”. Hoy, un poco más seguro de sus habilidades como músico, se encuentra trabajando en su primera incursión musical fuera de 31 Minutos, componiendo obras para lo que será su primer disco.

¿Viste 31 minutos? ¿Qué otros aspectos crees que contribuyeron a su éxito?

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Comentarios
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Gonzalo Vergara | 2016-07-18 | 18:06
1
Hasta hoy día miro algunos capítulos de 31 minutos en su página. Es increíble lo entretenido que aún es y su alto nivel educativo.
Me encantaría ir a verlos, porque cada personaje es entrañable y le recuerdo con cariño. Para mí fueron sus personajes quienes lo hicieron un éxito.
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Diego Muñoz | 2016-07-19 | 02:22
1
en serio fue hace 13 años que se emitio 31 minutos por primera vez?!?! wow!! el tiempo vuela y yo con 25 años sigo viendo los episodios :)
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Paper Luis | 2016-07-19 | 16:35
4
Una de las grandes gracias de 31 minutos fue no tratar a los niños como estúpidos (Si, a tí te hablo Dora la Exploradora... y a ti también Casa de Mickey Mouse) y ponerlos en un plano pensante... con la ridiculez que pueden hacer unos títeres con defectos.
Con mi enano nos pasamos cantando Arwrarwrirwrarwro.. porque son zombies, pero hacen reir.

Saludos

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