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Imagen: César Mejías

Vale por un riñón: el novedoso sistema de “cupones” de donación que inspiró un niño de 4 años

La compatibilidad de tiempo y biología son dos barreras que dificultan el trasplante de riñones, el órgano más requerido para este tipo de operaciones. Un juez retirado ideó un sistema que lo soluciona, provocado una cadena de donaciones que, de otra forma, nunca hubieran ocurrido.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2017-10-11 | 11:30
Tags | ciencia, medicina, trasplantes, operación, riñón

Aunque mucho se ha escrito sobre los corazones rotos, en cuanto a estadísticas de trasplantes, los riñones son los reyes y por lejos. Así lo indica la OMS y Chile no es la excepción: de las 348 operaciones de este tipo que se realizaron el año pasado, 222 eran riñones.

La lista de espera de riñones es, también, especialmente larga. Según los últimos datos (marzo 2017), alrededor de 1.700 chilenos esperan un riñón y lamentablemente muchos de ellos fallecerán esperando. Es la dura realidad de la escasez de donantes.

A pesar de que un riñón, a diferencia de un corazón, puede tener origen cadavérico o vivo, estos últimos casos no son lo más usuales, siendo solo 1 de cada 3 riñones trasplantados en Chile de esta fuente. Muchas veces lo que falta no es voluntad, sino la compatibilidad con el ser querido que lo requiere, por biología o tiempo.

A esto se enfrentó Howard Broadman, un juez estadounidense retirado, quien quería donar su riñón a su nieto Quinn de 4 años, diagnosticado de insuficiencia renal crónica. Pero aquí el problema: él aún no lo necesita, pues pasarán una o dos décadas antes de que requiera un nuevo riñón, y para entonces su abuelo será demasiado viejo para poder donar. ¿Qué hacer?

Broadman encontró una forma de triangular el proceso, beneficiando no solo a Quinn en el futuro, sino también a otra persona e inmediatamente.

Cadena de órganos

Era el año 2014, y el juez retirado pensó en hacer un gesto altruista y donar a un extraño, “pero luego pensé ‘tonterías – debería recibir algo por esto’”, señala.

Broadman se acercó a médicos de la Universidad de California con una inusual propuesta: quería un “cupón” que significara prioridad en trasplante para su nieto, cuando llegara el momento en que lo necesitara. El cirujano de la institución, Jeffrey Veale, aceptó y puso en marcha un sistema que, hasta la fecha, ha sido utilizado por 21 personas.

Recientemente publicaron los hallazgos y se encontraron con una gran sorpresa: cada donación a cambio de un “vale un riñón” ha comenzado una especie de cadena de favores, pero esta vez sin la participación de Haley Joel Osment y Kevin Spacey.

En el caso de Broadman, un familiar de la persona que recibió su riñón, quien no podía donarle uno suyo por incompatibilidad biológica, aceptó ceder uno de sus órganos a una tercera persona que sí fuese compatible, puramente por altruismo y las ganas de devolver el favor. Lo mismo sucedió en otras dos ocasiones. Es decir, el gesto de Broadman (que ya sabemos no fue totalmente desinteresado) provocó además 3 otras donaciones que nunca hubieran ocurrido de otra forma. Esto sucedió también con otros casos motivados por el sistema de cupones, uno de ellos iniciando una sorprendente cadena de 14 donaciones.

El Registro Nacional de Riñones de Estados Unidos, contabilizó 21 vouchers de riñón, que totalizaron 68 donaciones. Es decir, en promedio, cada operación hecha a cambio de un cupón incentivó otras 2.

"Si sólo una fracción de los 40 millones de pacientes con insuficiencia renal crónica en los EEUU tuviera un donante como el Juez Broadman, entonces decenas de miles de órganos de alta calidad entrarían en el sistema", dice Veale. "Por primera vez en la historia podríamos empezar a reducir la lista de espera".

¿Se puede confiar en un pedazo de papel?

Es esta la principal duda que tienen expertos cuando les consultan por este sistema. El voucher no garantiza un riñón, sino que señala una prioridad especial para el paciente con su nombre en él y que podría expresarse, por ejemplo, en una subida dentro de la lista de espera para órganos de origen vivo. Esto queda explícitamente dicho en la primera de las condiciones del programa, las que deben ser consentidas por el donante: “No hay ninguna garantía de que el paciente (el destinatario del cupón) pueda ser emparejado y trasplantado”.

En temas tan sensibles, es esencial el apoyo de organizaciones reconocidas como la Universidad de California y su equipo médico, cuya labor permitió la aprobación del programa por el Registro Nacional de Riñones y su consecuente aplicación en 30 recintos hospitalarios.

El posible tráfico de cupones también ha sido un objeto de discusión. “Estos vouchers son valiosos, así que debemos asegurarnos de que no sean vendidos”, señala Amy Waterman, una de las autoras del estudio. Las condiciones del programa señalan: el voucher no es transferible, y si el destinatario muere queda sin efecto.

Pero más allá de estas posibles complicaciones, lo cierto es que el sistema de triangulación que sugirió Broadman ha sido todo un éxito, una inteligente combinación de altruismo y recompensa que, según expertos, sería posible de aplicar también con otros órganos.

¿Te fiarías de un sistema así? 

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Comentarios
carmen concha | 2017-10-14 | 10:32
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Hermoso artículo pero peligroso. El donar un riñón deja en situación de desmedro al donante. No es los mismo tener 2 que funcionar con uno. Además tiene que haber una legislación muy estricta.
Pero la idea es muy linda y se puede aplicar en muchas cosas de la vida.
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