neuroplasticidad, aprendizaje, adultez, adulto mayor, vejez, psicoeducación, inseguridad
Imagen: César Mejías

¿Eres muy viejo para aprender? La ciencia dice lo contrario

Quieres aprender a tocar guitarra, pero a tu edad sientes que ya no estás en condiciones de incursionar en una nueva disciplina. ¿Es un argumento fundado, o una simple excusa alimentada por el miedo? Veamos qué dicen al respecto la literatura especializada y los educadores de renombre.

Por Martín Poblete @martin_poblete | 2018-04-06 | 13:00
Tags | neuroplasticidad, aprendizaje, adultez, adulto mayor, vejez, psicoeducación, inseguridad
Los adultos tenemos más capacidad de concentración, procesamos información abstracta con mayor facilidad y somos más capaces de mantener la disciplina y la motivación al realizar ejercicios tediosos o repasar contenidos aburridos.
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“En un minuto eres un adolescente tranquilo con sueños de convertirte en estrella de rock o en fotógrafo de Playboy, y de pronto una mujer te lanza sus garras y ¡PUM! Tienes un montón de hijos que siempre necesitan amor y debes conformarte con un empleo aburrido, donde no te dejan tocar la guitarra ni tomar fotografías a mujeres desnudas. Y tienes que ver cómo te quedas calvo, engordas y te despides para siempre de tus sueños”.

¿Y qué habría pasado si…?

Se dice que las personas que se enfrentan a una muerte inminente suelen arrepentirse más de las cosas buenas que no hicieron que de las cosas malas que sí hicieron. Es un hecho que, al momento de mirar hacia atrás, no hay peor sensación que la incertidumbre de sentir que, con algo más de determinación, las decisiones que tomamos nos habrían llevado a una vida más feliz.

Lamentablemente, el tiempo es un desgraciado que no nos facilita las cosas: a medida que los años pasan, no solo debemos enfrentarnos al decrecimiento de nuestras habilidades físicas y mentales, sino también al aumento gradual y sostenido de nuestras responsabilidades. Mientras más años tenemos, pareciera que menor es la posibilidad que tenemos de aprender cosas que nos den autorrealización.

“No, ya no estoy en edad de hacerlo”, dirán muchos para excusarse ante la idea de atreverse a tomar nuevos rumbos y adquirir nuevos conocimientos.

Pero, ¿qué hay de aquellos que, contra el transcurso “normal” de la vida, sí se arriesgan a seguir sus sueños a una edad tardía? ¿Cuán determinantes son los años en nuestra capacidad de aprender y desarrollarnos en una nueva disciplina?

Hoy en El Definido trataremos de responder a estas y otras interrogantes.

La neuroplasticidad

Ha pasado mucho tiempo desde la época en que el cerebro humano era considerado una estructura rígida e inamovible. A diferencia de tiempos pasados, en los que inteligencia se medía en “dedos de frente” (oh, bellos tiempos en los que habría sido considerado un genio), hoy somos conscientes de que nuestro cerebro está en un constante desarrollo, y que factores como el ambiente, la estimulación temprana, los cambios químicos provocados por enfermedades o drogas, y los propios hábitos del individuo, tienen incidencia directa en nuestro desarrollo cognitivo.

Hasta hace no mucho, se creía que el cerebro alcanzaba cierta rigidez al finalizar su etapa de desarrollo, alrededor de los 25 años de edad. Algunas investigaciones, sin embargo, han demostrado otra cosa, el cerebro tiene la capacidad de modificarse a sí mismo creando nuevas conexiones neuronales para responder a las exigencias del entorno, y esto se mantiene en mayor o menor medida durante toda la vida. Es lo que se conoce como neuroplasticidad.

Entender este concepto es el primer paso para responder a la pregunta de cuán capaces somos de aprender conforme pasan los años.

La psicoeducación (la educación que se les otorga a las personas que sufren de algún trastorno psicológico) ha descubierto que la estimulación temprana es un componente clave en la creación de nuevas conexiones neuronales y en el desarrollo de habilidades. Esto influirá directamente en el desempeño del individuo en la escuela y en su vida adulta.

Pero tranquilos, estos procesos no son definitivos. Las habilidades que no se adquirieron en determinado momento pueden, en mayor o menor medida, adquirirse más adelante, y las habilidades que sí se adquirieron pueden perderse si no se les da uso.

Problema de inseguridad en el conocimiento

Un artículo publicado en 2015 por la BBC, analizó la evidencia científica disponible para descubrir cuál es la “edad de oro” en la que nos encontramos al tope de nuestras capacidades. Para ello cruzaron la información disponible sobre desempeño físico, mental y sexual, y concluyeron que ninguno de estos procesos opera de forma lineal, y que hay distintas habilidades que alcanzan su máximo potencial en distintos momentos de la vida.

Mientras que la memoria alcanza su máxima capacidad durante los “veintitantos”, las habilidades más abstractas como la comprensión, la lectura y la aritmética, continúan avanzando hasta los 50 años. Pero a diferencia de la velocidad y la fuerza física, que alcanzan su peak a temprana edad y decaen rápidamente en años posteriores, las habilidades mentales tienen una curva de decrecimiento mucho más lenta, por lo que pueden mantenerse en buen nivel aun varias décadas después de haber llegado a su tope.

Según estudios recientes, el problema sería que los adultos se creen menos capaces de lo que son realmente.

Dayna Touron es investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), y lleva varios años estudiando el aprendizaje en adultos. En un estudio realizado en 2009, puso a adultos de diferentes edades a trabajar en lo que simulaba ser la caja de un supermercado: a medida que pasaban productos por sus puestos, debían ingresar manualmente los códigos de identificación de cada uno de ellos. Mientras que los adultos más jóvenes rápidamente memorizaron los códigos de cada producto y comenzaron a ingresarlos de memoria, los mayores siguieron chequeando uno a uno cada código que pasaba por sus manos, aun sabiéndolos, para corroborar que no estuvieran equivocándose.

En la segunda parte del estudio, se les comenzó a dar recompensas de dinero para incentivarlos a trabajar tan rápido como pudieran. En esta etapa, al no poder corroborar exhaustivamente cada código que pasaban, los adultos mayores se vieron obligados a confiar en su memoria. Para su sorpresa, su desempeño fue idéntico al de los adultos más jóvenes.

En otro estudio realizado en 2015, Touron pidió a los participantes que leyeran una tabla de palabras pareadas y luego revisaran los pares que se repetían en una lista. Se les dijo que podían revisar la tabla original si querían, pero que eran bienvenidos a confiar en su memoria.

Los participantes del grupo más anciano (de 60 a 75 años) fueron más reacios a confiar en su memoria, y siguieron revisando cada par de palabras en la tabla antes de marcarla en la lista, a pesar de que pruebas posteriores mostraron que su memorización de los pares había sido tan buena como la de los participantes más jóvenes.

Barreras físicas al aprendizaje

"Okey, mi cerebro puede seguir aprendiendo incluso en etapas avanzadas del envejecimiento. Pero, ¿qué pasa si quiero aprender a tocar guitarra o a pintar? ¿No hay impedimentos físicos o motrices para eso?".

La verdad es que sí. Considerando que los músicos de conservatorio comienzan su entrenamiento musical por lo general antes de los diez años, es probable que tu tiempo para convertirte en un maestro mundial de la guitarra clásica, ya haya pasado hace un buen rato. Lamentablemente, hay habilidades motrices que se desarrollan con mayor facilidad en la infancia y la adolescencia.

Sin embargo, esta variable es solo una más entre muchas otras que influyen en el resultado final, por lo que no debe ser el único factor a considerar. La cantidad de horas que dediques a estudiar y la calidad de este estudio, por ejemplo, son fundamentales.

La guitarrista y educadora Jamie Andreas, autora del libroThe Principles of Correct Practice For Guitar (1998), comenta que aprender guitarra es básicamente enseñarle a los dedos a hacer movimientos que nunca han hecho antes con rapidez y suavidad, por lo tanto, los mayores obstáculos son físicos. Por esto, es necesario que el estudiante sea bien orientado y focalice la práctica en sus requerimientos puntuales.

El psicólogo estadounidense Gary Marcus en su libro Guitar Zero (2012), utilizó su propia experiencia aprendiendo a tocar guitarra a los 38 años para corroborar la teoría existente. Según él, si bien la práctica es fundamental, también es cierto que hay factores como la genética que son determinantes al momento de diferenciar a los “buenos” de los “sobresalientes”, sobre los que no tenemos ningún control.

Sin embargo, la adultez no solo trae dificultades. Los adultos tenemos más capacidad de concentración, procesamos información abstracta con mayor facilidad y somos más capaces de mantener la disciplina y la motivación al realizar ejercicios tediosos o repasar contenidos aburridos.

Además, la capacidad de alcanzar una buena técnica es solo una parte del resultado final. Es cierto, desarrollar una técnica prolija y un conocimiento teórico amplio son dos elementos muy importantes al momento de cultivar cualquier disciplina. Pero sobre ese sustrato, el contenido que el individuo pueda aportar es igualmente importante. Quizás no puedas ser el guitarrista más rápido del mundo, pero quién sabe, tal vez tus experiencias de vida te den material para escribir mejores canciones.

Tarea para la casa

Si toda esta evidencia no es suficiente para motivarte a hacer eso que tanto quieres, quizás una lectura complementaria te venga bien. Te invitamos a averiguar sobre los siguientes personajes y sus historias:

Grandma Moses: la pintora que comenzó su carrera pasados los 70 años y que pintó prácticamente hasta su muerte, a los 101 años de edad.

Charles Bradley: la última revelación del soul en la música moderna. Tras una vida de pobreza y mendicidad, comenzó a trabajar como imitador de James Brown hasta que fue descubierto por el músico Bosco Mann, que lo ayudó a iniciar su carrera en solitario. Tras grabar varios sencillos, lanzó su exitoso primer disco de larga duración en 2011, a los 63 años de edad.

José Saramago: escritor portugués. Tras una fallida incursión literaria en su adultez temprana, se comenzó a perfeccionar como escritor profesional poco antes de cumplir 50 años. A los 58 años publicó su primer éxito literario, al que le siguieron una serie de novelas, ensayos, poemas y dramas. En 1998, a los 76 años de edad, se le otorgó el Premio Nobel de Literatura.

Concha García Zaera: artista digital española. Hace 12 años, tras enfermar su marido, tuvo que dejar las clases de pintura en el centro de adultos mayores de su ciudad y comenzó a hacer cuadros en MS Paint. Hoy es un fenómeno de internet, con más de 164 mil seguidores en Instagram.

Como ves, nunca es tarde para aprender, y aunque muchas veces nos sentimos tentados a seguir el discurso de Homero -“y tienes que ver cómo te quedas calvo, engordas y te despides para siempre de tus sueños”- biológicamente estamos capacitados para seguir creando, sin importar los años que tengamos. Quizás no seremos Picasso ni Concha García Zaera, pero con que nos sintamos bien con nosotros mismos, sin temas pendientes en la vida, basta.

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Comentarios
César Arias | 2018-04-06 | 15:44
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Agréguese a Dorothy Steel, que trabajó toda su vida en una oficina de impuestos y a los 88 empezó a actuar. Este año llegó al cine en la película de Pantera Negra.
.
http://www.t13.cl/noticia/tendencias/bbc/espectaculos/dorothy-steel-la-abuela-que-comenzo-a-actuar-a-los-88-anos-y-encontro-la-fama-mundial-con-black-panther
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Javiera Velasquez | 2018-04-09 | 15:40
0
Yo sólo pensaba en Danny Trejo, que fue pato malo toda la vida, drogas y alcohol, se rehabilitó y llegó a ser padrino de otros adictos... a sus 40 y tantos, uno de sus ahijados era actor en una película de Robert Rodríguez: Robert lo vio, y lo amó, lo metió a su película, y bueh... Hoy es Machete xD

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Paper Luis | 2018-04-06 | 22:21
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Uta: Paso aprendiendo cosas nuevas.
Desde cocina hasta a instalar cocinas. Nunca hubiese imaginado que hay una edad para dejar de aprender...
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Francisco Gonzalez | 2018-04-07 | 22:26
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Nunca es tarde para aprender... gracias por animarnos a hacer cosas nuevas :-)
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