sony, empresa, historia, japón
Imagen: César Mejías

De arroceras inútiles a conquistar el mundo. Así fue como lo hizo Sony

Había una vez una humilde tienda que reparaba radios en un país en ruinas: Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre era Tokyo Tsushin Kogyo K.K. y para lograr posicionarse en el mercado occidental posteriormente cambiaría su nombre a Sony. A continuación podrás conocer cómo comenzó esta tremenda marca.

Por Juan Reyes | 2017-10-10 | 14:56
Tags | sony, empresa, historia, japón
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Sony partió como una pequeña y desconocida empresa en un país que tenía la fama de fabricar productos de dudosa calidad. Revisemos cómo esta gigante japonesa sorteó variedad de adversidades para crecer, posicionarse a nivel mundial y liderar la industria en varias ocasiones.

El ingeniero Masaru Ibuka y el físico Akio Morita, se conocieron mientras asesoraban al ejército japonés en materias de investigación bélica. Luego fundaron la empresa, la que logró ser tan buena como su amistad, y mientras Ibuka imaginaba toda clase de inventos y hasta parecía acercarlos a la quiebra con sus ambiciosos proyectos, Morita luchaba por cuidar los recursos, siempre respetando la visión de su socio y mejor amigo.

Eran agitados tiempos de guerra y Japón estaba a punto de ser brutalmente bombardeado… así pues, terminada la Segunda Guerra Mundial y en un país destruido, nació Sony. Sobrevivían reparando radios en medio de lugares incendiados o derrumbados. Con sus 20 empleados, tenían que buscar entre los escombros materiales para fabricar sus propias herramientas, llegando incluso a utilizar amortiguadores de motos para hacer destornilladores. Tal vez era el momento adecuado plantar una semilla y emprender…

Como hemos visto en otras historias de exitosas empresas, sus fundadores tenían papeles complementarios. Ibuka empujaba la agudeza técnica y Morita los negocios. Querían que su empresa fuese un lugar agradable para trabajar, donde los empleados pudiesen encontrar retos interesantes y descubrir sus talentos; una visión adelantada para la época que indudablemente ayudó. Los proyectos ambiciosos y las pruebas fallidas eran bienvenidas.

Uno de sus primeros intentos de fabricar un producto fue un estrepitoso fracaso: una calentadora de arroz, que lo dejaba a medio cocer o lo recalentaba. Arrumbados quedaron los materiales que habían conseguido para fabricarlas, así que el ingenioso Ibuka seguiría buscando hasta encontrar algo más que reparar radios. En el futuro sus inventos agitarían el mercado mundial y le llevarían a recibir doctorados honoris causa de varias universidades.

Dando pasos acertados

Sus siguientes experimentos dieron frutos, lanzando al mercado un megáfono y luego una grabadora de cinta magnética. Ambos muy novedosos para la época, lograron dar a Sony los primeros éxitos que necesitaba para sobrevivir en tiempos difíciles. Aquí ya se aprecia la excelencia técnica de esta empresa, no solo crearon la grabadora sino que también la misma cinta. Cada una de estas invenciones por sí misma escondía un montón de retos.

Como no había muchas alternativas en Japón para conseguir materia prima, hicieron sus primeras pruebas de cinta magnética con papel celofán y con papel hecho a base de arroz. Finalmente encontraron el material correcto e idearon un método para distribuir uniformemente el polvo magnético. A punta de insistencia hicieron un primer aparato que grababa sonidos mediante su artesanal cinta magnética, ¡50 kg de puro ingenio! Posteriormente, su invención no haría más que bajar de peso, tamaño y generar ingresos.

Curiosamente, los principales clientes serían escuelas, que usaban las grabadoras para reproducir algunos programas de habla inglesa. Era difícil llevar inmediatamente una invención al mercado masivo. Usualmente, las primeras versiones de grandes inventos son costosas y aparatosas, con usos muy puntuales, que solo logran llegar a las masas luego de innumerables mejoras y reducciones de costos.

¡Thank you transistor!

A fines de los ‘40 ocurrió un hecho clave para el desarrollo tecnológico: la creación del transistor.

Por si no tienen en mente lo que es.

Este componente permitió reducir radicalmente el tamaño de los aparatos electrónicos. Allí nació la oportunidad que permitiría a Sony crecer a gran velocidad, pero que también representaría un gran riesgo. ¿Por qué?

Si querían trabajar con los transistores tenían que pagar un royalty de 25.000 USD (unos 15 millones CLP) a la empresa norteamericana Western Electrics. Cuando Morita viajó a EEUU para conseguir la patente, vio lo avanzado que estaba el país en relación a Japón y lo grande que era Western Electrics, y estuvo a punto de cancelar la reunión. ¿Cómo prestarían atención a un japonés que no habla inglés y que tiene una empresa desconocida?

Un amigo le animó a seguir adelante y Morita se armó de valor, para hacer la jugada que determinaría el futuro de Sony... La reunión fue un éxito. Los norteamericanos quedaron sorprendidos por la capacidad de esta pequeña empresa japonesa para crear por sí mismos una grabadora de cinta y no pusieron obstáculos para la obtención de la patente.

No obstante un nuevo obstáculo llegaría a golpear las puertas: el gobierno japonés limitaba las inversiones que se podían hacer en dólares, y había molestia porque esta pequeña empresa firmaba un acuerdo que implicaba realizar una importante inversión, sin consultarles. Pasaron meses e innumerables maniobras por parte de Sony a fin de obtener el vital permiso para concretar el pago y finalmente iniciar una nueva aventura: fabricar transistores en Japón.

Ante la mirada escéptica de muchos, Sony fabricó una radio a transistores, un aparato bastante más ambicioso que los audífonos sugeridos por Western Electric. Su pequeña radio fue un éxito en Japón. En la década de los ‘50 las radios eran aparatos grandes y difíciles de transportar, mientras que la radio de Sony era portátil.


La Sony TR-55. ¡Hasta su diseño era atractivo!

Artefactos pequeños, sueños grandes

Desde sus inicios Sony se visualizaba a sí misma como una exportadora y su objetivo era claro: conquistar el mercado norteamericano. Morita viajó a EEUU para visitar potenciales clientes y de pronto, ¡chan! Un proveedor les ofreció comprar la astronómica cantidad de 100.000 unidades, pero con una única condición: las radios debían llevar la marca del vendedor (Bulova) y no del fabricante (Sony). Según el proveedor, su marca ya era reconocida y llevaba décadas en el mercado, pero Morita respondió:

“Hace 50 años, su marca debe haber sido tan conocida como la nuestra hoy. Estoy aquí con un nuevo producto, y estoy dando el primer paso para los próximos 50 años de mi compañía. De aquí a 50 años le prometo que nuestro nombre será tan famoso como es hoy el de su empresa”.

Prefirió perder la oportunidad. Muchos años más tarde, en su propia biografía, Morita confesó que fue la mejor decisión de su vida.

La búsqueda de compradores no tardó en dar resultados y Sony rápidamente comenzó a inundar EEUU con sus radios, que eran “de bolsillo”, pero realmente no entraban en el bolsillo de una camisa. El ingenioso Morita, resolvería el problema magistralmente: mandó a agrandar los bolsillos de las camisas de sus vendedores, a fin relucir la portabilidad del novedoso aparato.

En los siguientes años Sony no haría más que crecer y sorprender con productos únicos. Primero fueron sus radios, luego sus televisores, grabadoras de video, consolas de videojuegos e innumerables licencias tecnológicas. El tiempo pasó y la marca desconocida, pasaría a ser más grande que quienes dudaron de ella: su nombre quedaría plasmado en el mundo. Sus inseparables cofundadores Ibuka y Morita, mantuvieron su amistad hasta el final y murieron con no más de 2 años de diferencia.

Conocer los inicios de Sony, nos ayuda a recordar que allí, en algún rincón escondido, donde se mezclan el talento con la perseverancia, puede ocurrir lo improbable. De una diminuta semilla, puede crecer un imponente árbol, ¿habrá otra empresa como Sony rondando por allí, en algún lugar perdido del mundo? Tal vez lo sabremos dentro de 50 años...

¿Conocías la historia de Sony? ¿Tuviste algún aparato de esta marca?

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Comentarios
Leonardo Zuniga | 2017-10-10 | 16:26
1
Actualmente tengo una PS Vita para mis tiempos de ocio ♥
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JCL | 2017-10-11 | 13:06
1
A mi desde pequeño me sorprendió una cosa de los artefactos marca SONY, y es esa suerte de exclusividad que de a poco han ido cediendo o no han podido mantener, algo muy similar a lo de Apple hoy en día, estamos hablando de artefactos compatibles con aditamentos propios de la marca y repuestería única para realizar alguna reparación o mantención, mientras dan una ilusión de perfeccionismo y calidad en el ámbito doméstico, cuando en realidad habían otras marcas niponas más amigas de la estandarización de partes y accesorios, que se desenvolvían con grandes y mejores prestaciones no solo de manera hogareña sino que también de manera profesional (AKAI, Toshiba, Mitsubishi, entre otras)

en los 80´s y 90´s, conocí gente fanática de la marca, teniendo complejos equipos de sonido, aparatosos televisores, pero yo sin embargo jugaba a grabar programas radiales con la radiocassettera de mi madre, esa pesada radio supuestamente portátil pero muy completa, la misma de donde los prisioneros sacaban un cassette para arrojarlo a la camara al final del video de "SEXO" o la que usaba el Pablo Honorato en su juventud para procesar el audio de sus despachos ....
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